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La llegada de Peter Thiel a Argentina y el riesgo de un modelo de vigilancia estatal

La llegada de Peter Thiel a Argentina despierta inquietudes sobre derechos digitales y vigilancia estatal, en medio de reformas del gobierno de Javier Milei.

La llegada de Peter Thiel a Argentina y el riesgo de un modelo de vigilancia estatal
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La llegada del magnate tecnológico estadounidense Peter Thiel, cofundador de Palantir, a Argentina ha levantado una ola de inquietudes sobre el futuro de las libertades civiles y los derechos digitales en el país. La compra de una propiedad en Buenos Aires por parte de Thiel y su intenciones de influir en políticas públicas han generado reacciones tanto en la sociedad civil como en cuerpos de derechos humanos como Amnistía Internacional.

El interés de Thiel en Argentina coincide con la administración de Javier Milei, quien también se alinea con ideologías de carácter anarcocapitalista. El politólogo Gustavo Marangoni destaca que Argentina podría estar convirtiéndose en un “laboratorio” para nuevos modelos socioeconómicos, con Thiel jugando un papel crucial. “La política de Milei promete libertad individual, pero en la práctica busca implementar un control más exhaustivo sobre la población”, advierte Marangoni.

Innovaciones tecnológicas y control de datos

La controversia toma mayor relevancia con el anuncio del programa “Gemelo Digital Social” por parte del gobierno de Milei. Este sistema de inteligencia artificial integrará grandes volúmenes de datos personales de los ciudadanos, incluyendo información sobre salud, movilidad y participación en protestas. Así, se pretenden simular escenarios sociales y prever su impacto. Tomás Pomar, presidente del Observatorio de Derecho Informático Argentino, afirma que la falta de una política pública sólida en materia de protección de datos pone en riesgo los derechos de los ciudadanos.

La precariedad en la comprensión y manejo de los datos, combinada con la ambición tecnológica de Thiel, suscita preocupaciones sobre una futura vigilancia estatal similar a la de China. Aunque expertos como Patricio Giusto aseguran que hay diferencias sustanciales entre ambos modelos, el simple hecho de que empresas como Palantir estén involucradas en la gestión de datos en Argentina es motivo de alarma.

Reformas legales y el temor a la vigilancia

El gobierno de Milei, en su afán por reforzar medidas de seguridad nacional, ha implementado reformas a la Ley de Inteligencia Nacional, extendiendo los poderes de los servicios secretos para operar sin la supervisión judicial correspondiente. Estas acciones han planteado interrogantes sobre el uso que se dará a la tecnología de vigilancia recientemente adquirida, sobre todo en un contexto donde muchas instituciones han perdido sus atribuciones tradicionales.

Manuel Trufó, director de Justicia y Seguridad del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), resalta que el trabajo conjunto entre el Estado y empresas como Palantir podría facilitar la opacidad del gobierno y la reducción de los controles ciudadanos. El riesgo de que los datos personales sean enviados a Estados Unidos, particularmente a través del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI), añade más capas de preocupación a este escenario.

Ambos, Trufó y Pomar, coinciden en que la falta de interoperabilidad y la fragmentación de bases de datos en Argentina son problemas acuciantes que deben abordarse para evitar la erosión de la democracia y la privacidad.

Un futuro incierto para los derechos digitales

La posible reconfiguración del panorama digital en Argentina bajo la influencia de Thiel y el gobierno de Milei plantea la pregunta de si el país se encamina hacia un modelo de vigilancia total, akin a lo que se ha visto en China. Sin embargo, mientras algunos analistas presentan esta hipótesis, otros advierten que los fines e intereses en juego son radicalmente diferentes, lo que sugiere que las estrategias implementadas en Argentina podrían estar más en línea con los intereses de mercado que con un control político absoluto, como ocurre en regímenes autoritarios.

La situación actual exige una discusión amplia sobre los derechos digitales y el futuro de la privacidad en Argentina. Con Thiel en la escena, la urgencia por establecer marcos regulatorios claros y efectivos es más crítica que nunca. Aunque no hay certezas sobre el rumbo que tomará, el llamado a la precaución y la vigilancia ciudadana se hace cada vez más evidente.