
El asteroide Apophis, conocido como el ‘asteroide del apocalipsis’, pasará a solamente 32.000 kilómetros de la Tierra el 13 de abril de 2029. Este evento ha generado una movilización científica y tecnológica internacional con el objetivo de estudiar su estructura y posibles recursos, marcando un hito para la defensa planetaria y la explotación minera del espacio.
Preparativos para el abordaje de Apophis
Con un diámetro de 400 metros, Apophis será una de las mayores rocas espaciales que pasará tan cerca del planeta, incluso por debajo de los satélites geoestacionarios. Aunque las primeras evaluaciones en 2004 indicaban un 2,7 % de probabilidad de colisión, estudios recientes han descartado este riesgo al menos durante el próximo siglo. Sin embargo, su proximidad permitirá a diversas naves espaciales internacionales y privadas realizar investigaciones in situ.
La empresa aeroespacial ExLabs de Estados Unidos ya se encuentra en la etapa avanzada de desarrollo de su nave nodriza, la ApophisExL, cuyo lanzamiento está programado para 2028. Este vehículo transportará hasta 10 instrumentos y pequeñas naves, incluyendo un módulo desarrollado por el Instituto Tecnológico de Chiba en Japón, diseñado para aterrizar sobre el asteroide. Miguel Pascual, cofundador de ExLabs, destacó la complejidad de estas maniobras, indicando que incluso una mínima colisión antes del acercamiento podría ser amplificada por la gravedad terrestre, con consecuencias inesperadas.
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Contribución de agencias espaciales internacionales
La Agencia Espacial Europea (ESA), en colaboración con la agencia japonesa JAXA, prepara la misión RAMSES para analizar in situ las alteraciones que Apophis sufrirá debido al tirón gravitacional de la Tierra. Esta misión, que llegará al asteroide en febrero de 2029, incluye el despliegue de dos CubeSats, uno de los cuales podrá instalar un sismómetro en la superficie. Según Patrick Michel, científico principal de RAMSES, esto permitirá registrar desprendimientos y la dureza o suavidad del terreno del asteroide.
Por su parte, la NASA reconvirtió su histórica nave OSIRIS-REx bajo el nombre OSIRIS-APEX. Esta realizará un análisis del subsuelo de Apophis al llegar un mes después del máximo acercamiento, utilizando sus motores para levantar polvo y fragmentos rocosos. La colaboración entre las misiones, según Michel, será clave: “Es importante que nos coordinemos… El mundo estará mirando. No queremos fastidiarla.”
Innovación y minería espacial
El sobrevuelo de Apophis también será aprovechado por otras propuestas científicas y comerciales, que incluyen conceptos como SATIS, un CubeSat europeo, y APOSSUM, un muestreador que buscaría traer material del asteroide para su estudio en la Tierra. La gran concurrencia de actores refleja el interés creciente en la minería espacial y en la operación de estructuras complejas en cuerpos celestes como recurso futuro.
La investigación del ‘asteroide del apocalipsis’ encierra una oportunidad única no solo para generar nuevos conocimientos en defensa planetaria, sino también para avanzar en la extracción de minerales fuera de la Tierra. Este campo, estratégico para el desarrollo tecnológico, refuerza la colaboración entre gobiernos e iniciativas privadas de cara a un futuro donde los yacimientos espaciales tendrán un rol determinante en los mercados internacionales.
La misión RAMSES incluye dos CubeSats con capacidades de aterrizaje y medición sísmica.
OSIRIS-APEX estudiará las características subterráneas al levantar polvo de la superficie de Apophis.
Empresas como ExLabs y propuestas como SATIS y APOSSUM apuntan a combinar ciencia y minería espacial.







