Industria Minera

Minería del cobre acelera uso de agua de mar y Cochilco proyecta que superará al agua continental en 2026

La minería del cobre en Chile está acelerando el uso de agua de mar, que podría superar a la continental en 2026, según proyecciones de Cochilco, en medio de una creciente demanda hídrica.

Minería del cobre acelera uso de agua de mar y Cochilco proyecta que superará al agua continental en 2026
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La extracción de agua de mar aumentó cerca de 5% durante 2025, mientras el uso de fuentes continentales retrocedió alrededor de 7%. Para 2034, Cochilco estima que el recurso marino cubrirá más de dos tercios de la demanda de agua fresca del sector.

La minería chilena del cobre continúa modificando su matriz hídrica a medida que aumenta la incorporación de agua de mar y disminuye la dependencia de fuentes continentales. Durante 2025, la extracción marina habría crecido aproximadamente 5%, hasta superar los 8 metros cúbicos por segundo (m³/s), mientras el agua continental habría disminuido cerca de 7%, hasta alrededor de 14 m³/s.

El cambio podría alcanzar un punto relevante durante 2026. La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) proyecta que la demanda de agua de mar llegará este año a 9,56 m³/s, frente a 9,38 m³/s de agua continental, lo que implicaría que la fuente marina supere por primera vez a la continental dentro de las necesidades de agua fresca de la industria.

Se trata, sin embargo, de una proyección y no de un resultado anual ya confirmado. El balance definitivo dependerá del comportamiento de las operaciones mineras y de la entrada en funcionamiento de infraestructura de desalación e impulsión considerada en los modelos del organismo.

El agua recirculada sigue dominando las operaciones

El avance del agua de mar no significa que esta se haya convertido en la principal fuente hídrica utilizada por las faenas. La mayor parte del recurso empleado en las operaciones corresponde todavía a agua recuperada y recirculada dentro de los propios procesos industriales.

Para 2025, los antecedentes disponibles apuntan a cerca de 58 m³/s de agua recirculada, equivalentes aproximadamente al 73% del uso total del sector, que habría bordeado los 80 m³/s.

La última actualización operacional publicada directamente por Cochilco corresponde a 2024. Ese año, la minería del cobre utilizó 78,49 m³/s al considerar agua extraída y recirculada.

De ese volumen, 55,75 m³/s correspondieron a agua recuperada o recirculada, equivalente al 71% del total. Otros 14,98 m³/s provinieron aproximadamente de fuentes continentales y 7,76 m³/s correspondieron a agua de mar.

En comparación con 2023, la extracción de agua marina aumentó 14,7% durante 2024.

El cambio se aceleraría durante esta década

Las proyecciones de Cochilco muestran que la sustitución de fuentes continentales continuará profundizándose durante los próximos años.

Para 2034, el organismo estima una demanda de 13,94 m³/s de agua de mar, frente a solo 6,68 m³/s de agua continental. Bajo ese escenario, el recurso marino representaría aproximadamente el 67,6% de la demanda de agua fresca de la minería del cobre.

La transformación responde principalmente a las restricciones de disponibilidad hídrica existentes en las zonas donde se concentra la actividad minera, especialmente en el norte de Chile, y a la necesidad de asegurar suministro suficiente para operaciones de larga duración.

También influye la evolución de los propios yacimientos. El sector enfrenta menores leyes minerales y una mayor participación de minerales sulfurados, cuya explotación requiere procesar mayores volúmenes de material para mantener determinados niveles de producción.

Esto eleva las necesidades de agua y electricidad y ha impulsado a las compañías a desarrollar plantas desaladoras, sistemas de transporte e infraestructura de bombeo desde la costa hacia instalaciones ubicadas, en algunos casos, a gran altura sobre el nivel del mar.

Antofagasta concentra el avance del agua marina

El uso de agua de mar se concentra en las regiones del norte y centro-norte del país. Durante 2025, la extracción marina se habría localizado exclusivamente en Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo.

Antofagasta destaca dentro de esta transformación. Los antecedentes disponibles sitúan allí la extracción de agua de mar en aproximadamente 6,3 m³/s, superior a los cerca de 4,7 m³/s de fuentes continentales, convirtiéndola en la región donde la sustitución se encuentra más avanzada.

La expansión continuará con proyectos destinados a incrementar la capacidad de desalación e impulsión.

Entre ellos se encuentra el proyecto C20+ de Collahuasi, con una capacidad considerada de 1.050 litros por segundo; la planta desaladora Distrito Norte de Codelco, inicialmente con 840 litros por segundo; una ampliación de 100 litros por segundo en Candelaria, y el Proyecto Aconcagua de Aguas Pacífico, que contempla abastecimiento para Los Bronces.

Para 2027 se suman iniciativas vinculadas a la expansión de Los Pelambres y al sistema de impulsión asociado a Nueva Centinela.

Más agua de mar también implica mayor consumo eléctrico

La reducción del uso de fuentes continentales disminuye la presión directa sobre acuíferos y cursos superficiales en zonas afectadas por escasez hídrica. Sin embargo, también traslada parte del desafío hacia el sistema energético y la infraestructura.

Desalar agua requiere energía y posteriormente debe ser transportada desde el litoral hacia las faenas mineras.

Cochilco proyecta que el consumo eléctrico total de la minería del cobre aumentará desde 27,6 TWh en 2025 hasta 33,2 TWh en 2034.

De ese volumen, aproximadamente 5,4 TWh anuales estarán asociados al uso de agua de mar en 2034, principalmente por las necesidades de bombeo e impulsión.

Esto convierte a la seguridad del suministro eléctrico y la disponibilidad de infraestructura hídrica en elementos cada vez más relevantes para la continuidad operacional de las faenas.

Una transformación que comenzó hace más de una década

El cambio de matriz hídrica no es reciente. En 2014, el agua de mar representaba apenas 3,7% del uso total de agua en la minería del cobre, con una extracción aproximada de 1,7 m³/s.

Para 2023, el volumen había aumentado hasta cerca de 6,8 m³/s y un año después alcanzó 7,76 m³/s.

La trayectoria proyectada hacia 2034 muestra que el proceso continuará avanzando. No obstante, su velocidad dependerá de la materialización de nuevas inversiones, la construcción de plantas desaladoras y sistemas de impulsión, y el comportamiento de la producción minera.

La transformación tampoco supone necesariamente un aumento equivalente del consumo hídrico total. El principal cambio previsto por Cochilco corresponde a la procedencia del agua fresca utilizada por las faenas, con una reducción sostenida de las fuentes continentales y una participación creciente del recurso proveniente del océano.