La compañía canadiense proyecta que el distrito Vicuña, desarrollado junto a BHP, pueda transformarse en una de sus principales plataformas de crecimiento en cobre, oro y plata. El plan integra los depósitos Josemaría y Filo del Sol, con una vida útil inicial superior a 70 años.
Lundin Mining elevó el peso estratégico del proyecto Vicuña en su cartera global al proyectar una producción máxima superior a las 500.000 toneladas anuales de cobre, una vez que el distrito ubicado en la cordillera de San Juan, Argentina, avance hacia su desarrollo integrado junto a BHP.
La estimación forma parte del estudio técnico integrado del proyecto, informado por la compañía y disponible en el sitio de Lundin Mining, que plantea una operación de gran escala basada en los depósitos Josemaría y Filo del Sol. Ambos activos están bajo Vicuña Corp., sociedad conjunta 50/50 entre Lundin Mining y BHP.
El dato central para la industria es la escala: el estudio considera una producción promedio de 400.000 toneladas de cobre, 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata al año durante los primeros 25 años completos de operación. En su fase de mayor rendimiento, la producción promedio de diez años superaría las 500.000 toneladas anuales de cobre, junto con 800.000 onzas de oro y 20 millones de onzas de plata.
Vicuña cambia la escala de Lundin en cobre
La proyección se conecta directamente con el objetivo de Lundin de transformarse en un productor global de mayor tamaño. En su comunicación al mercado, la minera señaló que Vicuña la mantiene en ruta para convertirse en uno de los diez mayores productores de cobre del mundo, con una producción anual superior a 500.000 toneladas de cobre y 550.000 onzas de oro cuando el proyecto esté en plena operación.
Para Lundin, Vicuña no es solo un proyecto nuevo: es la plataforma que puede modificar su perfil productivo de largo plazo. La compañía opera actualmente activos de cobre y metales base en Chile, Brasil y Estados Unidos, pero el distrito argentino-chileno le daría una exposición de escala mayor a un metal clave para electrificación, infraestructura energética, redes y data centers.
El proyecto se ubica en una zona de alto potencial geológico entre los cinturones de Maricunga y El Indio. Según la propia descripción corporativa de Vicuña Corp., la sociedad busca consolidar y operar los depósitos Josemaría y Filo del Sol en la provincia de San Juan, Argentina, y la Región de Atacama, Chile.
Un desarrollo por etapas para reducir riesgo
El estudio plantea un desarrollo escalonado. La primera etapa considera una planta de sulfuros y el desarrollo de Josemaría, con una mina a cielo abierto y una concentradora diseñada para permitir expansión futura. La segunda etapa incorpora los óxidos lixiviables de Filo del Sol y una planta SX/EW para recuperación de cobre, oro y plata. La tercera etapa apunta a la expansión de la concentradora y al desarrollo de los sulfuros de Filo del Sol.
Ese enfoque por fases no es menor. En proyectos de esta escala, la secuencia de capital, permisos, infraestructura y ramp-up operacional suele definir la bancabilidad. La estrategia de Lundin y BHP busca adelantar producción inicial y flujo de caja, mientras deja espacio para optimizar las fases posteriores del distrito.
El diseño técnico contempla una operación convencional de rajo abierto, chancado, molienda y flotación para producir concentrado de cobre. La capacidad inicial nominal de procesamiento sería de 175.000 toneladas por día, equivalentes a cerca de 64 millones de toneladas al año. En una etapa posterior, la capacidad podría expandirse a 293.000 toneladas por día, cerca de 107 millones de toneladas anuales.
Además, el plan de largo plazo considera infraestructura clave para una operación de montaña y gran escala, incluyendo una planta desalinizadora, ductos asociados y un sistema de retorno de pulpa de concentrado. Estos elementos serán relevantes para evaluar costos, permisos, consumo de agua, energía e integración logística.
Datos clave
Empresa: Lundin Mining.
Socio: BHP.
Vehículo del proyecto: Vicuña Corp., sociedad 50/50.
Proyecto: Vicuña.
Depósitos principales: Josemaría y Filo del Sol.
Ubicación: San Juan, Argentina, con presencia distrital hacia la frontera con Chile y Atacama.
Producción promedio primeros 25 años: 400.000 toneladas de cobre, 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata al año.
Producción máxima promedio de 10 años: más de 500.000 toneladas de cobre al año.
Vida útil inicial estimada: más de 70 años.
Producción total vida útil: 22,3 millones de toneladas de cobre, 37,2 millones de onzas de oro y 763 millones de onzas de plata.
Capacidad inicial de planta: 175.000 toneladas por día.
Capacidad potencial expandida: 293.000 toneladas por día.
La apuesta de BHP y Lundin en Argentina
BHP y Lundin completaron en enero de 2025 la adquisición de Filo Corp. y la formación de Vicuña Corp., operación que integró Filo del Sol y Josemaría bajo una estructura conjunta. De acuerdo con el comunicado de BHP, cada socio controla el 50% de la sociedad y Vicuña Corp. actúa como operador independiente de los proyectos.
La transacción fue relevante para ambas compañías. BHP pagó US$2.000 millones en efectivo por su participación en la operación, incluyendo US$690 millones por el 50% de Josemaría. Para Lundin, el acuerdo permitió incorporar a uno de los mayores productores mineros del mundo en el desarrollo de un distrito que exige capital, ingeniería, permisos e infraestructura de alto estándar.
El ingreso de BHP también refleja una tendencia mayor en la industria: las grandes mineras están buscando asegurar exposición a cobre de largo plazo en jurisdicciones con recursos relevantes, pero donde el desafío es convertir potencial geológico en producción real. En ese escenario, Argentina aparece como uno de los países con mayor cartera de cobre no desarrollado de Sudamérica.
Por qué importa para Argentina y la región
El impacto de Vicuña excede a Lundin. Argentina no produce cobre desde el cierre de Bajo de la Alumbrera en 2018, y el desarrollo de nuevos proyectos en San Juan, Catamarca y otras provincias cordilleranas es visto como una vía para aumentar exportaciones, atraer inversión extranjera y diversificar su matriz minera, hoy dominada por oro, plata y litio.
En febrero, Reuters informó que Vicuña Corp. evaluaba duplicar su inversión anual en 2026 hasta cerca de US$800 millones, frente a casi US$400 millones invertidos en 2025, mientras avanza la actividad en Filo del Sol y Josemaría. La misma agencia consignó que el proyecto se encuentra a más de 4.200 metros de altitud, en la zona andina entre Argentina y Chile, con desafíos logísticos propios de operaciones de alta cordillera.
La dimensión del proyecto también lo inserta en la competencia regional por inversión minera. Chile mantiene liderazgo en producción de cobre, pero enfrenta restricciones por permisos, envejecimiento de yacimientos, caída de leyes, presión hídrica y mayores costos. Argentina, en cambio, intenta acelerar su ingreso a la producción cuprífera con proyectos de gran escala, aunque todavía debe demostrar capacidad de ejecución, estabilidad regulatoria e infraestructura suficiente.
Permisos, infraestructura y financiamiento: los próximos filtros
Aunque las cifras del estudio son relevantes, Lundin advierte que la evaluación económica preliminar es de carácter inicial y que incluye recursos inferidos, por lo que no existe certeza de que el escenario económico se materialice. Ese punto es clave: Vicuña tiene escala de clase mundial, pero aún debe transformar recursos, ingeniería y permisos en una decisión de inversión ejecutable.
En abril de 2026, Reuters reportó que un tribunal de San Juan permitió la continuidad de las actividades del proyecto luego de una orden de suspensión temporal emitida desde La Rioja por el uso de una ruta de acceso. El episodio mostró que, además de la ingeniería minera, el desarrollo deberá gestionar coordinación interprovincial, evaluación ambiental, accesos, agua, energía y relacionamiento territorial.
La industria observará ahora la evolución de los permisos, el diseño definitivo de infraestructura, la estrategia de financiamiento y los plazos hacia una eventual construcción. Para Lundin, el hito de superar las 500.000 toneladas anuales de cobre dependerá de que Vicuña avance desde el estudio técnico hacia una fase de ejecución con costos, cronograma y autorizaciones cerradas.
Si el proyecto logra materializarse en los términos planteados, Vicuña podría convertirse en uno de los nuevos polos cupríferos más relevantes de Sudamérica y reposicionar a Argentina dentro del mapa global del cobre. Para la minería regional, el dato a seguir no será solo la cifra de producción proyectada, sino la capacidad de convertir esa escala geológica en una operación financiable, permisada y competitiva durante las próximas décadas.








