
La campaña inaugural en el objetivo El Alto acumula cerca de 2.348 metros perforados y registró minerales visibles de cobre en los cuatro primeros pozos, incluidos sulfuros en tres de ellos. Los primeros ensayos de laboratorio aún están pendientes.
Super Copper registró mineralización visible de cobre en los cuatro primeros sondajes diamantinos ejecutados en el objetivo El Alto, parte de su proyecto Cordillera Cobre, en la Región de Atacama. La campaña constituye la primera perforación realizada por la compañía en este sector y busca comprobar en profundidad un sistema de estructuras y unidades volcánicas previamente definido mediante geofísica y trabajos de superficie.
Los resultados iniciales corresponden todavía a observaciones geológicas de testigos y no a leyes determinadas mediante análisis químicos. Este punto es relevante: aunque se identificaron minerales de cobre a distintas profundidades y sulfuros en tres sondajes, la continuidad, potencia, ley y eventual importancia económica de las zonas interceptadas permanecen por determinar.
Hasta fines de septiembre, el programa acumulaba aproximadamente 2.348 metros de perforación, con cuatro pozos completados y un quinto sondaje en desarrollo. Las muestras de los tres primeros pozos fueron enviadas o estaban siendo preparadas para análisis.
Cobre desde niveles someros hasta más de 580 metros
Uno de los elementos que concentra la atención de la campaña es la distribución vertical de las ocurrencias minerales.
El sondaje DH26CC-003, con una profundidad final de 593,2 metros, es hasta ahora el más profundo del programa. En este pozo se registraron diez ocurrencias separadas de cobre entre aproximadamente 30 y 581 metros de profundidad.
La mineralización observada incluye diferentes especies de cobre y asociaciones minerales. En el DH26CC-002 fueron identificadas vetillas con calcosina en distintos niveles profundos, mientras que el DH26CC-003 presentó covelina, además de cuprita, crisocola y cobre nativo en algunos sectores.
El primer sondaje, DH26CC-001, alcanzó 363,4 metros y encontró crisocola y cuprita en una zona de vetillas y brechas entre aproximadamente 284,82 y 288,70 metros. El pozo terminó antes de la profundidad originalmente prevista debido a las condiciones del terreno.
En DH26CC-002 también aparecieron malaquita y minerales secundarios de cobre en fracturas y material de brecha, además de las ocurrencias más profundas de calcosina. El sondaje llegó hasta 501,9 metros, extendiéndose para evaluar uno de los objetivos de cargabilidad definidos previamente mediante polarización inducida.
Una unidad volcánica aparece en sondajes separados
Otro dato relevante para la interpretación geológica se encuentra en los sondajes DH26CC-003 y DH26CC-004.
Ambos interceptaron una unidad tobácea con presencia de cobre nativo alrededor de los 356 a 360 metros de profundidad, pese a que sus collares están separados aproximadamente 500 metros.
La correlación entre ambos pozos será uno de los elementos que deberá analizarse una vez disponibles los resultados químicos y los levantamientos de trayectoria de los sondajes. Por ahora, la presencia de una unidad similar en puntos separados permite evaluar si determinadas capas volcánicas actuaron como horizontes favorables para la mineralización.
Esto no significa que exista actualmente una continuidad mineralizada demostrada entre ambos sondajes. La campaña se encuentra todavía en una fase temprana y requerirá integrar geología, ensayos, geofísica y perforación adicional antes de establecer dimensiones o geometrías del sistema.
Un corredor geofísico de más de 800 metros
La perforación en El Alto no comenzó sobre un objetivo aislado. Los trabajos geofísicos anteriores habían delimitado un corredor de cargabilidad de más de 800 metros de extensión, abierto lateralmente y en profundidad.
Estudios previos de polarización inducida identificaron respuestas de alta cargabilidad en cinco líneas consecutivas separadas por 200 metros. Algunas anomalías alcanzaron dimensiones del orden de cientos de metros y se convirtieron en objetivos prioritarios para la campaña diamantina.
A esto se sumó posteriormente un modelo magnético tridimensional que delineó un corredor de aproximadamente 3,5 kilómetros entre las zonas El Alto y Calcite Hill, entregando una escala mayor para la exploración del proyecto.
Cordillera Cobre comprende alrededor de 7.430 hectáreas en Atacama y se encuentra dentro de un entorno geológico donde la exploración está orientada a sistemas de cobre y oro asociados a volcanismo, estructuras, brechas y cuerpos ricos en óxidos de hierro.
La hipótesis que está siendo evaluada considera objetivos de cobre tipo brecha y manto dentro de la secuencia volcánica de El Alto, en un contexto que podría estar relacionado con un sistema de óxidos de hierro-cobre-oro (IOCG).
Los ensayos definirán el verdadero alcance de los hallazgos
La presencia de minerales visibles en testigos es una herramienta importante durante una campaña de exploración porque permite orientar el registro geológico y reconocer estructuras potencialmente favorables. Sin embargo, por sí sola no permite establecer una ley de cobre ni calcular recursos minerales.
Las ocurrencias descritas hasta ahora son discretas y, en algunos casos, corresponden a cantidades visualmente menores. Tampoco se conocen todavía los anchos verdaderos de las estructuras interceptadas.
Por ello, el próximo punto crítico será la entrega de los análisis químicos de los primeros sondajes.
El protocolo de muestreo contempla corte del testigo diamantino y análisis multielementales, además de ensayos de oro y métodos adicionales cuando las concentraciones superen determinados rangos analíticos. El programa incorpora materiales de referencia certificados, blancos y duplicados como parte del control de calidad.
La información química permitirá establecer si las estructuras que contienen calcosina, covelina, bornita, cobre nativo y minerales secundarios presentan concentraciones relevantes y si existe mineralización adicional en la roca que no puede identificarse visualmente.
Atacama mantiene presión exploratoria por nuevos sistemas de cobre
El avance de Cordillera Cobre ocurre en un escenario donde la exploración por cobre continúa concentrando capital en distritos con infraestructura minera y antecedentes geológicos favorables.
Atacama reúne esas condiciones y alberga una combinación de grandes operaciones, proyectos en distintas etapas de desarrollo y numerosos programas de exploración orientados a depósitos de cobre-oro.
Para Super Copper, la actual campaña tiene un objetivo más inmediato: pasar desde anomalías geofísicas y evidencias superficiales hacia información directa del subsuelo. Encontrar cobre visible en los cuatro primeros sondajes confirma que las perforaciones están interceptando sectores mineralizados, pero el valor técnico del programa dependerá ahora de las leyes, espesores y continuidad que puedan demostrar los análisis.
El quinto sondaje ya estaba en ejecución al cierre del último registro disponible, mientras la compañía avanzaba con el procesamiento de muestras de los primeros pozos.
Con los ensayos pendientes, Cordillera Cobre entra así en una etapa decisiva para determinar si las numerosas ocurrencias de cobre observadas en los testigos forman parte de zonas mineralizadas con continuidad y leyes suficientes para justificar una siguiente fase de perforación más intensiva en Atacama.






