Minería Internacional

Makenita adquiere proyecto de hidrógeno natural de 45.967 acres en Nueva Escocia

Makenita Resources expande su presencia en el sector del hidrógeno natural al adquirir el proyecto Cobequid-Chedabucto en Nueva Escocia, una propiedad de 45.967 acres con potencial exploratorio.

Makenita adquiere proyecto de hidrógeno natural de 45.967 acres en Nueva Escocia
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La compañía canadiense amplía su cartera con Cobequid-Chedabucto, una propiedad compuesta por 1.149 claims en una zona que está ganando protagonismo por la exploración de hidrógeno geológico.

Makenita Resources incorporó el proyecto Cobequid-Chedabucto Hydrogen, en Nueva Escocia, Canadá, sumando una posición territorial de 45.967 acres —cerca de 18.600 hectáreas— distribuida en 1.149 unidades de concesión y prospectiva para hidrógeno natural.

La operación coloca a la junior canadiense dentro de un distrito que comienza a concentrar una creciente actividad exploratoria. Los terrenos de Cobequid-Chedabucto limitan directamente con propiedades de Koloma y Quebec Innovative Materials Corp. (QIMC), mientras que Rio Tinto también mantiene presencia mediante concesiones en la región.

El movimiento ocurre además en un momento de mayor atención sobre el denominado hidrógeno geológico, natural o blanco, un recurso generado por procesos naturales en el subsuelo y cuya eventual producción comercial está siendo investigada en distintas jurisdicciones.

Para Makenita, la adquisición abre una nueva línea de exploración dentro de una cartera que hasta ahora combinaba exposición a tungsteno, hierro-magnetita, tierras raras, cobalto, plata y diamantes en diferentes provincias de Canadá.

Una posición de escala distrital

Cobequid-Chedabucto comprende 1.149 claims que totalizan 45.967 acres. La adquisición había comenzado a estructurarse mediante un acuerdo de opción anunciado el 21 de septiembre y posteriormente cerrado a fines del mismo mes.

Los términos contemplan el derecho de Makenita a obtener una participación de 100% en la propiedad mediante una combinación de acciones, warrants, efectivo y compromisos de exploración.

La contraprestación considera 4 millones de acciones ordinarias, valorizadas para efectos del acuerdo en C$0,24 por acción, además de 3 millones de warrants transferibles, con un precio de ejercicio de C$0,30 por acción y una vigencia de tres años desde su emisión.

A ello se suma un pago en efectivo de C$11.490.

La estructura se divide en distintas etapas. La primera contempla el pago en efectivo, junto con la emisión de 3 millones de acciones y 2,25 millones de warrants. Posteriormente están previstas dos entregas adicionales de 500.000 acciones y 375.000 warrants cada una, a los cuatro y ocho meses desde la firma del acuerdo.

El componente que determinará el avance técnico de Cobequid-Chedabucto será, sin embargo, el gasto en terreno. Makenita deberá ejecutar al menos C$150.000 en trabajos sobre la propiedad durante el primer año.

Esa obligación representa la primera referencia concreta respecto del capital que deberá destinarse a evaluar el potencial del nuevo activo.

El atractivo del corredor Cobequid-Chedabucto

El interés exploratorio no se explica únicamente por la superficie adquirida. La propiedad se encuentra vinculada territorialmente al corredor estructural Cobequid-Chedabucto, una estructura geológica de escala regional que atraviesa Nueva Escocia.

La zona viene siendo examinada por su posible capacidad para albergar acumulaciones de hidrógeno natural y por la presencia de estructuras que podrían favorecer la generación, migración o concentración de gases en profundidad.

El contexto exploratorio tomó mayor relevancia durante 2026 por los resultados obtenidos en el área por QIMC. En su proyecto Bennett Hill, esa compañía registró durante una campaña de perforación concentraciones de hidrógeno de hasta 30% H₂ a 413 metros de profundidad.

El resultado corresponde a terrenos vecinos y no permite extrapolar la presencia, concentración ni continuidad de hidrógeno hacia Cobequid-Chedabucto. Para Makenita, por tanto, el potencial de su propiedad todavía deberá ser demostrado mediante exploración propia.

Esa diferencia es relevante. La adquisición entrega exposición territorial a un distrito emergente, pero Cobequid-Chedabucto permanece en una etapa temprana y actualmente no existe una estimación de recursos, reservas, capacidad productiva ni una evaluación económica que permita dimensionar una eventual explotación comercial.

Hidrógeno natural entra al radar exploratorio

El hidrógeno geológico está abriendo una nueva frontera para empresas de recursos naturales. A diferencia del hidrógeno verde, producido mediante electrólisis utilizando electricidad renovable, el hidrógeno natural se origina por procesos geológicos que ocurren en el subsuelo.

Una de las rutas que concentra atención es la serpentinización, reacción entre determinadas rocas ricas en hierro y agua que puede generar hidrógeno molecular.

La posibilidad de encontrar acumulaciones explotables ha llevado a trasladar hacia este segmento herramientas conocidas por las industrias minera y de hidrocarburos: geofísica, geoquímica de superficie, interpretación estructural, perforación, análisis de gases y modelamiento geológico.

El desafío está en determinar no solo si existe hidrógeno, sino también su concentración, presión, flujo, continuidad y capacidad de reposición. Estos factores serán decisivos para establecer si los descubrimientos geológicos pueden transformarse posteriormente en recursos económicamente aprovechables.

Por esa razón, los resultados de exploración temprana deben distinguirse de una eventual producción comercial. El sector continúa en una fase de desarrollo tecnológico y conocimiento geológico, con numerosos proyectos todavía dedicados a comprobar modelos de generación y acumulación.

Makenita amplía una cartera diversificada en Canadá

Cobequid-Chedabucto se incorpora a una cartera canadiense distribuida entre varias provincias y commodities.

Uno de los activos de mayor superficie de la compañía es el Serpentinization Iron-Magnetite Project, en Saskatchewan, que comprende aproximadamente 102.110 acres y limita con terrenos de Max Power Mining.

En New Brunswick, Makenita controla además el proyecto Sisson West, con aproximadamente 22.665 acres, prospectivo para tungsteno y ubicado junto al proyecto de tungsteno-molibdeno Sisson de Northcliff Resources.

La cartera se completa con aproximadamente 9.000 acres del proyecto NTX Rare Earth, en Quebec, orientado a tierras raras, y 5.542 acres del proyecto Hector, cerca de Cobalt, Ontario, con objetivos asociados a cobalto, plata y diamantes.

La entrada al hidrógeno natural, por tanto, no reemplaza la exposición minera convencional de la compañía, sino que agrega un nuevo objetivo exploratorio a un portafolio que ya cubre minerales críticos y metales estratégicos.

La exploración será la próxima prueba

Con la adquisición materializada, la atención pasa ahora hacia los trabajos que Makenita ejecute sobre Cobequid-Chedabucto y hacia la capacidad de transformar una extensa posición territorial en objetivos geológicos definidos.

El compromiso mínimo de C$150.000 durante el primer año entrega un punto de partida, aunque todavía no existe un programa detallado de perforaciones ni resultados propios que permitan establecer la presencia de un sistema de hidrógeno dentro de los terrenos adquiridos.

Para el mercado de exploración, el movimiento refuerza una tendencia que comienza a tomar forma en Canadá: el hidrógeno natural está pasando desde una discusión principalmente científica hacia campañas de exploración estructuradas bajo una lógica similar a la búsqueda de recursos minerales.

Nueva Escocia aparece como uno de los territorios donde esa transición está avanzando con mayor actividad. La presencia simultánea de juniors y compañías de mayor escala aumenta el interés por el corredor Cobequid-Chedabucto, pero también eleva la necesidad de generar evidencia técnica que permita diferenciar grandes posiciones de terreno de proyectos con potencial productivo comprobado.

Para Makenita, esa será la siguiente etapa. Los 45.967 acres entregan escala y exposición a un distrito emergente; la exploración deberá determinar ahora qué existe efectivamente bajo esa superficie.