La concentración del procesamiento de tierras raras y otros minerales estratégicos en China está obligando a Washington a reforzar cadenas de suministro norteamericanas. Edward Fishman, exfuncionario del Departamento de Estado, sostuvo que la capacidad minera canadiense será difícil de reemplazar.
Estados Unidos difícilmente podrá reducir su dependencia de China en minerales críticos sin una cooperación estrecha con Canadá, advirtió este lunes 28 de septiembre Edward Fishman, exfuncionario estadounidense especializado en sanciones económicas, durante el Mining Forum Americas realizado en Colorado Springs. El planteamiento se produce mientras Washington impulsa nuevas fuentes de suministro para industrias como defensa, automotriz, semiconductores y energía, en un mercado donde China mantiene una posición dominante especialmente en las etapas de procesamiento y refinación.
Fishman, actualmente senior fellow y director del Maurice R. Greenberg Center for Geoeconomics del Council on Foreign Relations (CFR), sostuvo que Estados Unidos dispone de capital y voluntad política para desarrollar cadenas alternativas, pero necesita la experiencia minera y los recursos disponibles en países aliados como Canadá y Australia. A su juicio, un deterioro de la relación entre Washington y Ottawa podría dificultar ese objetivo.
El cuello de botella está en el procesamiento
La preocupación no se limita a la disponibilidad geológica de minerales. Una parte central del problema está en las etapas intermedias de la cadena: separación, refinación y fabricación de componentes.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) calcula que China concentró en 2024 alrededor del 60% de la producción minera mundial de tierras raras utilizadas en imanes, pero su participación aumentó hasta el 91% en el refinado. En la fabricación de imanes permanentes sinterizados, fundamentales para motores eléctricos y otras aplicaciones, su cuota alcanzó aproximadamente el 94%.
Esa concentración quedó expuesta durante 2025, cuando Beijing introdujo controles a las exportaciones de varias tierras raras pesadas y productos relacionados. La IEA registró una caída de los envíos durante abril y mayo de ese año, con dificultades de abastecimiento para fabricantes de automóviles en Estados Unidos, Europa y otras regiones. Algunas empresas redujeron temporalmente su utilización de capacidad e incluso detuvieron líneas de producción mientras esperaban autorizaciones de exportación.
Estados Unidos también conserva una elevada dependencia externa en otros insumos estratégicos. Los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos para 2025 muestran una dependencia neta de importaciones del 100% en productos como grafito natural, galio, niobio, indio y manganeso, aunque los proveedores y el peso de China varían según cada mineral.
Para Fishman, esta realidad ha convertido a la minería en una pieza de la competencia económica internacional que anteriormente estaba asociada principalmente al dominio financiero y tecnológico. Su argumento es que los países buscan controlar sectores estratégicos y, al mismo tiempo, reducir los puntos de dependencia que pueden ser utilizados por otros gobiernos mediante sanciones, restricciones comerciales o controles de exportación.
Canadá busca ampliar su papel en las cadenas críticas
Canadá cuenta con una política específica para aumentar su producción y procesamiento de minerales críticos y posicionarse como proveedor de economías aliadas. Su estrategia incluye litio, grafito, níquel, cobalto, cobre y tierras raras entre los minerales inicialmente priorizados, junto con otros materiales utilizados en manufactura avanzada, energía y defensa.
El gobierno canadiense anunció en marzo de 2026 más de 3.600 millones de dólares canadienses en nuevos programas e inversiones vinculados con minerales críticos. En julio lanzó además el Canada Critical Minerals Accelerator, cuyo primer acuerdo de inversión estratégica contempla apoyar la expansión de capacidad de las operaciones metalúrgicas de Teck Resources en Trail, Columbia Británica.
El plan federal canadiense para 2026-2027 incluye también mecanismos de almacenamiento estratégico, inversiones mediante un fondo soberano para minerales críticos y financiamiento para infraestructura. Entre los objetivos fijados hacia 2030 está aumentar la participación de Canadá dentro de las importaciones estadounidenses de una serie de minerales considerados claves.
Centerra avanza con molibdeno en Estados Unidos
La integración entre ambos países ya tiene ejemplos concretos en la industria. Durante el foro, el presidente y CEO de la canadiense Centerra Gold, Paul Tomory, destacó el reinicio de la mina de molibdeno Thompson Creek, en Idaho, como parte de la expansión de la empresa dentro de la cadena industrial estadounidense.
Centerra estima entre US$425 millones y US$450 millones la inversión total necesaria para reactivar Thompson Creek y mantiene como objetivo iniciar producción a mediados de 2027. Al cierre del segundo trimestre de 2026, aproximadamente el 52% de los trabajos de rehabilitación de infraestructura estaba terminado.
El mineral producido en Idaho deberá complementar la actividad de la instalación metalúrgica de Langeloth, en Pensilvania. La planta retomó provisionalmente sus operaciones en abril y alcanzó niveles normales de funcionamiento hacia fines del segundo trimestre de este año. Tomory vinculó esta operación con el crecimiento esperado de la producción doméstica de acero estadounidense, donde el molibdeno es utilizado para mejorar resistencia y desempeño de distintas aleaciones.
Otro caso presentado en Colorado Springs fue Hecla Mining, que opera Greens Creek en Alaska, Lucky Friday en Idaho y Keno Hill en Yukón. Su presidente y CEO, Rob Krcmarov, sostuvo que mantener activos en jurisdicciones consideradas de menor riesgo reduce la incertidumbre sobre los flujos de producción y las inversiones futuras de la compañía.
Reducir la dependencia no significa eliminarla por completo
Una de las cuestiones pendientes para Estados Unidos y sus aliados es definir qué nivel de autonomía buscan realmente. Fishman señaló que eliminar por completo la dependencia de China es un objetivo distinto a disminuirla hasta niveles que permitan enfrentar interrupciones sin paralizar sectores industriales.
Según el especialista, las compañías mineras tienen un papel en esa discusión porque conocen los plazos, costos y limitaciones técnicas para poner en marcha nuevas minas y plantas de procesamiento. Estos proyectos requieren años de desarrollo y grandes inversiones, mientras las decisiones comerciales y geopolíticas pueden cambiar con mayor rapidez.
El desafío, por tanto, no consiste únicamente en encontrar nuevos depósitos. La estrategia norteamericana requiere ampliar simultáneamente extracción, refinación, infraestructura y manufactura, además de asegurar compradores capaces de sostener económicamente los proyectos. En ese escenario, la capacidad minera canadiense aparece como una de las piezas disponibles para diversificar un sistema que continúa altamente concentrado en China, particularmente en las etapas de procesamiento donde se encuentran algunos de los principales cuellos de botella de la cadena mundial de minerales críticos.









