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Industria Minera

ENAMI evalúa vender su 49% en Salares Altoandinos y prepara reestructuración de sus operaciones mineras

ENAMI evalúa desprenderse de su participación en el proyecto de litio Salares Altoandinos, mientras busca diversificar su modelo de operaciones y fortalecer su presencia en la minería de oro.

ENAMI evalúa vender su 49% en Salares Altoandinos y prepara reestructuración de sus operaciones mineras
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La estatal analiza desprenderse de su participación en el proyecto de litio que desarrolla con Rio Tinto, mientras impulsa nuevas capacidades para procesar oro, ampliar su presencia territorial y definir el financiamiento de la futura fundición de Paipote.

La Empresa Nacional de Minería (ENAMI) enfrenta una etapa de redefiniciones estratégicas que podría modificar su participación en la industria chilena del litio y su modelo de apoyo a la pequeña y mediana minería. La estatal evalúa vender el 49% que mantiene en el proyecto Salares Altoandinos, ubicado en la Región de Atacama, como parte de una revisión de sus activos, capacidades operacionales y necesidades de financiamiento.

La alternativa fue abordada por el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, quien confirmó que la posibilidad de enajenar la participación estatal se encuentra en análisis. El acuerdo de asociación contempla una opción preferente para Rio Tinto en caso de concretarse la venta.

La decisión todavía no tiene un calendario definido y dependerá de la evaluación económica y estratégica del proyecto, cuya etapa exploratoria se encuentra próxima a finalizar.

El escenario abre una discusión relevante para la minería nacional: cómo compatibilizar la participación del Estado en proyectos de minerales estratégicos con las necesidades financieras de una empresa cuyo mandato principal es fomentar la actividad de los pequeños y medianos productores.

Salares Altoandinos: un proyecto de litio con inversiones cercanas a US$3.000 millones

Salares Altoandinos constituye uno de los desarrollos de litio de mayor escala proyectados en Chile fuera del Salar de Atacama.

La iniciativa comprende los salares Aguilar, La Isla y Grande, en la Región de Atacama, y contempla una asociación en la que Rio Tinto posee el 51% y ENAMI el 49%.

Su inversión de capital estimada alcanza aproximadamente US$3.000 millones, cifra sujeta al desarrollo de los estudios técnicos y a las decisiones definitivas de inversión.

Los antecedentes exploratorios publicados durante 2026 identificaron recursos por 4,46 millones de toneladas de litio en los salares La Isla y Aguilar, confirmando la dimensión del potencial geológico del área.

El proyecto también contempla evaluar tecnologías de extracción directa de litio, una alternativa que busca mejorar la recuperación del mineral y gestionar los impactos asociados al uso de recursos hídricos.

En febrero de 2026, el proyecto alcanzó otro avance regulatorio con la aprobación del Contrato Especial de Operación de Litio (CEOL), instrumento que habilita jurídicamente actividades de exploración, explotación y beneficio, sin reemplazar las demás autorizaciones ambientales y sectoriales exigibles.

La eventual venta de la participación de ENAMI no significa que Rio Tinto haya adquirido ese porcentaje ni que exista una operación financiera cerrada.

Su materialización requeriría establecer una valorización, negociar condiciones y completar las aprobaciones correspondientes.

La disminución de productores obliga a revisar el modelo de fomento

La evaluación del negocio del litio ocurre mientras ENAMI enfrenta transformaciones en su actividad tradicional.

Uno de los antecedentes más relevantes es la disminución del número de productores que entregan minerales a la estatal.

La base de abastecedores pasó de aproximadamente 3.000 productores a menos de 800, una contracción que plantea desafíos para la utilización de instalaciones, los costos operacionales y la continuidad de los mecanismos de fomento.

Esta reducción adquiere especial relevancia porque ENAMI cumple una función que trasciende el procesamiento de minerales.

Su infraestructura permite que productores de menor escala comercialicen minerales y accedan a capacidades metalúrgicas que difícilmente podrían financiar de manera individual.

Frente a este escenario, la estatal estudia ampliar su red de procesamiento mediante asociaciones con empresas privadas.

Actualmente, el plan considera fortalecer las capacidades de cinco plantas e incorporar alternativas de atención en territorios donde existe actividad minera que no dispone de infraestructura suficiente.

Entre las zonas consideradas aparecen Arica, Iquique y Magallanes.

El objetivo es adecuar la capacidad industrial a la distribución efectiva de los productores y mejorar las condiciones económicas de operación.

ENAMI busca incorporar el procesamiento de oro en Vallenar

Otra de las líneas de transformación apunta a diversificar el tratamiento de minerales.

La planta de Vallenar desarrolla pruebas para evaluar la incorporación del procesamiento aurífero, una actividad que permitiría ampliar los servicios de la empresa más allá de su orientación tradicional hacia el cobre.

Si los resultados técnicos y económicos son favorables, la instalación podría incorporar una segunda línea dedicada al tratamiento de minerales de oro.

La oportunidad está relacionada con los inventarios auríferos acumulados por la estatal.

ENAMI mantiene antecedentes de aproximadamente 450.000 toneladas de mineral aurífero acumuladas desde 1999, mientras que durante 2026 abrió un proceso comercial para vender 400.000 toneladas de minerales de oro almacenados en distintos planteles.

Los inventarios considerados en ese proceso se encuentran distribuidos en instalaciones de Taltal, Copiapó, Vallenar, Ovalle e Illapel.

La posibilidad de desarrollar capacidad propia de tratamiento representa una alternativa industrial frente a la comercialización de minerales sin procesar.

Sin embargo, la incorporación de una nueva línea metalúrgica dependerá de factores como recuperación del metal, características mineralógicas, inversión necesaria, costos de operación y disponibilidad de abastecimiento.

Para los productores auríferos de menor escala, contar con infraestructura de procesamiento podría reducir barreras de entrada y mejorar las alternativas de comercialización.

Magallanes aparece como nueva zona de desarrollo aurífero

La expansión territorial también considera oportunidades en el extremo sur del país.

En Magallanes se identifican actualmente alrededor de 30 productores de oro, con posibilidades de ampliar la actividad hasta unos 70 operadores si se desarrollan condiciones adecuadas de procesamiento.

La cifra refleja una oportunidad de crecimiento, pero no constituye una proyección de producción comprometida ni garantiza la incorporación efectiva de nuevos productores.

La viabilidad dependerá de la disponibilidad de minerales, los costos logísticos, la infraestructura energética y las condiciones económicas de las operaciones.

En regiones alejadas de los principales centros mineros, el transporte de mineral puede representar una proporción significativa de los costos.

Por ello, la instalación de capacidades de procesamiento cercanas a los yacimientos podría modificar la competitividad de determinadas explotaciones.

Para ENAMI, esta expansión también plantea la necesidad de evaluar modelos de asociación que permitan compartir inversiones y riesgos operacionales.

Nueva fundición de Paipote requiere US$1.700 millones

Uno de los mayores desafíos financieros de ENAMI continúa siendo la modernización de la Fundición Hernán Videla Lira, ubicada en Paipote, Región de Atacama.

El proyecto considera una inversión estimada de US$1.700 millones y busca reemplazar la infraestructura tradicional por instalaciones con tecnologías de mayor eficiencia metalúrgica y control ambiental.

El diseño contempla una capacidad de procesamiento de aproximadamente 850.000 toneladas de concentrado de cobre al año, junto con una refinería electrolítica proyectada para producir 240.000 toneladas anuales de cátodos.

También considera tecnologías destinadas a alcanzar niveles de captura de gases superiores al 99%, además de incorporar recuperación energética y utilización de agua desalada.

La iniciativa cuenta con avances en su tramitación ambiental, pero todavía enfrenta decisiones determinantes para su ejecución.

La planificación apunta a completar la ingeniería durante 2027, etapa que permitirá precisar aspectos técnicos y estructurar el modelo financiero.

El principal desafío consiste en determinar cómo financiar una inversión de esta magnitud sin comprometer la sostenibilidad económica de la estatal.

La participación de inversionistas o socios industriales aparece como una alternativa para distribuir el esfuerzo de capital.

La nueva fundición también tiene implicancias para la capacidad nacional de tratamiento de concentrados, en un contexto donde Chile mantiene una posición dominante en producción de cobre, pero enfrenta desafíos para expandir su infraestructura de fundición y refinación.

Gobierno corporativo y sostenibilidad financiera

La reorganización de ENAMI contempla igualmente modificaciones en su estructura de gobierno corporativo.

El Ejecutivo proyecta definir durante los próximos seis meses los cambios que permitirían fortalecer la administración, la evaluación de inversiones y la ejecución de su mandato de fomento.

Este proceso se desarrolla después de una etapa de ajustes financieros que incluyó la venta de la participación estatal del 10% en Quebrada Blanca, operación que contribuyó a reducir deuda y mejorar el perfil de obligaciones financieras.

Durante 2026, ENAMI también mantuvo clasificaciones crediticias nacionales de AAA con perspectiva estable por parte de ICR y AA con perspectiva estable por parte de Feller Rate.

Estos antecedentes reflejan una recuperación de su posición financiera, aunque no eliminan las exigencias de capital asociadas a nuevos proyectos industriales.

La eventual venta de Salares Altoandinos debe analizarse dentro de ese contexto.

Por una parte, desprenderse de la participación permitiría liberar recursos o generar ingresos cuya magnitud dependería de la valorización del activo y de las condiciones de una eventual transacción.

Por otra, significaría reducir o terminar su exposición patrimonial directa a un proyecto de litio con potencial de desarrollo de largo plazo.

La decisión, por tanto, involucra tanto criterios financieros como definiciones sobre la participación estatal en minerales estratégicos.

Las decisiones que marcarán el futuro de ENAMI

Los próximos meses serán determinantes para establecer el alcance de la transformación de la Empresa Nacional de Minería.

La eventual operación sobre Salares Altoandinos, la ampliación de capacidades de procesamiento, la incorporación del oro y el financiamiento de la nueva fundición forman parte de una misma discusión sobre el futuro industrial de la estatal.

En el caso del litio, el mercado observará si ENAMI mantiene su participación en el proyecto o utiliza la posibilidad contractual de venderla.

En la pequeña minería, el foco estará en la capacidad de implementar nuevas instalaciones y mejorar la atención a productores en regiones con limitaciones de infraestructura.

Para Atacama, las definiciones sobre Salares Altoandinos y Paipote tienen una dimensión adicional, debido a su potencial impacto sobre inversiones, servicios especializados, proveedores y actividad industrial.

El desafío de ENAMI será equilibrar su recuperación financiera con la continuidad de su función pública, manteniendo mecanismos efectivos de apoyo a la pequeña y mediana minería y evaluando cuidadosamente las inversiones que determinarán su desarrollo durante las próximas décadas.

REDIMIN Responde

¿Qué participación evalúa vender ENAMI en el proyecto Salares Altoandinos?

ENAMI evalúa vender el 49% de su participación en el proyecto Salares Altoandinos, ubicado en la Región de Atacama.

¿Cuál es la inversión estimada para el proyecto Salares Altoandinos?

La inversión de capital estimada para el proyecto Salares Altoandinos alcanza aproximadamente US$3.000 millones.

¿Qué cambios enfrenta ENAMI en su modelo de fomento a la minería?

ENAMI enfrenta una disminución en el número de productores que entregan minerales, pasando de aproximadamente 3.000 a menos de 800, lo que plantea desafíos para la utilización de instalaciones y costos operacionales.

¿Qué nueva capacidad de procesamiento evalúa incorporar ENAMI en Vallenar?

ENAMI evalúa incorporar el procesamiento de minerales de oro en la planta de Vallenar, lo que permitiría ampliar sus servicios más allá del cobre.

¿Cuál es la inversión estimada para la modernización de la Fundición Hernán Videla Lira en Paipote?

La modernización de la Fundición Hernán Videla Lira en Paipote requiere una inversión estimada de US$1.700 millones.