
La autoridad ambiental emitió un aviso previo de cierre contra la operación aurífera controlada por Shandong Gold y mantiene bajo revisión a otras faenas. La ofensiva regulatoria eleva la presión sobre uno de los principales polos productores de oro de África.
Ghana intensificó el control ambiental sobre su industria minera y puso bajo amenaza de cierre a Cardinal Namdini Mining, operadora de la mina de oro Namdini y controlada por la china Shandong Gold, tras un incidente asociado al sistema de transporte de relaves que habría generado un derrame y que no habría sido reportado oportunamente a la autoridad.
La Environmental Protection Authority (EPA) emitió un aviso previo de cierre contra la compañía mientras amplía las inspecciones y medidas de cumplimiento sobre distintas operaciones del país. La acción forma parte de un cambio hacia una fiscalización más continua de una industria estratégica para Ghana, actualmente el mayor productor de oro de África.
El episodio de Namdini está relacionado, al menos parcialmente, con el desacoplamiento de una tubería del sistema de transporte de relaves. El incidente habría provocado un derrame de material proveniente del manejo de residuos mineros y uno de los cuestionamientos regulatorios apunta al momento en que el hecho fue comunicado.
La medida no equivale todavía al cierre definitivo de la operación, pero sitúa a Cardinal ante un proceso regulatorio que puede derivar en nuevas exigencias ambientales o medidas operacionales dependiendo de la evaluación de la autoridad.
Namdini queda bajo presión regulatoria
El caso adquiere especial relevancia por la escala de Namdini y por el peso que tiene dentro de la expansión aurífera impulsada por capital chino en Ghana.
La mina se encuentra en el distrito de Talensi, en la Upper East Region, y corresponde a una explotación de oro a cielo abierto. Cardinal Namdini Mining es controlada por Shandong Gold, uno de los grandes productores auríferos de China.
Namdini entró en producción a fines de 2024 y su desarrollo contempla una vida minera inicial cercana a 15 años. Los antecedentes técnicos disponibles para el proyecto han considerado una producción promedio del orden de 287.000 onzas de oro anuales durante su vida útil.
Estimaciones actualizadas al cierre de 2024 situaban sus reservas probadas y probables en aproximadamente 158 millones de toneladas con una ley media de 1,06 gramos de oro por tonelada, equivalentes a cerca de 5,36 millones de onzas contenidas.
La operación utiliza una mina a cielo abierto vinculada a instalaciones de trituración, molienda SAG, remolienda y recuperación mediante circuitos de procesamiento que incluyen carbón en lixiviación.
Por esa escala, cualquier restricción prolongada sobre Namdini tendría efectos que superarían el ámbito estrictamente ambiental. Podría alcanzar el ritmo de producción, la contratación de proveedores, las comunidades vinculadas a la faena y la generación de ingresos fiscales asociados al oro.
La fiscalización alcanza a otras grandes operaciones
La ofensiva ambiental de Ghana no se concentra exclusivamente en Cardinal.
La autoridad también mantiene bajo análisis los resultados de una inspección efectuada en Tarkwa, una de las principales minas de Gold Fields en el país. El equipo fiscalizador ya entregó su evaluación a la administración de la EPA, que debe determinar si corresponde avanzar hacia nuevas actuaciones con la minera.
Hasta ahora no se han hecho públicos eventuales incumplimientos derivados de esa revisión.
Gold Fields había sido notificada el 14 de septiembre sobre la intención de desarrollar en Tarkwa una evaluación amplia que comprende aspectos ambientales, sociales, de gobernanza y de impacto socioeconómico.
La situación de Tarkwa tiene además un componente estratégico. La operación enfrenta el vencimiento de su concesión minera en 2027, mientras Gold Fields busca asegurar su continuidad de largo plazo en Ghana.
El escrutinio también alcanzó a Earl International Group, compañía de propiedad china cuya operación fue paralizada recientemente por asuntos de cumplimiento ambiental vinculados a antecedentes previos de actividad minera ilegal.
La empresa posteriormente quedó autorizada para reiniciar sus actividades después de abordar los requerimientos regulatorios y obtener un permiso ambiental firmado el 28 de septiembre.
A ello se suma el antecedente de Iduapriem, operación de AngloGold Ashanti que recibió una sanción ambiental durante 2025.
En esa faena se registró el 17 de febrero de ese año un incidente reportable cuando agua de proceso y sólidos asociados escaparon por una rotura en el revestimiento de la instalación de relaves Beposo. El procesamiento de oro fue suspendido inmediatamente y posteriormente se realizaron reparaciones permanentes tras las inspecciones y toma de muestras de los organismos reguladores.
Ghana pasa de inspecciones periódicas a vigilancia continua
Detrás de las actuaciones individuales existe una transformación más amplia en la política minera ghanesa.
La EPA busca abandonar un esquema centrado principalmente en inspecciones periódicas para avanzar hacia monitoreo y fiscalización continuos, incorporando además auditorías ambientales, sociales y de gobernanza a través del sector.
El cambio coincide con una estrategia gubernamental destinada a capturar una mayor proporción del valor generado por la minería del oro, reforzar la participación de empresas y trabajadores locales y aumentar el control estatal sobre la actividad.
Ghana ha impulsado modificaciones en materia de regalías, mayores exigencias de contenido local y la preparación de una nueva legislación minera orientada a incrementar la supervisión gubernamental y la participación nacional dentro de la industria.
Para los operadores, esto significa que el riesgo regulatorio ya no se limita al momento de obtener un permiso ambiental. El cumplimiento durante la operación, el manejo de relaves, la comunicación de incidentes y la trazabilidad de las medidas correctivas pasan a ocupar un lugar cada vez más relevante.
Relaves vuelven al centro del riesgo operacional
El caso Cardinal vuelve a colocar la infraestructura de relaves entre los principales focos de exposición ambiental de las compañías mineras.
En operaciones auríferas de gran escala, una falla en tuberías, depósitos o sistemas de conducción puede traducirse rápidamente en detenciones, investigaciones y exigencias adicionales de ingeniería, además de consecuencias ambientales y comunitarias.
En este caso, la controversia regulatoria no está asociada únicamente al derrame. También comprende el presunto retraso en reportar el incidente, un elemento especialmente sensible en un escenario donde Ghana busca pasar desde una supervisión reactiva hacia un sistema de cumplimiento permanente.
La industria deberá observar ahora la resolución del procedimiento abierto contra Cardinal Namdini y la evaluación pendiente sobre Tarkwa.
Lo que ocurra con ambas operaciones permitirá medir hasta dónde llegará el nuevo enfoque fiscalizador de Ghana. Para las compañías internacionales que operan en el país, el mensaje regulatorio es concreto: mantener derechos mineros y capacidad productiva estará cada vez más ligado al cumplimiento ambiental verificable durante toda la vida operacional de las faenas.






