La operación de Freeport-McMoRan y Codelco reportó su mayor inversión social registrada, junto con avances ambientales, comunitarios y permisos clave para sostener la continuidad de la faena en Antofagasta.
Minera El Abra cerró 2025 con una producción de 91.376 toneladas de cobre fino y una inversión social de US$6,4 millones, según su Informe de Gestión Social y Ambiental 2025, presentado por la compañía para dar cuenta de sus principales resultados operacionales, ambientales y comunitarios.
La faena, ubicada a 75,6 kilómetros al noreste de Calama, en la Región de Antofagasta, es operada por Freeport-McMoRan, que posee el 51% de la propiedad, mientras que Codelco mantiene el 49% restante. Su actividad principal es la producción de cátodos de cobre, en una operación a rajo abierto que inició producción en 1996.
El reporte incorpora un dato relevante para la relación entre minería y territorio: la inversión social aumentó 9% respecto de 2024 y alcanzó la cifra más alta registrada por la empresa, con recursos destinados a iniciativas en educación, emprendimiento, desarrollo local, patrimonio y comunidades indígenas en la Región de Antofagasta.
Producción, inversión social y gestión ambiental
El informe de 2025 muestra una operación que combina continuidad productiva con un fuerte énfasis en sostenibilidad y relacionamiento comunitario. La producción informada por El Abra llegó a 91.376 toneladas de cobre fino durante el año, cifra que mantiene a la faena como un activo relevante dentro del distrito minero del Loa, aunque en una etapa marcada por la necesidad de asegurar nuevas condiciones de largo plazo.
En paralelo, la compañía informó una inversión social de US$6,4 millones. El monto fue destinado a programas y proyectos en comunidades de Alto El Loa, Calama, Tocopilla, María Elena y Ollagüe, territorios donde la relación entre actividad minera, empleo, servicios, patrimonio cultural y desarrollo local tiene un peso directo en la economía regional.
Entre los programas destacados aparecen 96 Becas Indígenas para estudiantes de educación superior, 19 proyectos adjudicados por el Fondo Escolar, 37 emprendimientos apoyados por el Fondo Empréndete y más de 500 personas graduadas del programa DreamBuilder en la Región de Antofagasta.
El informe también reporta avances ambientales. Minera El Abra obtuvo la recertificación ISO 14001 y destacó el reciclaje de 3.455 toneladas de residuos industriales. Además, informó una reducción de 1.364 toneladas de CO₂ equivalente asociada a programas de economía circular y reutilización de neumáticos.
Datos clave
Empresa: Minera El Abra.
Controlador: Freeport-McMoRan, con 51%.
Socio: Codelco, con 49%.
Ubicación: 75,6 kilómetros al noreste de Calama, Región de Antofagasta.
Producción 2025: 91.376 toneladas de cobre fino.
Inversión social 2025: US$6,4 millones.
Variación de inversión social: +9% frente a 2024.
Residuos industriales reciclados: 3.455 toneladas.
Reducción reportada: 1.364 toneladas de CO₂ equivalente.
Comunidades y zonas vinculadas: Alto El Loa, Calama, Tocopilla, María Elena y Ollagüe.
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Por qué importa para la minería regional
El desempeño de El Abra en 2025 debe leerse en un momento clave para la faena. La compañía trabaja en su Proyecto de Continuidad Operacional y Desarrollo de Planta Concentradora con Transición Hídrica a Agua Desalada, iniciativa que busca extender la vida útil de la mina por más de 40 años.
Ese proyecto considera una inversión estimada de US$7.500 millones y contempla la construcción de una planta concentradora, una planta desaladora al sur de Tocopilla, obras lineales, infraestructura eléctrica, depósito de relaves espesados, ampliación del rajo y transporte de concentrado en contenedores sellados hacia puertos autorizados de la Región de Antofagasta.
La relevancia industrial es evidente: sin el proyecto de continuidad, la propia compañía ha señalado que El Abra puede operar solo hasta fines de 2029. Por eso, el informe 2025 no solo presenta indicadores de gestión anual, sino que también se instala como antecedente de una etapa donde los permisos, la relación comunitaria, el manejo hídrico y los estándares ambientales serán determinantes.
Permisos y continuidad operacional
Durante 2025, El Abra destacó como hitos operacionales la aprobación ambiental del proyecto de Modificación de la Pila de Lixiviación Sulfolix y la ampliación de la campaña de sondajes de exploración. Ambas iniciativas forman parte de la estrategia para sostener la operación actual y preparar el camino hacia una eventual expansión de mayor escala.
La compañía también avanzó en la preparación del Estudio de Impacto Ambiental del proyecto de continuidad operacional. La iniciativa considera una transición hídrica relevante: después de un período de aproximadamente cinco años, el proyecto busca eliminar el uso de agua proveniente del Salar de Ascotán para fines industriales, reemplazándola por agua desalada.
Ese componente es especialmente sensible para la minería del norte grande. La presión sobre fuentes continentales, el avance de la desalinización y la exigencia de mayor trazabilidad ambiental han pasado a ser factores centrales en la aprobación y viabilidad social de los nuevos proyectos de cobre.
La propuesta de El Abra contempla producir 1.975 litros por segundo de agua industrial mediante ósmosis inversa, con transporte a través de un acueducto de 146 kilómetros desde la planta desaladora hacia la planta concentradora. También considera 70 kilómetros de líneas de transmisión de 220 kV para alimentar la infraestructura minera e hídrica.
Cobre, empleo y efecto económico
El Abra produce actualmente cerca de 100 mil toneladas de cátodos de cobre al año, de acuerdo con la información corporativa del proyecto. La continuidad operacional apunta a cambiar la escala y el tipo de procesamiento, incorporando concentrados de cobre y molibdeno.
En cifras del proyecto, la compañía estima una producción promedio de 932 mil toneladas de concentrado de cobre al año y 8.850 toneladas de concentrado de molibdeno anuales. Además, proyecta cinco años de construcción y 3.200 empleados propios durante la operación.
Para la Región de Antofagasta, estos antecedentes son relevantes por tres razones. Primero, porque sostener la vida útil de una faena existente permite mantener encadenamientos productivos, servicios, proveedores y empleo minero en una zona donde la industria es el principal motor económico. Segundo, porque la incorporación de agua desalada puede reducir la presión sobre fuentes continentales, un punto cada vez más observado por comunidades, reguladores e inversionistas. Y tercero, porque la cartera de proyectos de cobre en Chile depende crecientemente de permisos ambientales complejos, infraestructura hídrica y acuerdos territoriales sólidos.
Relación comunitaria y estándar ESG
El informe 2025 refuerza un eje que se ha vuelto estructural en la gran minería: la inversión social ya no opera solo como un componente reputacional, sino como parte de la gestión de continuidad y licencia social para operar.
En el caso de El Abra, los programas de becas, emprendimiento, educación, patrimonio y formación comunitaria se desarrollan en comunas y localidades directamente vinculadas a la actividad minera. Esto incluye territorios indígenas y zonas rurales donde las oportunidades económicas, la protección cultural y el acceso a herramientas de capacitación pueden incidir en la relación de largo plazo entre empresa y comunidad.
El presidente de Minera El Abra, Boris Medina, señaló que el informe refleja una gestión responsable y transparente, junto con avances en proyectos clave para el futuro de la operación y una contribución social histórica. La declaración apunta al momento que enfrenta la compañía: sostener la producción actual, tramitar permisos relevantes y preparar una transformación operacional que podría definir el futuro de la faena por varias décadas.
Qué observará la industria
El próximo foco estará en la evaluación del proyecto de continuidad operacional, especialmente en sus componentes ambientales, hídricos, energéticos y comunitarios. Para la industria minera chilena, El Abra es un caso relevante porque combina tres temas centrales de la cartera de inversiones: continuidad de activos maduros, transición desde agua continental a agua desalada y aumento potencial de producción de cobre en una región clave para la oferta nacional.
El Informe de Gestión Social y Ambiental 2025 deja a El Abra con indicadores concretos de producción, inversión social y gestión ambiental, pero el desafío principal está en la siguiente etapa: convertir esos avances en una base robusta para sostener permisos, inversión y operación de largo plazo en el distrito minero de Calama.








