Irán posee una cantidad de uranio enriquecido suficiente para fabricar hasta diez armas nucleares, según lo indicó el director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi. Este escenario se da en medio de un contexto de tensiones militares con bombardeos recientes en su territorio.
Un escenario crítico y preocupante
En declaraciones realizadas al medio RFI, Rafael Mariano Grossi destacó que Irán mantiene un stock de más de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %, cantidad suficiente para la construcción de diez armas nucleares. Según Grossi, “la situación en lo que respecta a los activos nucleares de Irán permanece en el mismo estado en el que estaba antes de la guerra”. Esta condición se enfoca particularmente en su capacidad estratégica para el desarrollo de armamento nuclear y no exclusivamente en las consecuencias inmediatas del conflicto.
Grossi también llamó a la necesidad de retomar negociaciones internacionales con el objetivo de encontrar una solución que sea sostenible en el tiempo. “Será necesario volver a la mesa de negociaciones y encontrar de una vez por todas una solución duradera a estos conflictos y a esta historia que nos afecta desde hace más de veinte años», señaló el director de la OIEA.
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Ubicación y preocupaciones de seguridad
Sobre el emplazamiento del uranio enriquecido, Grossi indicó que existe un consenso en que este podría hallarse en los túneles del complejo nuclear de Isfahán y parcialmente en Natanz, aunque no se puede confirmar si ambos emplazamientos son seguros. Un ataque directo contra este stock, según el OIEA, no implicaría necesariamente consecuencias nucleares de gran escala, pero sí podría derivar en intoxicaciones químicas y repercusiones estratégicas.
Además, señaló que la viabilidad técnica para desarrollar armas nucleares permanece intacta, lo que lo lleva a advertir sobre la posibilidad de que sectores más radicales de Irán impulsen dicha estrategia como respuesta frente al actual contexto. «Es una hipótesis que me preocupa y que hay que descartar», insistió Grossi.
Daños previos y contactos diplomáticos
En cuanto a las afectaciones causadas por los ataques a instalaciones nucleares durante los bombardeos en febrero, el director confirmó daños en complejos como Isfahán y Natanz, aunque precisó que los objetivos actuales parecen haber sido más políticos e industriales que puramente nucleares. “Creo que, en cuanto a los daños, esas instalaciones están muy deterioradas”, añadió Grossi.
Pese al conflicto, el OIEA mantiene comunicación con las autoridades iraníes, aunque estas no han ofrecido señales de reanudar negociaciones en corto plazo. Grossi expresó su deseo de que estas discusiones se concreten lo antes posible, subrayando el riesgo de que la escalada de tensiones refuerce posiciones a favor de dotarse de armas nucleares dentro del país.









