Chile se enfrenta actualmente a una crisis laboral significativa, con una tasa de desempleo que ha escalado hasta el 9,1%, el nivel más alto en cinco años. Este aumento es particularmente alarmante entre las mujeres, cuyo desempleo alcanzó un 10,5% entre febrero y abril de este año. El desempleo juvenil también es preocupante, con una alarmante tasa de 22,8%, que llega hasta un 28% en el caso de las mujeres jóvenes.
Frente a este panorama, el Gobierno de José Antonio Kast ha decidido reactivar el debate sobre un proyecto que fue presentado en 2018 y que había estado estancado en el Congreso: la regulación de los contratos de trabajo por hora. Esta iniciativa, impulsada originalmente por el exsenador Andrés Allamand y otros miembros de la política chilena, busca introducir mayor flexibilidad en el mercado laboral, especialmente para grupos vulnerables como mujeres, jóvenes y adultos mayores.
Detalles del proyecto de regulación
El proyecto de ley permite que empleadores y trabajadores celebren contratos para prestar servicios por una cierta cantidad de horas, no superando las 30 horas por semana o 120 horas mensuales, en un esquema que no equivale a una jornada completa. Este marco busca promover la contratación de personal en un contexto económico adverso.
Uno de los puntos clave del proyecto es que las partes podrán acordar la forma y la anticipación con que se notificará al trabajador de su jornada, estableciéndose un mínimo de al menos 24 horas de aviso. Además, los contratos podrán ser a plazo indefinido, fijo o por obra, lo que ofrece una amplia gama de posibilidades de adecuación a las necesidades del empleador y del trabajador.
El proyecto también regula las remuneraciones, permitiendo que las partes acuerden que el pago por hora sea superior al doble del valor hora correspondiente al ingreso mínimo, que actualmente se sitúa en $553.553.
Se incluyen, además, salvaguardias para proteger al trabajador de un uso abusivo de esta modalidad. Si el empleador incumple con las condiciones acordadas, se considerará que el contrato es equivalente a un contrato de jornada completa con los mismos efectos salariales. Así, se garantiza que los trabajadores reciban al menos el 75% de las horas acordadas, incluso si no son utilizadas por el empleador.
Consecuencias de la regulación laboral
La reactivación de este proyecto en el Senado está programada para su discusión en la comisión de Trabajo, donde el ministro del Trabajo, Tomás Rau, ha sido convocado para exponer. Este es un momento crucial para la legislación laboral chilena, ya que se busca abordar no solo el desempleo actual, sino también fomentar la inclusión de mujeres y jóvenes en el mercado laboral, dos grupos que han sido desproporcionadamente afectados por la crisis económica reciente.
La efectividad del proyecto dependerá de su capacidad para realmente generar empleo y mejorar las condiciones laborales, así como asegurar que no se produzcan abusos en la aplicación de la normativa. En este sentido, el seguimiento de las discusiones y de los resultados que se puedan obtener será clave para evaluar el real impacto de esta medida.








