
El acuerdo definitivo con Ocean Partners cubre hasta la totalidad de la producción prevista durante los primeros siete años de operación comercial del proyecto aurífero en Alaska. New Amalga contempla una inversión inicial de US$254,8 millones y una producción promedio cercana a 150.000 onzas anuales.
Grande Portage Resources dio un nuevo paso en el desarrollo de New Amalga, su proyecto de oro ubicado cerca de Juneau, en el sureste de Alaska, al firmar un acuerdo comercial definitivo con Ocean Partners (UK) Limited para la venta de hasta el 100% de la producción durante los primeros siete años de operación comercial.
El contrato transforma en definitivo el componente de offtake que ambas compañías habían estructurado durante junio de 2026 y entrega mayor certeza sobre uno de los elementos centrales del modelo de desarrollo de New Amalga: producir material aurífero de alta ley, clasificarlo en el sitio y transportarlo para su procesamiento en instalaciones de terceros, evitando construir una planta convencional de recuperación de oro y un depósito de relaves en la faena.
El acuerdo está sujeto a un requisito mínimo de tonelaje y a condiciones precedentes habituales. Además, establece parámetros comerciales relacionados con la pagabilidad de los metales y las deducciones aplicables para diferentes calidades del material, información que podrá incorporarse en las siguientes etapas de evaluación económica y técnica del proyecto.
La operación comercial con Ocean Partners adquiere especial relevancia porque la evaluación económica preliminar de New Amalga considera precisamente siete años de vida productiva, período equivalente al horizonte inicial contemplado por el contrato de venta.
Un proyecto diseñado para producir unas 150.000 onzas anuales
New Amalga se encuentra aproximadamente 25 kilómetros al norte de Juneau y pertenece en un 100% a Grande Portage. El proyecto deriva del descubrimiento aurífero Herbert y está inserto en el cinturón de oro de Juneau, distrito que concentra una extensa historia de producción y exploración aurífera.
La evaluación económica preliminar con fecha efectiva de febrero de 2026 plantea una mina subterránea con una tasa de producción de aproximadamente 1.150 toneladas por día.
El plan contempla extraer alrededor de 2,44 millones de toneladas con una ley media de 13,6 gramos de oro por tonelada antes de clasificación. Después del proceso de sorting, los envíos alcanzarían cerca de 1,86 millones de toneladas con una ley promedio de 17,6 gramos por tonelada.
Durante los siete años evaluados, el proyecto podría despachar aproximadamente 1,05 millones de onzas de oro, equivalentes a unas 150.000 onzas anuales en promedio.
El recurso mineral utilizado en la evaluación económica incluye 4,726 millones de toneladas indicadas con 9,47 g/t de oro, equivalentes a aproximadamente 1,44 millones de onzas. A ello se suman 1,813 millones de toneladas inferidas, que contienen unas 515.700 onzas de oro.
Estas cifras corresponden a recursos minerales y no a reservas minerales, por lo que el proyecto todavía requiere estudios adicionales antes de establecer su viabilidad definitiva y adoptar una eventual decisión de construcción.
US$254,8 millones de inversión inicial
El escenario base de la evaluación económica estima un CAPEX previo a producción de US$254,8 millones, incluyendo US$46,4 millones en contingencias.
Con un precio de referencia del oro de US$3.200 por onza, New Amalga presenta un valor presente neto después de impuestos, descontado al 5%, de US$721 millones, junto con una tasa interna de retorno después de impuestos de 56%.
El período estimado de recuperación de la inversión bajo ese escenario alcanza 1,3 años después de impuestos.
El costo sostenido total —AISC— fue estimado en US$1.408 por onza pagable, mientras que el costo operativo alcanza aproximadamente US$272 por tonelada producida. Las cifras provienen de una evaluación económica preliminar y pueden cambiar conforme avance la ingeniería, los permisos y la definición del proyecto.
El acuerdo de venta con Ocean Partners resulta relevante en esta etapa porque permite incorporar condiciones comerciales más definidas en los estudios que lleven al proyecto desde la evaluación preliminar hacia niveles superiores de ingeniería y factibilidad.
El modelo evita una planta y un depósito de relaves en la mina
Uno de los aspectos que diferencia a New Amalga es su estrategia de procesamiento.
En lugar de construir una planta convencional de recuperación de oro en el área de la mina, el proyecto contempla triturar y clasificar el material mediante tecnología de sensor-based ore sorting. El material seleccionado sería introducido en contenedores cerrados y transportado fuera de la propiedad.
El diseño actual considera trasladar esos contenedores por carretera unos 32 kilómetros hasta Cascade Point. Desde allí serían embarcados hacia instalaciones portuarias de aguas profundas en Columbia Británica y posteriormente enviados para procesamiento en instalaciones de terceros.
Este esquema permite prescindir en New Amalga de una planta de recuperación de oro y de un depósito convencional de relaves. El material estéril generado durante el desarrollo subterráneo también está considerado para reutilización como relleno de las labores mineras.
La estrategia reduce parte de la infraestructura superficial que normalmente acompaña a una operación aurífera y constituye una pieza central tanto del diseño económico como de la estrategia ambiental y de permisos del proyecto.
El contrato con Ocean Partners entrega ahora una contraparte comercial para ese modelo de producción y transporte, aunque el inicio efectivo de los despachos dependerá de que New Amalga complete las etapas regulatorias, técnicas, financieras y de construcción pendientes.
Financiamiento de US$25 millones todavía no está cerrado
El acuerdo definitivo de offtake no significa que todos los componentes de la asociación entre Grande Portage y Ocean Partners hayan quedado formalizados.
La estructura anunciada originalmente en junio también contempla una línea de crédito revolvente de hasta US$25 millones, destinada a apoyar las últimas etapas de construcción, capital de trabajo y eventuales sobrecostos.
Ese financiamiento todavía requiere un acuerdo definitivo y permanece sujeto, entre otras condiciones, a la finalización de la debida diligencia confirmatoria y de la documentación legal correspondiente.
La relación entre ambas compañías ya incluyó además un financiamiento de capital por C$6 millones, cerrado durante julio de 2026.
Por tanto, el contrato firmado ahora resuelve una pieza comercial relevante para New Amalga, pero el proyecto continúa expuesto a los desafíos habituales de una iniciativa minera que aún no alcanza la fase de construcción: permisos, ingeniería, conversión de recursos, financiamiento y actualización de costos.
New Amalga prepara su ingreso a la revisión ambiental federal
El frente regulatorio será uno de los principales focos durante los próximos meses.
Grande Portage mantiene el proyecto en las etapas finales de sus estudios de línea base y proyecta presentar durante el primer trimestre de 2027 un Plan of Operations ante el Servicio Forestal de Estados Unidos.
La presentación activaría formalmente el proceso de revisión ambiental federal bajo la National Environmental Policy Act (NEPA).
El proyecto fue incorporado durante 2026 al programa federal FAST-41, mecanismo estadounidense destinado a coordinar y transparentar los cronogramas de permisos de grandes proyectos de infraestructura.
El calendario de desarrollo utilizado por Grande Portage considera obtener las autorizaciones necesarias hacia mediados de 2029 y posteriormente avanzar hacia construcción, con una meta actualmente planteada de iniciar producción en 2031. Esos plazos permanecen sujetos al resultado de los procesos ambientales, regulatorios y técnicos.
La firma del acuerdo definitivo con Ocean Partners permite a Grande Portage avanzar con mayor definición comercial mientras New Amalga entra en una fase decisiva de permisos y estudios. Para el proyecto aurífero de Alaska, el siguiente desafío será convertir esa estructura de venta y sus resultados económicos preliminares en un desarrollo técnicamente ejecutable, financiado y autorizado para construcción.






