
El proyecto se emplazaría en Punta Porotos, al norte de La Serena, y contempla abastecimiento para consumo humano, industria, agricultura y minería. Su desarrollo considera tres etapas y una vida útil total estimada de 44 años.
La Región de Coquimbo sumó una nueva iniciativa de infraestructura hídrica a su cartera de evaluación ambiental. Desaladora La Serena SpA ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental el proyecto “Desaladora Multipropósito - La Serena”, que contempla una inversión estimada de US$ 370 millones y una capacidad máxima de producción de 2.000 litros por segundo de agua desalada.
La instalación se proyecta en el sector costero de Punta Porotos, aproximadamente 18 kilómetros al norte de La Serena, sobre una superficie cercana a 45 hectáreas. Su diseño apunta a desarrollar una fuente de agua de mar desalinizada capaz de atender distintos tipos de demanda en la Provincia de Elqui, incluyendo consumo humano, actividades industriales, agrícolas y operaciones vinculadas al sector minero.
El ingreso del Estudio de Impacto Ambiental abre ahora una etapa clave para una iniciativa que, por escala y capacidad proyectada, puede transformarse en una pieza relevante dentro de la infraestructura hídrica de Coquimbo, una región donde la disponibilidad de agua condiciona desde hace años nuevas inversiones y la continuidad operacional de distintas actividades productivas.
Una planta diseñada para crecer hasta 2.000 litros por segundo
El proyecto considera tecnología de ósmosis inversa y un desarrollo escalonado que permitiría aumentar la producción a medida que avance la demanda.
Durante los primeros cinco años de operación, la planta tendría una producción nominal de 500 litros por segundo. Entre los años seis y diez, la capacidad subiría a 1.000 litros por segundo, mediante la habilitación de equipamiento adicional contemplado dentro del diseño.
La etapa de operación plena comenzaría desde el año 11 y permitiría alcanzar los 2.000 litros por segundo, incorporando una segunda conducción de agua de mar y un segundo ducto para distribuir el agua producida.
El esquema gradual es relevante desde una perspectiva económica. En lugar de instalar desde el inicio toda la capacidad final, la infraestructura podría acompañar el crecimiento de la demanda regional, reduciendo el riesgo de disponer de una capacidad ociosa significativa durante los primeros años de funcionamiento.
Para la minería, este tipo de infraestructura multipropósito puede ampliar las alternativas de suministro en territorios sometidos a estrés hídrico y disminuir la presión sobre fuentes continentales, especialmente en escenarios donde nuevos proyectos o ampliaciones requieren demostrar disponibilidad de agua de largo plazo.
Infraestructura marina, conducción y conexión eléctrica
La iniciativa no se limita a la construcción de la planta desalinizadora. Su configuración incorpora infraestructura marítima para captación de agua, instalaciones terrestres de procesamiento, sistemas de bombeo, ductos de distribución y obras eléctricas.
El diseño contempla dos torres de captación submarinas, un túnel de aducción y una sentina costera para conducir el agua de mar hasta las instalaciones de tratamiento.
La salmuera generada durante el proceso será descargada mediante un emisario submarino de 800 metros, conectado a un túnel de aproximadamente 80 metros y equipado con difusores destinados a favorecer su dilución fuera de la zona de protección litoral.
En superficie se proyecta una red destinada a transportar el agua producida, incluyendo estaciones de bombeo y obras de cruce hasta una estación terminal.
El abastecimiento energético constituye otro componente relevante del proyecto. La ingeniería considera una subestación seccionadora de 220/66 kV y una línea de alta tensión de 66 kV y 7,68 kilómetros, que permitiría conectar las instalaciones al Sistema Eléctrico Nacional.
La incorporación de infraestructura eléctrica propia refleja uno de los principales desafíos económicos de la desalinización: producir y elevar grandes volúmenes de agua requiere un suministro energético continuo, por lo que la disponibilidad eléctrica y el costo de operación pasan a ser factores decisivos para la competitividad de este tipo de proyectos.
Construcción podría comenzar en 2028
El cronograma presentado para evaluación considera una vida útil total de 44 años, compuesta por aproximadamente tres años destinados a construcción y 40 años de operación.
Las obras están proyectadas para comenzar durante el primer trimestre de 2028, mientras que el inicio de la primera etapa de producción está previsto para el tercer trimestre de 2031, sujeto al avance de la evaluación ambiental, permisos sectoriales y ejecución de las obras.
Durante el periodo de mayor intensidad constructiva, la iniciativa podría requerir hasta 725 trabajadores, con una dotación promedio estimada de 381 personas durante esa fase.
La magnitud de las obras abre además oportunidades para contratistas especializados en movimiento de tierra, construcción marítima, montaje electromecánico, sistemas de bombeo, tuberías, electricidad, automatización, instrumentación y mantenimiento industrial.
Para los proveedores vinculados a minería e infraestructura, una inversión de US$ 370 millones también representa una potencial nueva fuente de contratos en una zona donde las necesidades de obras hídricas han adquirido creciente peso dentro de las decisiones de inversión.
El componente ambiental será determinante
Parte de las instalaciones y trazados asociados al proyecto interactúan con el Sitio Prioritario Punta Teatinos-Caleta Hornos, en el sector costero ubicado al norte de La Serena.
La evaluación deberá revisar, entre otros aspectos, los efectos de las obras marítimas, la captación de agua, la descarga de salmuera, las intervenciones terrestres y la infraestructura eléctrica asociada.
El proyecto incorpora medidas de manejo ambiental, incluyendo acciones relacionadas con fauna de baja movilidad y protección del hábitat costero del chungungo, especie presente en el litoral chileno.
Este componente será especialmente relevante durante la tramitación ambiental, considerando que los proyectos desalinizadores deben compatibilizar su aporte a la seguridad hídrica con las exigencias relacionadas con ecosistemas marinos y costeros.
Agua para minería y desarrollo productivo de Coquimbo
Coquimbo enfrenta un escenario donde el agua dejó de ser únicamente una variable operacional para convertirse en un componente estructural de cualquier nueva inversión productiva.
En minería, disponer de fuentes alternativas permite reducir la exposición a restricciones sobre aguas continentales y entregar mayor certeza a proyectos que requieren suministro continuo durante varias décadas. La incorporación de una desaladora multipropósito agrega además una característica distinta: la misma infraestructura podría atender demandas provenientes de sectores con perfiles de consumo diferentes.
La escala final de 2.000 litros por segundo sitúa al proyecto en una dimensión capaz de abastecer volúmenes relevantes y eventualmente generar economías asociadas a una infraestructura compartida.
El desafío ahora estará en el proceso de evaluación ambiental y en la capacidad del proyecto para avanzar desde su diseño hasta una etapa efectiva de construcción. Si mantiene su cronograma, la primera producción de agua podría comenzar en 2031, mientras la capacidad máxima se alcanzaría posteriormente mediante las expansiones contempladas.
Para la industria minera, el proyecto confirma una tendencia que continúa profundizándose en Chile: el acceso al agua, la energía necesaria para producirla y la infraestructura para transportarla forman cada vez más parte del núcleo económico de las nuevas inversiones mineras, particularmente en las regiones del norte y centro-norte del país.






