
El programa inicial de muestreo superficial en el proyecto de Mendoza también registró valores de hasta 2,27% de uranio, 708 g/t de plata y 1,27% de vanadio. La compañía prepara una campaña de perforación para evaluar la continuidad de la mineralización en profundidad.
Jaguar Uranium obtuvo leyes de cobre de hasta 8,54% en los resultados finales de su programa inicial de muestreo superficial en el proyecto Huemul, ubicado en Malargüe, provincia de Mendoza, Argentina. Los trabajos también arrojaron valores máximos de 2,27% de uranio, 708 gramos por tonelada de plata y 1,27% de vanadio, reforzando el carácter polimetálico de un activo que se encuentra todavía en una fase temprana de exploración.
Uno de los elementos que concentra ahora la atención exploratoria es la identificación de un posible corredor de mineralización de cobre de aproximadamente cuatro kilómetros, asociado principalmente a las extensiones de las zonas Uryco/Rosa y Black Zone. El próximo desafío será determinar mediante perforaciones si las expresiones observadas en superficie mantienen continuidad, espesor y leyes en profundidad.
Los resultados amplían el foco de Huemul más allá del uranio. Aunque el proyecto está emplazado en un distrito históricamente relacionado con este combustible nuclear, la presencia conjunta de cobre, vanadio y plata abre una línea de evaluación adicional en momentos en que la exploración por metales críticos vuelve a ganar actividad en Argentina.
Un programa de 200 muestras en ocho objetivos
La campaña inicial contempló 200 muestras, incluidas 188 muestras de canal y fragmentos de roca, además de seis blancos y seis duplicados incorporados como parte de los controles de calidad. Los trabajos se distribuyeron en ocho áreas: Huemul Mine, Agua Botada, Uryco, Rosa, Vega Larga, Black Zone, Cerro Mirano y Lucy.
Las muestras fueron obtenidas principalmente en afloramientos, subafloramientos, canales, fragmentos de roca y sectores donde existía mineralización visible. En el caso de las muestras de canal, los intervalos variaron entre 50 centímetros y 2,80 metros. El material fue procesado en el laboratorio ALS de Mendoza.
Los ensayos finales permitieron establecer valores máximos de 8,54% de cobre y 2,27% de uranio, después de que algunos resultados preliminares superaran el límite superior de detección del método utilizado inicialmente. En el programa también se registraron hasta 708 g/t de plata y 1,27% de vanadio.
La lectura de estas cifras requiere cautela. El muestreo fue selectivo y se concentró deliberadamente en sectores donde la mineralización era visible en superficie, por lo que los resultados pueden estar sesgados hacia leyes elevadas. Las muestras no permiten establecer una ley promedio del proyecto ni determinar todavía volumen, tonelaje o continuidad del sistema mineralizado.
El corredor de cobre que concentra la exploración
El aspecto geológico que podría adquirir mayor relevancia en la siguiente fase es la posible continuidad entre las áreas Uryco/Rosa y Black Zone. Los trabajos superficiales permitieron reconocer manifestaciones de cobre a lo largo de una tendencia de aproximadamente cuatro kilómetros, una escala que justifica avanzar hacia métodos de exploración capaces de comprobar su comportamiento bajo superficie.
Jaguar Uranium prepara una primera campaña dirigida de perforación orientada a probar las estructuras y zonas mineralizadas identificadas durante los trabajos de superficie. Esa etapa será decisiva para determinar si los valores registrados corresponden a ocurrencias localizadas o forman parte de cuerpos mineralizados con continuidad suficiente para justificar programas exploratorios de mayor alcance.
Actualmente Huemul no dispone de una estimación moderna de recursos ni reservas minerales, por lo que las leyes obtenidas representan resultados de exploración y no pueden interpretarse todavía como evidencia de viabilidad económica.
Una antigua mina de uranio vuelve al radar
Huemul tiene un antecedente particular dentro de la historia minera argentina. El distrito alberga la que fue la primera mina productora de uranio del país, puesta en operación en 1955 y explotada hasta 1975 bajo administración de la Comisión Nacional de Energía Atómica.
Los registros históricos consignan que aproximadamente 130.000 toneladas de material mineralizado fueron procesadas en la planta de Malargüe, con leyes promedio reportadas de alrededor de 0,21% de uranio, 2% de cobre y 0,11% de vanadio. Estos antecedentes no han sido verificados de forma independiente bajo estándares modernos y no corresponden a una estimación vigente de recursos o reservas.
Precisamente esa combinación histórica de uranio, cobre y vanadio explica parte del interés actual por reevaluar el distrito mediante herramientas modernas de exploración. Jaguar Uranium controla una extensa posición territorial en Huemul, mientras el programa reciente ha comenzado a revisar sectores que durante décadas permanecieron fuera de una evaluación sistemática con metodologías actuales.
Cobre, uranio y vanadio amplían el perfil de Huemul
Para la minería regional, el atractivo de Huemul radica en la posibilidad de confirmar un sistema que no dependa exclusivamente de un commodity. El uranio mantiene el foco estratégico del proyecto, pero los resultados de cobre y vanadio incorporan exposición a metales vinculados tanto a la electrificación como a cadenas de suministro consideradas críticas.
La dimensión potencial del corredor de cobre será uno de los principales puntos a observar durante la próxima fase. Una tendencia superficial de cuatro kilómetros resulta geológicamente relevante como objetivo de exploración, pero su importancia económica solo podrá establecerse cuando existan perforaciones capaces de definir geometría, potencia, continuidad y distribución de leyes.
También será necesario determinar la relación entre las distintas asociaciones minerales identificadas. Mientras sectores como Huemul Mine y Agua Botada muestran mayor presencia de uranio y vanadio, Uryco/Rosa y Black Zone aparecen como áreas especialmente relevantes para la evaluación del cobre.
Huemul entra así en una etapa en que la exploración deberá pasar desde las evidencias superficiales hacia la comprobación tridimensional del sistema. El 8,54% de cobre constituye un resultado puntual de alta ley y el corredor de cuatro kilómetros entrega escala al objetivo exploratorio, pero serán las perforaciones las que deberán establecer si ambas señales forman parte de una mineralización continua y con dimensiones suficientes para sostener una evaluación más avanzada.












