Revisa el tiempo en las faenas mineras de Chile
Industria Minera

Lomas Bayas cumple 28 años y refuerza su vínculo con comunidades de Antofagasta

La operación de Glencore en Lomas Bayas celebra 28 años de actividad minera con un enfoque renovado en la educación y la integración comunitaria en Antofagasta.

Lomas Bayas cumple 28 años y refuerza su vínculo con comunidades de Antofagasta
Seguir en Google

La operación de Glencore conmemoró casi tres décadas de actividad minera con iniciativas de educación, conservación ambiental e integración familiar, en una zona donde la relación territorial se ha convertido en un factor central para la continuidad de las faenas.

Compañía Minera Lomas Bayas cumplió 28 años de operación en la Región de Antofagasta con una agenda enfocada en la relación con las comunidades, la formación de estudiantes y la valoración del patrimonio natural y cultural del desierto.

La minera, controlada por Glencore y ubicada en la comuna de Sierra Gorda, inició sus actividades en 1998. Desde entonces se ha consolidado como una operación de cobre a rajo abierto especializada en el procesamiento hidrometalúrgico de minerales oxidados y en la producción de cátodos.

La conmemoración contempló una ceremonia ancestral de Pago a la Tierra, un campamento educativo para cien estudiantes del Liceo Politécnico Los Arenales y jornadas familiares desarrolladas en el Parque Explora Lomas, en Calama.

Más que una celebración interna, las actividades reflejan un cambio en la manera en que las operaciones mineras están abordando su permanencia en los territorios. En una región marcada por la concentración de grandes faenas, la presión sobre los recursos naturales y la necesidad de ampliar las oportunidades laborales, el desempeño comunitario pasó a formar parte de la gestión estratégica de largo plazo.

Una operación de cátodos en Sierra Gorda

Lomas Bayas se encuentra en el distrito minero de Sierra Gorda, uno de los principales polos cupríferos del norte de Chile. La faena cuenta con capacidad para producir aproximadamente 70.000 toneladas de cátodos de cobre por año, mediante procesos de lixiviación, extracción por solventes y electroobtención.

A diferencia de las operaciones que producen concentrados, sus instalaciones obtienen cobre refinado directamente en faena. Este modelo permite generar cátodos comercializables sin pasar por una fundición convencional, aunque depende de la disponibilidad de minerales aptos para tratamiento hidrometalúrgico y de una gestión eficiente de soluciones, energía y recursos hídricos.

La continuidad de este tipo de yacimientos enfrenta desafíos asociados al agotamiento gradual de los minerales oxidados, la reducción de las leyes y el aumento de las distancias de transporte dentro de los rajos. Por ello, sostener la producción requiere inversiones permanentes, planificación minera y mejoras en recuperación metalúrgica.

En ese contexto, alcanzar 28 años de actividad representa también la capacidad de adaptar la operación a condiciones geológicas, ambientales y económicas más exigentes.

Formación para la minería del futuro

Uno de los ejes de la conmemoración fue el Campamento de Invierno 2026 del Semillero LomasLab, que reunió durante una semana a cien alumnos del Liceo Politécnico Los Arenales.

El programa estuvo orientado al desarrollo de habilidades vinculadas con innovación, trabajo colaborativo, razonamiento matemático, ciencia y análisis de datos. Los estudiantes participaron en talleres, experiencias inmersivas, actividades de lógica y plataformas digitales diseñadas para acercarlos a los desafíos tecnológicos de la industria.

La formación de capital humano se ha convertido en una prioridad para la minería de Antofagasta. La automatización de equipos, el monitoreo remoto, el análisis predictivo y la digitalización de plantas están modificando los perfiles requeridos por las compañías y empresas proveedoras.

Esto obliga a fortalecer la conexión entre liceos técnicos, centros de formación y operaciones mineras. La disponibilidad de trabajadores con competencias digitales será determinante para que una mayor proporción de los empleos asociados a las inversiones del sector permanezca en las comunas de la región.

Durante el campamento, los jóvenes también participaron en actividades de conservación en el Parque Explora Lomas, donde colaboraron en la mantención de un bosque xerofítico adaptado a las condiciones extremas del desierto.

La experiencia finalizó con la plantación de especies y la instalación de una cápsula del tiempo con proyecciones hacia 2030, integrando educación ambiental, identidad territorial y perspectivas de desarrollo profesional.

Patrimonio natural y participación de las familias

Lomas Bayas incorporó por primera vez jornadas dirigidas a trabajadores y sus familias en el Parque Explora Lomas de Calama. Las visitas incluyeron estaciones sobre flora y fauna del desierto, prevención de incendios, conservación de ecosistemas y patrimonio atacameño.

La integración familiar cumple un papel relevante en operaciones que funcionan mediante sistemas de turnos y que demandan una alta coordinación entre la vida laboral y personal. La apertura de espacios de encuentro permite que las familias conozcan el entorno donde se desarrolla la actividad minera y comprendan las medidas ambientales asociadas a la operación.

Las jornadas finalizaron con una obra de teatro basada en tradiciones y elementos de la cosmovisión atacameña. La actividad buscó vincular la historia minera con el reconocimiento de los pueblos y culturas presentes en la zona antes del desarrollo industrial del territorio.

La compañía también realizó una ceremonia de Pago a la Tierra junto a trabajadores y trabajadoras. El rito estuvo orientado al agradecimiento y la reciprocidad con el entorno, incorporando una dimensión cultural a la conmemoración de los 28 años.

En el norte de Chile, la relación entre compañías mineras y comunidades indígenas ha adquirido una creciente importancia en los procesos de evaluación ambiental, consulta, protección patrimonial y gestión del agua. Las iniciativas culturales no reemplazan esos procesos, pero pueden contribuir a establecer relaciones más informadas y permanentes.

Territorio y continuidad operacional

La experiencia de Lomas Bayas muestra que la viabilidad de una mina ya no depende únicamente de su disponibilidad de reservas, infraestructura o capacidad de procesamiento.

La continuidad operacional también está vinculada con la confianza de las comunidades, la empleabilidad local, el desempeño ambiental, la protección del patrimonio y la capacidad de generar beneficios que trasciendan la vida útil del yacimiento.

Este enfoque adquiere especial relevancia en Sierra Gorda y Calama, territorios donde conviven grandes operaciones, proveedores, trabajadores por turnos, comunidades rurales y actividades económicas expuestas a los ciclos del precio del cobre.

Las compañías enfrentan una presión creciente para demostrar que su presencia genera capacidades duraderas. Programas educativos, espacios de conservación y alianzas con establecimientos técnicos pueden aportar en esa dirección cuando cuentan con continuidad, indicadores de impacto y coordinación con las necesidades laborales reales de la región.

Para Lomas Bayas, los 28 años marcan una etapa de madurez operacional, pero también plantean el desafío de proyectar su aporte bajo condiciones mineras cada vez más complejas. Mantener una producción competitiva, administrar minerales de menor ley y fortalecer su relación territorial serán elementos decisivos para su desempeño durante los próximos años.

En una industria que prepara nuevas inversiones para responder a la demanda mundial de cobre, la trayectoria de las operaciones existentes será tan relevante como el desarrollo de nuevos proyectos. Su capacidad para sostener empleo, producción y legitimidad social definirá una parte importante del futuro minero de Antofagasta.