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IA y centros de datos elevan presión sobre redes y almacenamiento, advierte World Energy Council

El World Energy Council alerta sobre la creciente presión en las redes eléctricas y el almacenamiento debido al aumento del consumo asociado a la inteligencia artificial y centros de datos.

IA y centros de datos elevan presión sobre redes y almacenamiento, advierte World Energy Council
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El World Energy Trilemma Report 2026 sostiene que el desafío eléctrico está desplazándose desde instalar nueva generación hacia conseguir que redes, almacenamiento, mercados y demanda puedan integrarla. China y Brasil muestran dos caras del problema.

El rápido crecimiento del consumo eléctrico asociado a inteligencia artificial, centros de datos y electrificación industrial está aumentando la presión sobre sistemas que ya enfrentan restricciones de transmisión, almacenamiento y capacidad de conexión. El World Energy Council advirtió este 21 de septiembre que ampliar la generación, incluso mediante grandes volúmenes de energías renovables, ya no garantiza por sí solo un suministro capaz de responder al nuevo crecimiento de la demanda.

La conclusión forma parte del World Energy Trilemma Report 2026: Rebalancing World Energy: Trade-Offs and Transformations, presentado coincidiendo con Climate Week NYC. El documento recoge el diálogo con más de 275 líderes del sector energético de 65 países y sitúa a las redes, el almacenamiento y la integración de los sistemas entre los principales obstáculos identificados para avanzar simultáneamente en seguridad energética, acceso y sostenibilidad.

El cambio de enfoque es relevante porque separa dos conceptos que durante años avanzaron casi juntos: tener capacidad para producir electricidad y tener capacidad para transportarla, almacenarla y utilizarla cuando se necesita.

El crecimiento de la IA se encuentra con redes de desarrollo más lento

Los centros de datos pueden construirse y entrar en operación mucho más rápido que la infraestructura eléctrica que necesitan. Nuevas líneas de transmisión, subestaciones y grandes proyectos de generación pueden requerir años de planificación, permisos y construcción, creando un desfase entre el ritmo de expansión digital y el del sistema energético.

El World Energy Council plantea que esta presión no procede exclusivamente de la IA. Se combina con electrificación industrial, nuevas cargas comerciales y residenciales y la sustitución de combustibles fósiles por electricidad en distintos sectores de la economía. El resultado es un sistema en el que la demanda vuelve a crecer con fuerza en regiones donde durante años se había mantenido relativamente estable.

La Agencia Internacional de Energía permite dimensionar ese fenómeno. Su escenario central más reciente sitúa el consumo mundial de electricidad de los centros de datos en alrededor de 485 TWh en 2025 y unos 950 TWh en 2030, prácticamente el doble en cinco años. Los centros específicamente orientados a cargas de inteligencia artificial crecerían todavía más rápido y aproximadamente triplicarían su consumo durante ese período.

La incertidumbre sigue siendo elevada porque dependerá de la adopción de IA, la eficiencia del hardware y software, el ritmo de inversión y, precisamente, de la posibilidad de conseguir conexiones eléctricas. La capacidad de la red puede transformarse así en un límite físico para proyectos que, desde el punto de vista informático o financiero, podrían estar preparados mucho antes.

China muestra la escala que puede alcanzar la transmisión

El informe utiliza a China como ejemplo de la magnitud de infraestructura requerida cuando las zonas donde se genera electricidad están alejadas de los grandes centros de consumo.

El país dispone de casi 50 proyectos de transmisión de ultra alta tensión, que en conjunto proporcionan más de 420 GW de capacidad interregional, de acuerdo con las cifras recogidas por el World Energy Council. Estas redes permiten movilizar grandes cantidades de electricidad entre regiones y conectar recursos energéticos situados a miles de kilómetros de polos industriales y grandes ciudades.

La cifra equivale a varias veces la capacidad eléctrica instalada completa de numerosos países y muestra que la expansión de renovables a gran escala necesita inversiones paralelas en infraestructura de transporte.

La construcción de generación solar o eólica puede avanzar relativamente rápido. La transmisión, en cambio, suele enfrentar procesos más prolongados por permisos, disponibilidad de equipos, adquisición de terrenos, aceptación social y coordinación entre distintos territorios.

En un sistema con demanda creciente de centros de datos, esta diferencia cobra mayor importancia: una nueva instalación digital necesita energía disponible de forma continua en un punto específico de la red, no simplemente capacidad de generación suficiente a escala nacional.

Brasil muestra el problema contrario: energía disponible que no puede utilizarse

Brasil aparece en el informe como otra expresión del mismo desafío.

El World Energy Council describe al país como un sistema eléctrico cercano al 90% renovable. Los datos oficiales de la Empresa de Pesquisa Energética sitúan esa participación en 86,8% durante 2025, después de años de fuerte crecimiento de las fuentes solar y eólica. La generación fotovoltaica llegó a 88,1 TWh y creció 24,7% en un año, mientras la eólica alcanzó 116,5 TWh, con un aumento de 8,2%.

Pero disponer de abundante generación renovable no significa que toda esa electricidad pueda incorporarse permanentemente al sistema.

Brasil enfrenta episodios crecientes de curtailment o recorte de generación, situaciones en que parques eólicos o solares técnicamente capaces de producir deben reducir su entrega debido a restricciones del sistema, exceso de oferta en determinados horarios u otras condiciones operacionales.

El Operador Nacional do Sistema Elétrico proyecta para 2026 un nivel medio de recorte cercano al 14% bajo los supuestos de su planificación de mediano plazo. La incidencia estimada alcanza 23,5% para la generación fotovoltaica y 10,5% para la eólica. El propio operador advierte que estas cifras son proyecciones del sistema y que algunas restricciones internas no están completamente representadas, por lo que no deben trasladarse automáticamente a plantas individuales.

El caso muestra por qué agregar nueva capacidad renovable puede producir rendimientos decrecientes si no avanzan al mismo tiempo las líneas de transmisión, el almacenamiento y mecanismos que permitan desplazar el consumo hacia las horas de mayor producción.

Almacenamiento y demanda flexible ganan importancia

El World Energy Council sostiene que la nueva etapa requiere tratar conjuntamente generación, redes, almacenamiento, demanda flexible, mercados e instituciones.

Las baterías pueden almacenar parte de la electricidad producida en períodos de abundancia y entregarla cuando aumenta el consumo. La gestión de demanda puede trasladar determinadas c