Industria Minera

Cobre podría alcanzar US$10 la libra en 2027, pero un precio extremo amenaza con acelerar su sustitución por aluminio

La proyección de Deutsche Bank sugiere que el cobre podría alcanzar US$10 por libra en 2027, lo que podría impulsar la sustitución del metal por aluminio en diversas industrias.

Cobre podría alcanzar US$10 la libra en 2027, pero un precio extremo amenaza con acelerar su sustitución por aluminio
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Un escenario planteado por Daniel Ghali, jefe de investigación de metales de Deutsche Bank, sitúa al metal en torno a US$22.050 por tonelada durante el segundo trimestre del próximo año. El nivel sería casi 53% superior al registrado al cierre de septiembre y podría modificar las decisiones de consumo de distintas industrias.

El precio del cobre podría alcanzar US$10 por libra durante el segundo trimestre de 2027, equivalente a unos US$22.050 por tonelada, bajo un escenario marcado por la concentración de grandes volúmenes del metal en Estados Unidos y China. La estimación fue planteada por Daniel Ghali, nuevo jefe de investigación de metales de Deutsche Bank, y supondría un salto de casi 53% frente a los niveles observados al término de septiembre.

La proyección, sin embargo, contiene una paradoja para los productores: un cobre en torno a US$10 por libra podría comenzar a ser suficientemente caro como para que algunas industrias aceleren su sustitución por aluminio, reduciendo la intensidad de uso del metal rojo precisamente cuando los precios alcanzan niveles excepcionales.

El escenario tampoco constituye un consenso del mercado ni coincide con la proyección pública que Deutsche Bank difundió a mediados de septiembre. En esa publicación, la entidad situó su objetivo para septiembre de 2027 en US$15.100 por tonelada, unos US$6,85 por libra, muy por debajo de los US$10 planteados posteriormente por Ghali.

Inventarios acumulados cambian el mapa del mercado

El argumento detrás del escenario extremo no descansa únicamente en que el mundo produzca menos cobre del que consume. Uno de los factores centrales es dónde están quedando almacenados los inventarios disponibles.

Estados Unidos ha absorbido importantes volúmenes durante 2026 ante la incertidumbre respecto de eventuales aranceles a las importaciones de cobre refinado. Solo durante el primer semestre, el país recibió aproximadamente 885.000 toneladas, mientras las existencias en los depósitos vinculados a COMEX llegaron en agosto a un récord de 675.185 toneladas.

La expectativa de nuevos gravámenes creó incentivos para trasladar cobre hacia territorio estadounidense, reduciendo su disponibilidad para compradores en otros mercados. China, al mismo tiempo, mantiene elevados inventarios y continúa siendo por amplio margen el principal consumidor mundial.

Ghali estima que Estados Unidos y China podrían concentrar hacia fines de 2026 alrededor de 71% del suministro considerado dentro de su análisis. La cifra requiere cautela: no equivale al 71% de la producción mundial anual ni significa que ambos países posean esa proporción de todo el cobre existente.

La consecuencia es que puede existir metal almacenado a escala global y, simultáneamente, una oferta mucho más restringida en determinadas regiones.

Cobre cerró septiembre sobre US$14.400 por tonelada

La presión sobre el mercado ya se refleja en las cotizaciones. El cobre a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres se ubicó el 30 de septiembre en US$14.416,5 por tonelada, equivalente a aproximadamente US$6,54 por libra.

Durante el mes llegó a tocar un récord de US$14.875 por tonelada, el 10 de septiembre.

Desde el nivel de cierre de septiembre hasta los aproximadamente US$22.050 por tonelada que representan US$10 por libra, el metal tendría que avanzar cerca de 53%.

Las condiciones de oferta siguen siendo estrechas. Deutsche Bank identifica entre los factores estructurales la expansión de las redes eléctricas, las energías renovables, los centros de datos asociados a inteligencia artificial y nuevas inversiones en infraestructura. En paralelo, las menores leyes de mineral, los largos plazos necesarios para desarrollar minas y las interrupciones operacionales limitan la capacidad de respuesta de la producción.

China también enfrenta restricciones. Las estimaciones de Wood Mackenzie y Zijin Tianfeng Futures apuntan a que la producción china de cobre refinado crecería solo entre 3% y 3,4% durante 2026, muy por debajo del 10,4% registrado en 2025 y en su ritmo más bajo en décadas.

El límite podría estar en la sustitución por aluminio

Un precio de US$10 por libra tendría consecuencias más allá de las ganancias para las compañías productoras.

A esos valores, la diferencia de costos con otros materiales comenzaría a justificar modificaciones en productos y procesos industriales. El aluminio aparece como el principal sustituto potencial en aquellas aplicaciones donde sus características técnicas permiten reemplazar al cobre.

El proceso no sería automático ni aplicable a todos los sectores. El cobre mantiene ventajas por su elevada conductividad eléctrica, resistencia y durabilidad. Sin embargo, una diferencia persistente de precios puede inducir cambios de diseño, especialmente en instalaciones eléctricas y determinados componentes industriales.

En la práctica, la sustitución funcionaría como un mecanismo de ajuste: cuanto más caro se vuelve el cobre, mayor es el incentivo para reducir su utilización. Esa destrucción o desplazamiento de demanda podría terminar moderando el propio incremento del precio.

Cochilco mantiene una estimación considerablemente menor para 2027

Las previsiones oficiales chilenas se mantienen lejos del escenario de US$10 por libra.

La Comisión Chilena del Cobre elevó en agosto su estimación para el precio promedio de 2026 a US$5,95 por libra, pero conservó en US$5,10 por libra su proyección para 2027.

Las cifras no son directamente equivalentes. Cochilco proyecta un promedio para todo el año, mientras el escenario de Ghali apunta a un nivel que el metal podría alcanzar durante el segundo trimestre.

El organismo chileno calcula que la demanda mundial llegará a 27,8 millones de toneladas en 2026 y aumentará hasta 28,45 millones en 2027. China consumiría cerca de 16 millones de toneladas este año, equivalentes al 57,6% del total mundial.

Para el balance del mercado, Cochilco prevé un pequeño superávit de cobre refinado de 225.000 toneladas en 2026, equivalente a solo 0,8% de la demanda global, y de 179.000 toneladas en 2027.

La entidad advierte que estas cifras no significan que exista abundancia efectiva del metal. La concentración de existencias en Estados Unidos reduce la disponibilidad en Asia y altera el funcionamiento tradicional del mercado.

Qué significaría para Chile

Para Chile, principal productor mundial de cobre, un período prolongado de precios excepcionalmente altos elevaría el valor de las exportaciones mineras y los ingresos de las compañías productoras, aunque el impacto fiscal final dependería de factores como producción efectiva, costos, tipo de cambio y tributación.

Cochilco estima que la producción chilena llegará a 5,27 millones de toneladas en 2026, una caída de 2,6% respecto del año anterior, antes de recuperarse a 5,55 millones de toneladas en 2027.

El escenario de US$10 por libra está lejos de ser una trayectoria asegurada. Deutsche Bank identifica entre los principales riesgos una desaceleración de la demanda china y una eventual liberación de los inventarios acumulados en Estados Unidos si Washington descarta nuevos aranceles al cobre refinado.

Por ahora, la señal más clara es otra: el mercado se encuentra históricamente caro y con una distribución de inventarios que ha reducido la disponibilidad efectiva en algunas regiones. Si esa tensión lleva al cobre hasta niveles cercanos a US$10 por libra, el desafío dejaría de ser exclusivamente conseguir suficiente metal. También comenzaría a importar cuánto cobre estarían dispuestos a seguir utilizando los consumidores a ese precio.