
El proyecto aurífero ubicado a unos 170 kilómetros al noreste de Copiapó contempla una capacidad de procesamiento de 35.000 toneladas diarias y una operación minera de 16 años. Su avance dependerá de la evaluación ambiental y de las autorizaciones necesarias para su construcción.
Kinross avanza en la tramitación de Lobo-Marte, uno de sus principales proyectos de crecimiento en Chile, con una inversión inicial estimada en US$1.500 millones y una demanda laboral que podría alcanzar entre 2.800 y 3.400 trabajadores durante la etapa de construcción. La iniciativa se emplaza en la Región de Atacama, a aproximadamente 4.200 metros sobre el nivel del mar, y busca desarrollar los depósitos auríferos Marte y Lobo mediante minería a rajo abierto.
El proyecto ingresó durante 2026 a evaluación ambiental, abriendo una etapa decisiva para una iniciativa que podría extender por varias décadas la presencia productiva de Kinross en Atacama. El diseño considera una capacidad nominal de tratamiento cercana a 35.000 toneladas de mineral por día, mediante un esquema de lixiviación en pilas e instalaciones asociadas para la recuperación del metal.
Para la industria minera regional, la magnitud de Lobo-Marte no está determinada solamente por su inversión. El volumen de empleo proyectado durante la construcción, la contratación posterior de personal permanente y empresas colaboradoras, y la posibilidad de ampliar la base de proveedores locales ubican al proyecto entre las iniciativas auríferas de mayor impacto potencial para Atacama durante la próxima década.
Una operación a 4.200 metros de altura
Lobo-Marte se encuentra a unos 170 kilómetros al noreste de Copiapó, en un entorno cordillerano cercano a los 4.200 metros de altitud. El plan considera la explotación secuencial de los depósitos Marte y Lobo, desarrollados como rajos abiertos, con transporte del mineral hacia las instalaciones de procesamiento.
La operación utilizaría lixiviación en pilas e infraestructura de recuperación de metales que incluye procesos ADR y SART. El estudio de factibilidad elaborado por Kinross estimó un procesamiento de aproximadamente 160 millones de toneladas de mineral durante la vida de la mina, con una ley media cercana a 1,3 gramos de oro por tonelada.
Ese mismo estudio calculó una producción acumulada cercana a 4,7 millones de onzas equivalentes de oro, mientras las reservas minerales probables alcanzaban 6,7 millones de onzas de oro al cierre de octubre de 2021. Las cifras corresponden al diseño técnico utilizado como base para avanzar en el desarrollo del proyecto y están sujetas a las actualizaciones que puedan derivarse del proceso de ingeniería, permisos y futuras decisiones de inversión.
Construcción movilizaría hasta 3.400 trabajadores
Uno de los principales efectos económicos de Lobo-Marte estará concentrado en su fase de construcción. La dotación prevista fluctúa entre 2.800 y 3.400 trabajadores, volumen que implicaría una demanda relevante de servicios de montaje, obras civiles, transporte, mantenimiento, campamentos, logística y abastecimiento minero.
Para la etapa operacional, las estimaciones conocidas consideran alrededor de 1.000 trabajadores propios, además de cerca de 1.500 personas vinculadas a empresas colaboradoras. El impacto, por tanto, se extendería más allá del empleo directo de la compañía y tendría efectos sobre contratistas y proveedores especializados de la Región de Atacama.
Kinross mantiene una presencia de más de tres décadas en la zona y busca vincular Lobo-Marte con una estrategia de continuidad operacional que también considera el futuro de La Coipa y otros activos del distrito. Esa relación es relevante porque parte de la planificación histórica de Lobo-Marte ha estado condicionada por la disponibilidad de infraestructura y recursos compartidos con operaciones cercanas.
Inversión sube frente al diseño original
El monto de US$1.500 millones que actualmente se proyecta como inversión inicial representa una actualización respecto de las cifras consideradas en etapas anteriores de ingeniería. En el estudio de factibilidad publicado en 2021, Kinross calculaba un capital inicial de US$950 millones más US$130 millones en contingencias, totalizando unos US$1.080 millones.
La diferencia refleja el tiempo transcurrido desde aquella evaluación y la evolución de los costos de desarrollo de grandes proyectos mineros. Sin embargo, el monto definitivo seguirá dependiendo de la ingeniería, las condiciones de mercado y las exigencias asociadas a permisos, construcción e infraestructura.
La iniciativa contempla además una fase de construcción cercana a tres años y medio y una operación minera proyectada en torno a 16 años, a la que se agregan las etapas posteriores de cierre. Considerando construcción, operación y cierre, antecedentes anteriores de Kinross han situado el ciclo completo del proyecto alrededor de los 22 años.
Agua, biodiversidad y permisos marcarán el calendario
El desarrollo de Lobo-Marte está condicionado por el proceso ambiental. El proyecto debe resolver materias asociadas a disponibilidad y manejo de agua, biodiversidad, emisiones de material particulado y efectos derivados de una operación de gran escala en un entorno cordillerano.
El diseño contempla medidas de control de polvo, manejo y recirculación de aguas y ajustes en la disposición de infraestructura. Para el suministro hídrico, la planificación considera fuentes existentes vinculadas a Compañía Minera Mantos de Oro, estructura que también conecta el futuro de Lobo-Marte con la secuencia operacional de La Coipa.
La compañía también desarrolló un proceso de participación ciudadana temprana que involucró a más de 5.000 personas, incluyendo comunidades indígenas Colla, habitantes de Copiapó y Tierra Amarilla, autoridades y otros actores territoriales.
El avance ambiental será determinante para establecer cuándo podría concretarse la construcción. La planificación presentada años atrás consideraba plazos anteriores que ya no representan el calendario actual, por lo que cualquier fecha definitiva de inicio de obras dependerá de la resolución de permisos y de una decisión formal de inversión.
Un proyecto con peso en la minería aurífera chilena
Lobo-Marte adquiere especial relevancia en un sector minero chileno dominado por el cobre. Su escala permitiría reforzar la producción nacional de oro y aumentar el peso de Atacama como distrito aurífero, particularmente si el desarrollo logra coordinarse con la continuidad de otras operaciones de Kinross en la región.
La compañía estima que el proyecto podría generar un incremento cercano al 50% en la producción de oro de Chile una vez en régimen, una referencia que dimensiona su potencial efecto sobre la oferta nacional del metal.
Más allá de esa proyección, el factor decisivo será la capacidad de transformar los recursos y reservas definidos técnicamente en una operación económicamente viable y ambientalmente autorizada. Kinross ya dispone de un estudio de factibilidad, reservas relevantes y experiencia operacional en Atacama, pero Lobo-Marte aún debe completar etapas regulatorias antes de convertirse en una nueva mina.
Si logra superar ese proceso, los US$1.500 millones de inversión inicial, la capacidad de 35.000 toneladas diarias y el peak de hasta 3.400 empleos en construcción convertirían a Lobo-Marte en uno de los proyectos auríferos de mayor escala en desarrollo en Chile y en una pieza relevante para sostener actividad minera, empleo y demanda por proveedores en Atacama durante las próximas décadas.






