
El proyecto de cobre obtuvo la autorización definitiva para conectarse a una línea de 110 kV ubicada a unos 13 kilómetros de la futura operación y acordó términos comerciales preliminares para abastecerse con energía 100% renovable. MOD contempla una inversión inicial de US$587 millones y una producción cercana a 50.000 toneladas anuales de cátodos.
Marimaca Copper dio un nuevo paso hacia la construcción de su proyecto Marimaca Oxide Deposit (MOD), en la Región de Antofagasta, tras quedar firme la autorización para conectar la futura operación al sistema eléctrico mediante la línea El Lince de 110 kV. Paralelamente, la compañía acordó las principales condiciones comerciales de un futuro contrato de suministro eléctrico destinado a cubrir la demanda del proyecto con energía renovable.
La autorización de conexión había sido otorgada inicialmente por el Coordinador Eléctrico Nacional y quedó ratificada el 22 de septiembre de 2026 después del proceso de revisión e impugnación correspondiente. La infraestructura eléctrica se encuentra aproximadamente a 13 kilómetros del área del proyecto.
El avance despeja una de las variables de infraestructura relevantes para MOD mientras Marimaca continúa con ingeniería de detalle, permisos sectoriales, obras tempranas y estructuración del financiamiento antes de una decisión final de inversión.
Energía para una operación de 50.000 toneladas de cobre al año
El esquema comercial preliminar para el suministro considera energía 100% renovable proveniente del sistema eléctrico nacional y precios de largo plazo que llevarían el costo total de electricidad a niveles cercanos a los utilizados en el Estudio de Factibilidad Definitivo del proyecto.
El DFS considera un costo energético de aproximadamente US$93 por MWh.
La estructura planteada también contempla flexibilidad durante la puesta en marcha y el aumento gradual de producción. Durante ese período no existirían obligaciones de compra mínima bajo modalidad take-or-pay, una condición relevante para una mina nueva cuya demanda eléctrica crecerá junto con la estabilización de sus instalaciones.
Una vez superada la etapa de ramp-up, el acuerdo tendría inicialmente una duración de cinco años. Los términos conocidos corresponden todavía a un marco preliminar, por lo que la formalización definitiva del contrato de suministro continúa siendo uno de los pasos comerciales pendientes.
Para MOD, asegurar electricidad competitiva tiene incidencia directa sobre sus costos proyectados. El diseño contempla explotación a cielo abierto, trituración, aglomeración, lixiviación dinámica en pilas y una planta SX-EW para producir directamente cátodos de cobre grado A.
La producción en régimen proyectada se sitúa en torno a 49.000 toneladas anuales de cobre entre los años dos y diez, mientras que durante los primeros cinco años de producción estable el objetivo alcanza aproximadamente 50.000 toneladas anuales.
Un proyecto de US$587 millones en Antofagasta
El Estudio de Factibilidad Definitivo terminado en 2025 estimó para MOD un capital inicial de US$587 millones, equivalente a una intensidad aproximada de US$11.700 por tonelada de capacidad anual de producción de cobre.
El plan minero considera una vida de reservas estimada en 13 años y reservas probadas y probables cercanas a 178,6 millones de toneladas con una ley promedio de 0,42% de cobre total, equivalentes a alrededor de 750.000 toneladas de cobre contenido.
Durante los primeros cinco años de producción estable, el estudio proyectó costos C1 de aproximadamente US$1,45 por libra de cobre y un AISC de US$1,97 por libra. Para toda la vida útil, las estimaciones se ubican en US$1,84 por libra y US$2,29 por libra, respectivamente.
Con un precio de largo plazo del cobre de US$4,30 por libra, la evaluación económica calculó un valor presente neto después de impuestos, descontado al 8%, de US$709 millones, una tasa interna de retorno después de impuestos de 31% y una recuperación del capital cercana a 2,5 años.
Estas cifras convierten el control de los costos de energía, ácido sulfúrico y agua en variables centrales para mantener la economía proyectada durante la fase de ejecución y posteriormente en operación.
Obras tempranas e ingeniería avanzan hacia 2027
La conexión eléctrica forma parte de un programa más amplio para llevar MOD a condiciones de construcción. Las mejoras del camino principal de acceso desde la Ruta B-12 se encuentran en desarrollo y está previsto completarlas antes de finalizar 2026.
En paralelo, los paquetes para las obras tempranas se encuentran en proceso de licitación. Los trabajos contemplan habilitación de instalaciones, caminos y servicios necesarios para recibir posteriormente las actividades de construcción a mayor escala.
También está previsto adelantar trabajos preparatorios asociados al trazado de la tubería de agua de mar, con el objetivo de dejar ese frente preparado para iniciar construcción durante 2027.
El abastecimiento hídrico es otra pieza relevante del diseño. MOD contempla utilizar agua de mar reciclada proveniente del área de Mejillones, evitando recurrir a fuentes locales de agua continental para sus requerimientos durante la vida de la operación.
La ingeniería de detalle continúa en paralelo con participación de una firma EPCM internacional como ingeniería principal y el equipo propietario de Marimaca. Entre las prioridades se encuentra optimizar el diseño definido en el DFS y desarrollar la ingeniería de las principales instalaciones.
Los paquetes de ingeniería y adquisiciones correspondientes al área seca —incluyendo trituración— y al área húmeda —lixiviación en pilas y planta SX-EW— están previstos para ser adjudicados durante el primer semestre de 2027.
El ácido sulfúrico entra en la estrategia de costos
Marimaca también mantiene abierto otro frente destinado a reducir riesgos operacionales: el abastecimiento de ácido sulfúrico.
La empresa inició un estudio conceptual de ingeniería para determinar la alternativa de desarrollo de la planta de ácido Dos Amigos, conocida como PADA. El trabajo se desarrolla en el contexto de un memorando de entendimiento no vinculante con un productor local de ácido.
La posibilidad de contar con producción propia busca disminuir la exposición de MOD a las fluctuaciones del precio del ácido sulfúrico, un insumo especialmente relevante para una operación basada en lixiviación de minerales oxidados.
El proyecto posee además una característica que diferencia su infraestructura respecto de operaciones tradicionales de sulfuros: la producción de cátodos mediante SX-EW evita la construcción de una concentradora convencional y no requiere un depósito de relaves húmedos. El producto final puede comercializarse directamente como cátodo, sin pasar por las etapas posteriores de fundición y refinación requeridas por los concentrados.
Permisos y decisión de inversión siguen en el centro
MOD ya cuenta con su Resolución de Calificación Ambiental, obtenida en noviembre de 2025. Durante abril de 2026 fueron ingresados permisos sectoriales asociados al plan de cierre, método de explotación a cielo abierto y distintas instalaciones, entre ellas trituración, pilas de lixiviación y áreas de almacenamiento de residuos mineros.
La obtención de las autorizaciones restantes, junto con la ingeniería, contratación de paquetes principales y financiamiento, determinará el calendario para pasar desde las obras preparatorias hacia la construcción integral del proyecto.
Con la conexión eléctrica ahora ratificada y una ruta comercial definida para contratar energía renovable, Marimaca reduce una de las incertidumbres de infraestructura que acompañan a los nuevos desarrollos cupríferos.
El foco se traslada a completar los permisos sectoriales, cerrar los contratos definitivos de energía y otros insumos, avanzar en las obras tempranas y estructurar el capital necesario para ejecutar los US$587 millones de inversión inicial considerados en el estudio de factibilidad.
Para la minería chilena, MOD representa un proyecto greenfield de escala intermedia que podría incorporar alrededor de 50.000 toneladas anuales de nueva producción de cátodos de cobre en Antofagasta. Su avance ocurre en un escenario donde disponer de infraestructura eléctrica, agua, permisos y contratos de suministro antes de iniciar la construcción se ha convertido en una condición determinante para controlar costos y plazos de los nuevos proyectos cupríferos.






