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Kimal–Lo Aguirre: los argumentos de Conexión Energía y Minera Capricornio por las 16 torres paralizadas

El conflicto entre Conexión Energía y Minera Capricornio por 16 torres de transmisión se intensifica, con argumentos opuestos sobre servidumbres y daños económicos, a la espera de una nueva audiencia

Kimal–Lo Aguirre: los argumentos de Conexión Energía y Minera Capricornio por las 16 torres paralizadas
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La eléctrica sostiene que todavía no existen torres construidas ni daños mineros acreditados, mientras Capricornio afirma que el trazado atraviesa el área donde proyecta desarrollar su futuro yacimiento. El conflicto llegará a una nueva instancia judicial el 29 de septiembre.

La disputa entre Conexión Energía y Minera Capricornio por 16 torres de la línea de transmisión Kimal–Lo Aguirre entró en una fase marcada por argumentos contrapuestos sobre servidumbres, concesiones mineras y eventuales perjuicios económicos. Mientras la minera sostiene que las estructuras interferirían directamente con zonas donde pretende realizar trabajos de prospección, la empresa eléctrica cuestiona que exista actualmente un daño demostrable y afirma que todavía no se han levantado las torres involucradas.

El conflicto mantiene suspendidas provisionalmente las obras correspondientes a esas 16 estructuras desde el 28 de agosto, por resolución del 4° Juzgado de Letras Civil de Antofagasta. La medida afecta una parte acotada de Kimal–Lo Aguirre y no significa la paralización completa del proyecto, que contempla una inversión cercana a US$1.500 millones y más de 1.300 kilómetros de trazado entre Antofagasta y la Región Metropolitana.

Las partes deberán comparecer el 29 de septiembre para una instancia de conciliación y presentación de pruebas. Será uno de los primeros momentos en que sus posiciones deberán ser confrontadas formalmente dentro del procedimiento.

Capricornio: las torres interfieren físicamente con el proyecto minero

Minera Capricornio inició la acción judicial el 24 de agosto mediante una denuncia de obra nueva.

La sociedad está controlada por Fresnillo Chile, filial de la mexicana Fresnillo, y cuenta con participación de SQM. El proyecto posee 16 concesiones mineras de explotación y la compañía declara haber invertido aproximadamente US$25 millones en trabajos de exploración.

Su argumento central es que las 16 torres proyectadas no representan únicamente una superposición jurídica sobre derechos mineros, sino una interferencia física con sectores relevantes para el futuro desarrollo del yacimiento.

Capricornio afirma que el trazado de Kimal–Lo Aguirre atraviesa zonas donde los estudios de mineralización han identificado sectores de interés y donde pretende ejecutar sus futuras campañas de prospección.

El proyecto minero se encuentra todavía en una fase exploratoria. Cuenta con una Resolución de Calificación Ambiental favorable para avanzar en trabajos de prospección que contemplan alrededor de 700 plataformas de sondaje, mediante perforaciones de diamantina y circulación inversa con profundidades estimadas entre 150 y 800 metros. El área considerada abarca unas 3.159 hectáreas en Sierra Gorda, Región de Antofagasta.

La minera argumenta que permitir la instalación de las torres podría restringir el ejercicio de su servidumbre y dificultar posteriormente la ejecución de sondajes u otras actividades necesarias para determinar el potencial del depósito.

Conexión Energía: el daño todavía no está acreditado

Conexión Energía plantea una interpretación opuesta.

La compañía sostiene que no existen actualmente faenas mineras operando en los sectores específicos donde se emplazarían las torres y que Capricornio tampoco habría acreditado económicamente los perjuicios que atribuye a las obras eléctricas.

Como parte del proceso judicial, Conexión depositó voluntariamente 125 UF, equivalentes a $5.108.728, como caución para responder por eventuales consecuencias derivadas del litigio.

Según la eléctrica, el monto es suficiente considerando que actualmente no existen labores mineras ejecutándose en los sectores discutidos, que no se ha demostrado un perjuicio cuantificable y que las servidumbres mineras invocadas presentan un carácter provisional.

Capricornio rechazó esa posición.

Para la minera, las 125 UF fueron determinadas unilateralmente y no guardan relación con la magnitud del proyecto ni con los potenciales efectos que podría producir la instalación de infraestructura eléctrica sobre sus concesiones y servidumbres.

El debate sobre estructuras que todavía no existen

Otro punto central de la controversia es el grado de avance físico de las obras.

Conexión Energía sostiene que las 16 torres todavía no han sido construidas y que en el sector existen principalmente hitos y trabajos preliminares.

Desde esa perspectiva, cuestiona que Capricornio pretenda establecer anticipadamente costos asociados a una eventual demolición de estructuras que aún no han sido levantadas.

La minera responde que precisamente el objetivo de la acción judicial es impedir que las torres lleguen a construirse dentro del área en disputa.

Antes de la suspensión, una inspección notarial realizada el 13 de agosto constató la presencia de banderines y movimientos de tierra en sectores correspondientes al área reclamada por Capricornio. La minera utiliza esos antecedentes para sostener que la ejecución de las estructuras era inminente y que esperar hasta su construcción haría más difícil revertir posteriormente la afectación.

Conexión cuestiona que exista todavía un yacimiento demostrado

La eléctrica también apunta a la etapa en que se encuentra el proyecto minero.

Conexión sostiene que Capricornio recién está autorizada para avanzar en prospecciones destinadas precisamente a obtener mayor información sobre la mineralización y que, por lo tanto, no puede tratarse como un hecho establecido la existencia y configuración de un futuro yacimiento económicamente explotable en los sectores donde se proyectan las torres.

Ese argumento separa dos conceptos diferentes.

Capricornio posee concesiones mineras y una autorización ambiental para desarrollar prospecciones, pero eso no equivale todavía a disponer de una mina en explotación ni de reservas minerales económicamente demostradas.

La minera, sin embargo, sostiene que no necesita encontrarse produciendo para proteger sus derechos. Su planteamiento es que las actividades de exploración y prospección constituyen precisamente los trabajos necesarios para determinar el potencial futuro del área, y que una interferencia física puede limitar esas labores antes de que exista una operación comercial.

Servidumbre y concesión abren otra diferencia jurídica

Las empresas también discrepan sobre la relación entre una concesión minera y una servidumbre minera.

Conexión Energía cuestionó la separación conceptual planteada por Capricornio y argumentó que ambos derechos están regulados por el Código de Minería y mantienen una relación directa.

Para la eléctrica, la concesión minera constituye la base que permite establecer una servidumbre destinada al desarrollo de labores mineras, por lo que no correspondería tratarlas como derechos completamente independientes para efectos del litigio.

Capricornio busca, en cambio, proteger tanto las concesiones como el ejercicio efectivo de la servidumbre sobre el terreno donde pretende desarrollar sus trabajos.

La interpretación definitiva de esos derechos y su compatibilidad con las concesiones eléctricas será parte de lo que deberá resolver el procedimiento judicial.

Conexión invoca sus concesiones eléctricas

La compañía encargada de Kimal–Lo Aguirre también sostiene que los trabajos cuentan con respaldo regulatorio.

Conexión Energía —consorcio integrado por ISA Inversiones Chile, Transelec y China Southern Power Grid International— afirma que desarrolla las obras sobre la base de las concesiones eléctricas otorgadas para el proyecto y de la Resolución de Calificación Ambiental obtenida para la línea.

La empresa ha señalado además que este tipo de controversias territoriales están contempladas dentro de los procedimientos legales asociados a grandes obras de infraestructura.

Kimal–Lo Aguirre constituye la primera gran línea HVDC de Chile y contempla unas 2.692 torres de transmisión, además de estructuras para las interconexiones con subestaciones existentes. El proyecto busca transportar grandes bloques de energía entre el norte y la zona central y mantiene como objetivo entrar en operación durante 2029.

Qué deberá resolverse ahora

El núcleo de la disputa no consiste en determinar si alguna de las dos compañías posee derechos sobre el territorio: ambas cuentan con instrumentos jurídicos que respaldan sus respectivas actividades.

Lo que deberá determinarse es cómo pueden coexistir esos derechos y si la construcción de las 16 torres produce una afectación suficientemente acreditada sobre las facultades mineras de Capricornio como para mantener la suspensión o exigir modificaciones.

Capricornio deberá sustentar que la interferencia sobre sus trabajos y derechos mineros es concreta y no meramente eventual. Conexión, por su parte, deberá defender la ejecución de la infraestructura eléctrica y su argumento de que no existe todavía un perjuicio minero comprobado que justifique impedir las obras.

La audiencia del 29 de septiembre será el próximo hito del caso. Hasta entonces, la suspensión se mantiene limitada a las 16 torres cuestionadas, mientras el resto de Kimal–Lo Aguirre no está alcanzado por esta medida judicial.