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Minería Internacional

IA, satélites y big data aceleran la búsqueda global de tierras raras, minerales críticos para la economía digital

La exploración de tierras raras avanza hacia la digitalización, utilizando inteligencia artificial y big data para optimizar la identificación de recursos estratégicos, en medio de una creciente competencia global por su suministro.

IA, satélites y big data aceleran la búsqueda global de tierras raras, minerales críticos para la economía digital

La exploración de tierras raras está entrando en una etapa más tecnológica: inteligencia artificial, machine learning, imágenes satelitales y grandes bases de datos geológicos comienzan a reducir riesgo, tiempo y costo en la identificación de nuevos recursos.

La carrera por las tierras raras dejó de ser solo un asunto geológico. La búsqueda de estos minerales estratégicos se está desplazando hacia modelos predictivos apoyados en inteligencia artificial, observación terrestre, sensores remotos y procesamiento masivo de datos, en un contexto de presión industrial por asegurar insumos para vehículos eléctricos, turbinas eólicas, electrónica avanzada, defensa, robótica y sistemas digitales.

Las tierras raras agrupan 17 elementos metálicos usados en aplicaciones de alto valor tecnológico. Su relevancia está especialmente asociada a imanes permanentes, motores eléctricos, generadores, dispositivos electrónicos, equipos médicos y tecnologías de energía limpia. La Comisión Europea advierte que estos materiales son claves para smartphones, turbinas eólicas, resonancias magnéticas, discos duros, luces LED y motores eléctricos.

La tecnología cambia la exploración minera

El uso de inteligencia artificial en exploración no reemplaza la geología de campo ni la perforación. Lo que hace es mejorar la capacidad de priorizar blancos, cruzando información geofísica, geoquímica, imágenes satelitales, mapas estructurales, datos históricos de campañas anteriores y variables ambientales.

Según NASA Earthdata, la IA y el machine learning permiten analizar grandes colecciones de datos de observación terrestre para detectar patrones y relaciones que serían demasiado lentas o complejas para un análisis manual.

En minería, esa capacidad tiene una lectura directa: menos exploración a ciegas, mejor selección de zonas prospectivas y mayor eficiencia en etapas tempranas, especialmente en minerales críticos cuya presencia puede estar asociada a firmas geológicas difíciles de identificar solo con métodos tradicionales.

Por qué las tierras raras son un activo estratégico

El problema no está solo en encontrar tierras raras. También está en procesarlas, separarlas y convertirlas en materiales utilizables por la industria. Esa cadena es intensiva en conocimiento, capital, tecnología química y control ambiental.

El Servicio Geológico de Estados Unidos informó que el principal uso global estimado de las tierras raras corresponde a imanes, mientras otros usos incluyen baterías, cerámicas, vidrio, aleaciones, catalizadores y pulido industrial. También señaló que una parte relevante del consumo ingresa incorporada en bienes terminados.

La concentración de la cadena agrega presión geopolítica. En el caso europeo, la Comisión Europea reconoce que el 98% de la demanda de imanes de tierras raras de la Unión Europea se cubre con importaciones desde China.

Esa dependencia explica por qué Estados Unidos, Europa, India, Australia, Brasil y otros países están acelerando políticas, financiamiento y proyectos para diversificar la oferta.

La competencia por asegurar suministro

La tensión por las tierras raras ya está moviendo capital. Reuters informó que USA Rare Earth cerró acuerdos con el Departamento de Comercio de Estados Unidos para acceder a hasta US$1.600 millones bajo la CHIPS Act, con el objetivo de desarrollar una cadena doméstica de tierras raras, procesamiento, metales e imanes. La compañía también anunció una inversión de US$1.200 millones en una instalación de manufactura de imanes y metales de tierras raras en Carolina del Sur.

Ese movimiento muestra que la discusión ya no se limita a la minería. El verdadero valor está en la integración “mina a imán”: extracción, concentración, separación, metalurgia, fabricación de aleaciones e imanes permanentes.

Para los países mineros, esa es la diferencia entre exportar materia prima y capturar mayor valor industrial.

Chile aparece en el mapa con Penco

Chile no es un productor relevante de tierras raras a escala global, pero sí tiene un proyecto que lo puso en la discusión: el Módulo Penco, desarrollado por Aclara Resources en la Región del Biobío.

La compañía informó en su sitio oficial que en junio de 2024 ingresó una Evaluación de Impacto Ambiental revisada al Servicio de Evaluación Ambiental y que en marzo de 2026 presentó una adenda excepcional final. Según Aclara, la Comisión de Evaluación Ambiental tiene programada la votación del EIA para el 8 de junio de 2026.

El proyecto apunta a producir concentrado de tierras raras pesadas desde arcillas iónicas, una categoría relevante porque elementos como disprosio y terbio son usados en imanes permanentes de alto desempeño. Aclara también ha señalado que su planta piloto en Chile operó en 2023 y permitió validar un circuito cerrado a escala semiindustrial, generar concentrado de tierras raras pesadas y confirmar parámetros de proceso para una futura planta.

Datos clave

  • Mineral estratégico: tierras raras.

  • Elementos relevantes: grupo de 17 metales usados en tecnologías avanzadas.

  • Principal uso global: imanes permanentes.

  • Sectores consumidores: electromovilidad, energía eólica, electrónica, defensa, robótica, salud y comunicaciones.

  • Tecnologías de exploración: IA, machine learning, big data, sensores remotos, imágenes satelitales, modelos geológicos predictivos.

  • Riesgo central: concentración de procesamiento y dependencia de cadenas externas.

  • Caso chileno: Módulo Penco, Región del Biobío, en evaluación ambiental.

Qué implica para la minería

La digitalización de la exploración minera puede tener un impacto relevante en tres frentes. Primero, reduce incertidumbre en etapas tempranas, donde se concentra una parte alta del riesgo geológico. Segundo, permite revisar territorios con información histórica dispersa y convertirla en modelos prospectivos. Tercero, ayuda a ordenar campañas de terreno y perforación, evitando gasto innecesario en zonas de bajo potencial.

Pero el uso de IA también tiene límites. Un algoritmo puede priorizar blancos, pero no confirma un yacimiento económicamente explotable. Para eso siguen siendo necesarios muestreos, sondajes, pruebas metalúrgicas, permisos, estudios ambientales, infraestructura, energía, agua, capital y aceptación territorial.

En tierras raras, además, la complejidad no termina con el recurso. La separación química, la trazabilidad, la gestión ambiental y la posibilidad de integrarse a cadenas industriales de imanes serán determinantes.

Qué observará la industria

La búsqueda tecnológica de tierras raras abre una oportunidad para países con base geológica, institucionalidad minera y capacidad de atraer capital. Chile tiene experiencia en minería metálica, proveedores especializados, centros de investigación y una cartera de proyectos críticos, pero aún debe demostrar que puede entrar a una cadena donde no basta con extraer mineral.

El próximo punto de atención local será la tramitación del Módulo Penco y, a nivel global, la velocidad con que Estados Unidos, Europa y Asia logren convertir financiamiento público y modelos tecnológicos en producción real fuera de China.