
La campaña cubrió 1.400 hectáreas y analizó 780 muestras de suelo, detectando valores de hasta 3.235 ppm de cobre, 401 ppb de oro y 36 ppm de plata. Los resultados abren nuevos blancos de exploración antes de una futura etapa de perforación.
Gold Hart Copper identificó múltiples zonas anómalas de oro, cobre y plata en el complejo Nessa, activo de exploración situado en el sistema de fallas de Domeyko, en el norte de Chile. Los resultados corresponden al primer levantamiento geoquímico integral de suelos realizado en la propiedad y amplían el número de sectores que podrían avanzar hacia trabajos de mayor detalle.
La campaña abarcó aproximadamente 1.400 hectáreas, equivalentes a 14 km², dentro de un complejo que suma cerca de 13.500 hectáreas o 135 km². En total fueron analizadas 780 muestras mediante ICP, concentrando el levantamiento inicial en torno al 10% de la superficie total de Nessa.
Entre los resultados más altos obtenidos en suelo aparecen muestras con hasta 3.235 partes por millón de cobre, equivalentes a aproximadamente 0,32% Cu, junto con valores máximos de 401 partes por billón de oro y 36 partes por millón de plata.
Más allá de las leyes puntuales, uno de los elementos relevantes de la campaña es la distribución espacial de las anomalías. Parte de las concentraciones elevadas coincide con antiguas labores mineras conocidas, pero el programa también delimitó sectores adicionales alejados de esos trabajos históricos, abriendo nuevos objetivos para la siguiente fase exploratoria.
Nuevos blancos dentro de un distrito mineralizado
Nessa se ubica sobre el sistema de fallas de Domeyko, una de las principales estructuras geológicas asociadas a grandes depósitos metálicos del norte de Chile. El complejo se encuentra al oeste de la operación aurífera La Coipa y al sur del distrito minero Salvador-Potrerillos.
La interpretación preliminar de Gold Hart apunta a asociaciones geoquímicas compatibles con mineralización epitermal polimetálica, aunque el proyecto todavía se encuentra en una fase temprana y requerirá trabajos adicionales para determinar continuidad, geometría y eventual importancia económica de las anomalías.
La compañía también observa una relación espacial entre parte de las anomalías geoquímicas identificadas y una anomalía magnética previamente reconocida en el área. Esa coincidencia es uno de los elementos que orientará la selección de objetivos antes de ingresar a perforación.
El siguiente programa considera mapeo geológico y estructural detallado, zanjas y estudios geofísicos, etapas que deberán precisar cuáles de las zonas detectadas presentan mejores condiciones para convertirse en blancos de sondaje.
En exploración minera, las anomalías de suelo constituyen una herramienta para localizar concentraciones geoquímicas asociadas potencialmente a sistemas mineralizados, pero por sí solas no permiten determinar recursos, reservas ni dimensiones de un depósito. La relevancia de esta campaña está, por tanto, en reducir progresivamente el área de búsqueda dentro de una propiedad de gran extensión.
Antecedentes de alta ley en superficie
Los resultados actuales complementan campañas previas de muestreo de roca realizadas en Nessa.
Ese trabajo había entregado siete muestras con leyes de cobre entre 1,25% y 4,73%, cuatro de ellas por encima de 2,40% Cu. Para oro, 12 muestras superaron 1 gramo por tonelada, incluyendo seis resultados comprendidos entre 4,10 y 9,74 gramos por tonelada.
La propiedad también registra antiguas faenas artesanales de oro y cobre, además de manifestaciones superficiales de minerales oxidados como malaquita y crisocola.
La combinación de labores históricas, mineralización observada en superficie, anomalías magnéticas y ahora un levantamiento geoquímico sistemático entrega una base de información más amplia para definir el modelo geológico de Nessa.
Sin embargo, el desafío técnico cambia a partir de esta etapa. Gold Hart deberá determinar si las concentraciones superficiales representan cuerpos mineralizados con continuidad en profundidad o zonas acotadas relacionadas con estructuras secundarias.
Ese paso será determinante para establecer el verdadero potencial del activo.
Un proyecto de 13.500 hectáreas todavía poco explorado
La escala territorial es otro factor relevante del programa. El levantamiento informado cubrió solo cerca del 10% del complejo Nessa, dejando una superficie considerable todavía sin una evaluación geoquímica equivalente.
Gold Hart había ampliado anteriormente su posición en el proyecto desde aproximadamente 4.100 hectáreas hasta las actuales 13.500 hectáreas, aumentando en más de tres veces el terreno controlado.
Esta extensión obliga a priorizar sectores. En proyectos de exploración temprana, avanzar directamente hacia perforaciones distribuidas sobre áreas demasiado amplias puede aumentar significativamente los costos y reducir la eficiencia de las campañas. La integración de geoquímica, magnetometría, cartografía estructural y geología permite concentrar los sondajes posteriores en blancos más acotados.
Para Nessa, la próxima fase tendrá precisamente ese objetivo: convertir las anomalías encontradas en blancos técnicamente definidos.
Domeyko mantiene atractivo para la exploración de cobre y oro
El emplazamiento geológico coloca a Nessa dentro de una franja de interés sostenido para la industria minera chilena.
El sistema de fallas de Domeyko está estrechamente relacionado con la evolución de algunos de los principales distritos cupríferos del país y atraviesa extensas áreas de las regiones mineras del norte. Su presencia ha convertido al corredor en uno de los focos permanentes de exploración por cobre y metales preciosos.
Gold Hart mantiene además otros activos de exploración en Chile, entre ellos Tolita, ubicado en el distrito Vicuña y orientado a mineralización de oro, cobre, molibdeno y plata.
En Nessa, en cambio, la estrategia inmediata sigue concentrada en superficie. Antes de ejecutar una campaña de sondajes, la empresa deberá integrar los nuevos resultados de suelo con las estructuras identificadas, antiguas labores, alteraciones hidrotermales y respuestas geofísicas del terreno.
La presencia de valores elevados de oro, cobre y plata entrega nuevas señales para continuar esa búsqueda, pero será la perforación la que determine si el sistema mineralizado identificado superficialmente mantiene continuidad y leyes suficientes bajo superficie.
Para la exploración chilena, el avance refleja además una tendencia que sigue tomando fuerza en los distritos maduros del norte: volver sobre corredores históricamente conocidos con herramientas geoquímicas y geofísicas de mayor resolución para identificar objetivos que pudieron pasar inadvertidos en campañas anteriores.
Nessa entra ahora en esa etapa de definición. Con la primera cobertura sistemática limitada todavía a una fracción de sus 13.500 hectáreas, el próximo desafío será jerarquizar las anomalías y establecer dónde concentrar el capital exploratorio antes de perforar.






