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Industria Minera

Glencore reactiva El Pachón con inversión proyectada de US$9.500 millones en Argentina

Glencore impulsa el proyecto El Pachón en Argentina con una inversión de US$9.500 millones, lo que podría transformar la economía local y generar miles de empleos.

Glencore reactiva El Pachón con inversión proyectada de US$9.500 millones en Argentina

El proyecto de cobre y molibdeno, ubicado en la provincia de San Juan y a pocos kilómetros de la frontera con Chile, cerró una campaña de 21.246 metros de perforación y avanza en estudios técnicos, infraestructura y preparación ambiental.

Glencore volvió a poner en movimiento el proyecto minero El Pachón, una de las mayores iniciativas de cobre sin desarrollar de Argentina, mediante una nueva campaña de exploración, obras de infraestructura y la preparación de los antecedentes técnicos necesarios para avanzar hacia su evaluación ambiental.

La iniciativa está ubicada en el departamento de Calingasta, al sur de la provincia de San Juan, entre los 3.600 y 4.200 metros sobre el nivel del mar. Su cercanía con la frontera chilena —a unos cinco kilómetros del límite internacional— la convierte en la continuidad geológica del distrito donde opera Minera Los Pelambres, en la Región de Coquimbo.

El plan de desarrollo presentado por Glencore contempla una inversión estimada de US$9.500 millones para la primera fase, cifra que posiciona a El Pachón entre los proyectos cupríferos de mayor escala actualmente evaluados en Sudamérica.

La reactivación adquiere especial relevancia para Argentina, país que busca convertir su cartera de proyectos de cobre en una nueva fuente de exportaciones, inversiones y empleo. También abre interrogantes para Chile respecto del uso de infraestructura portuaria, corredores logísticos y mecanismos de integración minera entre ambos países.

Más de 21.000 metros de perforación

La campaña 2025-2026 concluyó con 21.246 metros perforados en 53 pozos, destinados a ampliar la información necesaria para el modelamiento del yacimiento y el diseño de sus futuras instalaciones.

Los trabajos incluyeron estudios de geofísica, geotecnia, hidrogeología y magnetometría. Estos antecedentes resultan fundamentales para determinar la configuración de la mina, la estabilidad del terreno, la disponibilidad de agua y las características de las obras que deberán construirse en la alta cordillera.

La campaña también permitió actualizar la información geológica y reducir incertidumbres antes de completar los estudios de factibilidad. Aunque El Pachón es conocido desde hace décadas, el proyecto necesita información técnica de mayor detalle para definir su secuencia de explotación, capacidad de procesamiento, requerimientos energéticos y sistema de transporte del concentrado.

En su momento de mayor actividad, las labores movilizaron a más de 600 trabajadores vinculados a comunidades cercanas, principalmente mediante empresas contratistas y proveedoras de San Juan.

El equipo geológico estuvo integrado por alrededor de 60 profesionales, combinando personal directo de Glencore y especialistas contratados para la campaña.

Infraestructura para operar en alta montaña

Además de las perforaciones, Glencore avanzó en infraestructura vial y de apoyo operacional. Entre las principales obras se encuentra la construcción de puentes sobre los ríos Colorado y Los Patos, destinados a mejorar el acceso y la conectividad hacia el área del proyecto.

Las estructuras demandaron una inversión cercana a US$15 millones y forman parte de una red de infraestructura necesaria para movilizar trabajadores, equipos, combustibles y suministros en una zona caracterizada por condiciones climáticas extremas.

La compañía también amplió los campamentos Pachón y Carnicería mediante la incorporación de 30 módulos habitacionales. Estas instalaciones entregarán mayor capacidad para recibir a los equipos que participarán en futuras campañas de terreno y en la preparación de los estudios ambientales.

Las obras muestran que el proyecto entró en una fase de mayor intensidad técnica, aunque todavía no existe una decisión definitiva de construcción. Antes de iniciar el desarrollo minero, Glencore deberá completar la factibilidad, obtener la aprobación ambiental y resolver aspectos relacionados con energía, agua, logística y financiamiento.

Producción potencial de cobre

El Pachón corresponde a un depósito de cobre y molibdeno de gran escala. Las estimaciones preliminares de desarrollo consideran que podría alcanzar una producción del orden de 360.000 toneladas anuales de cobre en concentrado durante sus primeros diez años de operación.

Ese volumen situaría al proyecto entre las operaciones cupríferas más relevantes de Argentina y lo acercaría a la escala productiva de grandes faenas de Chile y Perú.

Su construcción podría generar más de 10.000 empleos directos, mientras que durante la operación requeriría alrededor de 2.500 trabajadores. A esas cifras se sumarían puestos indirectos asociados a transporte, alimentación, mantenimiento, construcción, servicios técnicos y suministro de insumos.

Para San Juan, el desarrollo implicaría una expansión considerable de la actividad económica y una mayor demanda para proveedores regionales. También exigiría inversiones adicionales en caminos, transmisión eléctrica, comunicaciones y servicios especializados.

El proyecto es propiedad en un 100% de Glencore, grupo minero y comercializador de materias primas con operaciones de cobre, zinc, níquel, carbón y otros commodities en distintos mercados.

El impulso del régimen de grandes inversiones

La reactivación tomó fuerza después de que Glencore solicitara incorporar El Pachón al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones de Argentina, conocido como RIGI.

El mecanismo entrega estabilidad tributaria, beneficios aduaneros y condiciones cambiarias especiales para inversiones de gran tamaño. Su objetivo es reducir la incertidumbre que históricamente ha afectado la ejecución de proyectos intensivos en capital dentro del país.

La solicitud también incluyó Agua Rica, proyecto de cobre y oro ubicado en la provincia de Catamarca. En conjunto, ambas iniciativas forman parte del plan de crecimiento cuprífero de Glencore en Argentina.

Para la industria, la aprobación y aplicación efectiva del régimen será determinante. Los proyectos de cobre requieren inversiones iniciales elevadas y plazos de desarrollo que pueden superar una década, por lo que las condiciones fiscales y regulatorias influyen directamente en la decisión de construcción.

La conexión pendiente con Chile

La ubicación de El Pachón vuelve a instalar el debate sobre la integración minera entre Chile y Argentina. Durante años se evaluó la posibilidad de transportar su producción hacia instalaciones chilenas, aprovechando la cercanía con Los Pelambres y la salida al océano Pacífico.

Una alternativa histórica consideraba conectar el proyecto con la provincia de Choapa y utilizar infraestructura portuaria en la zona de Los Vilos. Sin embargo, esa opción no ha sido confirmada y Glencore también ha estudiado corredores completamente argentinos.

Entre las posibilidades analizadas aparece el transporte de concentrado hacia el centro del país y su exportación mediante puertos fluviales vinculados al sistema del río Paraná. Esta solución mantendría la cadena logística dentro de Argentina, pero implicaría una distancia considerablemente mayor desde la cordillera de San Juan.

La reactivación del Tratado de Integración y Complementación Minera entre Chile y Argentina podría abrir nuevamente la discusión sobre infraestructura compartida, pasos fronterizos y facilidades para proyectos ubicados cerca del límite internacional.

Para Chile, una eventual conexión representaría oportunidades para puertos, empresas de ingeniería, proveedores mineros y operadores logísticos. También exigiría acuerdos regulatorios, ambientales y comerciales capaces de ordenar el tránsito de minerales e insumos entre ambos territorios.

Un proyecto clave para la oferta futura de cobre

El avance de El Pachón ocurre en un escenario marcado por la búsqueda global de nuevos suministros de cobre. La electrificación, las redes eléctricas, las energías renovables, los vehículos eléctricos y los centros de datos están aumentando las expectativas de demanda de largo plazo.

Al mismo tiempo, la industria enfrenta dificultades para reemplazar yacimientos maduros, menores leyes minerales y procesos de permisos cada vez más extensos.

Por su tamaño y ubicación, El Pachón podría transformarse en una pieza relevante de la futura producción argentina. Sin embargo, todavía deberá superar etapas decisivas antes de convertirse en una mina: completar los estudios de factibilidad, presentar su evaluación ambiental, asegurar infraestructura y obtener una decisión final de inversión.

La reciente campaña no significa el inicio inmediato de la construcción, pero sí representa el avance más concreto del proyecto en varios años. El ritmo de los próximos estudios mostrará si esta vez Glencore logra transformar uno de los mayores depósitos cupríferos de la cordillera en una operación minera efectiva.