El Índice de Precios al Consumidor acumuló un alza de 2,9% durante 2026 y la inflación anual retrocedió a 3,5%. La caída del transporte fue clave para contener el costo de vida durante julio.
El IPC registró una variación mensual de 0,1% en julio de 2026, resultado que dejó a la inflación acumulada en 2,9% durante los primeros siete meses del año y en 3,5% durante los últimos doce meses.
La cifra muestra una moderación importante respecto del 4,3% anual registrado en junio y se ubicó en la parte baja de las expectativas que manejaba el mercado antes de conocerse el dato.
Para los hogares, julio dejó señales mixtas. Mientras alimentos, vivienda y servicios básicos continuaron aumentando, el fuerte descenso de los combustibles y otros gastos asociados al transporte permitió contener el índice general.
Alimentos y vivienda vuelven a presionar el presupuesto familiar
Diez de las trece divisiones que forman parte de la canasta del IPC registraron incidencias positivas durante julio.
Una de las principales presiones provino de alimentos y bebidas no alcohólicas, cuyos precios aumentaron 0,7% mensual y aportaron 0,153 puntos porcentuales a la variación del indicador.
La evolución de esta división es especialmente relevante porque corresponde a uno de los componentes de mayor peso dentro de la canasta utilizada para medir el costo de vida y tiene un impacto directo sobre el gasto cotidiano de los hogares.
También destacó el aumento de 0,7% en vivienda y servicios básicos, división que aportó otros 0,120 puntos porcentuales al IPC mensual.
Este comportamiento mantiene la presión sobre gastos que suelen ser difíciles de reducir en el corto plazo, como servicios básicos y otros costos relacionados con la vivienda.
Las demás divisiones que registraron aumentos aportaron en conjunto otros 0,309 puntos porcentuales.
Transporte cae 3,5% y evita un IPC más alto
La principal fuerza que contuvo la inflación durante julio estuvo en transporte.
Esta división registró una caída mensual de 3,5%, restando 0,472 puntos porcentuales al IPC general.
La magnitud de esta baja permitió compensar buena parte de los aumentos observados en alimentos, vivienda y otras categorías.
Dentro del transporte, uno de los movimientos más relevantes correspondió a los combustibles para vehículos personales, cuyos precios disminuyeron 9,2% durante julio.
La gasolina registró una caída mensual de 8,5%, mientras que el petróleo diésel retrocedió 13,5%.
El transporte aéreo de pasajeros también mostró un descenso importante, con una baja de 9,4% durante el mes.
Estos movimientos tienen efectos distintos dependiendo del tipo de consumidor. Para quienes utilizan vehículos particulares, una menor gasolina puede traducirse rápidamente en un alivio sobre el presupuesto mensual, mientras que la caída del diésel también puede reducir presiones de costos para determinadas actividades productivas y de transporte.
Sin embargo, el efecto sobre los precios finales de bienes y servicios no necesariamente ocurre de manera inmediata.
Inflación anual baja desde 4,3% hasta 3,5%
Más allá del movimiento mensual, uno de los principales datos de julio estuvo en la inflación de doce meses.
El IPC anual pasó desde 4,3% en junio a 3,5% en julio, acercándose nuevamente al objetivo de inflación de 3% utilizado como referencia por el Banco Central.
El descenso también marca el registro anual más bajo desde marzo de 2026, cuando la inflación había llegado a 2,8%.
La trayectoria será relevante para las próximas decisiones de política monetaria.
El Banco Central decidió a fines de julio mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5%, en un escenario todavía marcado por incertidumbre internacional, especialmente por la evolución del precio del petróleo y las tensiones geopolíticas.
La autoridad monetaria ha planteado que las próximas decisiones dependerán de la evolución de los precios y de las condiciones económicas internas y externas.
La siguiente Reunión de Política Monetaria está prevista para septiembre.
Qué significa el IPC de julio para la UF
El IPC también tiene un efecto directo sobre la Unidad de Fomento (UF).
Como el valor de la UF se reajusta utilizando la variación mensual de la inflación, el aumento de 0,1% registrado en julio implicará un incremento gradual de esta unidad durante el período de reajuste correspondiente.
Esto tiene consecuencias para contratos y obligaciones expresadas en UF, entre ellas:
- créditos hipotecarios;
- dividendos;
- arriendos pactados en UF;
- algunos seguros;
- contratos comerciales;
- determinadas tarifas y obligaciones financieras.
Al tratarse de una inflación mensual contenida, el efecto será significativamente menor que el producido por meses con IPC más elevados.
Para una familia que paga un dividendo hipotecario expresado en UF, por ejemplo, el saldo y las cuotas pueden continuar aumentando en pesos aunque la tasa de interés del crédito permanezca sin cambios.
Combustibles alivian julio, pero alimentos siguen siendo un punto sensible
El resultado de julio confirma que mirar únicamente el IPC general puede esconder diferencias importantes dentro del presupuesto de cada hogar.
Una inflación mensual de 0,1% no significa que todos los precios hayan subido en esa proporción.
Un hogar que destina una parte elevada de sus ingresos a alimentación puede haber enfrentado un incremento superior al promedio durante el mes. En cambio, una persona que utiliza regularmente un automóvil pudo beneficiarse de la fuerte disminución de los combustibles.
También existen gastos que se ajustan utilizando períodos anteriores o mecanismos distintos al IPC mensual, por lo que la reducción de la inflación anual tampoco significa una baja automática del costo de vida.
Los precios pueden continuar aumentando aunque lo hagan a una velocidad menor.
El dato de agosto será clave para confirmar la tendencia
La inflación anual de 3,5% vuelve a acercarse al rango que el Banco Central busca consolidar en el mediano plazo, pero todavía existen factores que pueden generar volatilidad durante los próximos meses.
La evolución del petróleo, el tipo de cambio, los alimentos y los servicios será especialmente relevante.
Para los hogares, el escenario de julio ofrece una combinación favorable en combustibles y una menor inflación anual, aunque mantiene presiones en categorías esenciales como alimentos y vivienda.
La atención ahora estará puesta en determinar si la moderación continúa durante agosto y si el descenso anual puede mantenerse en los próximos meses, una trayectoria que podría influir tanto en las futuras decisiones de tasas como en el costo del crédito y las condiciones financieras en Chile.









