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Industria Minera

Mayor demanda de cobre abre una década decisiva para la minería sudamericana

La creciente demanda de cobre impulsada por la electrificación y las energías renovables plantea desafíos y oportunidades para la minería en Chile, Perú y Argentina en la próxima década.

Mayor demanda de cobre abre una década decisiva para la minería sudamericana
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La electrificación, las redes eléctricas, los vehículos eléctricos y la expansión de centros de datos elevarán las necesidades de cobre durante la próxima década. Chile, Perú y Argentina concentran parte importante de la respuesta minera, pero deberán convertir grandes carteras de proyectos en nueva producción para aprovechar un mercado que podría enfrentar restricciones de oferta hacia 2035.

La creciente demanda mundial de cobre está configurando un escenario de largo plazo favorable para los principales productores sudamericanos. Sin embargo, más que un “superciclo” asegurado de precios altos, lo que muestran las proyecciones es una presión estructural sobre la disponibilidad del metal, impulsada por el crecimiento de las redes eléctricas, la electrificación del transporte, las energías renovables, la industria y la infraestructura tecnológica.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que, considerando las minas actualmente operativas y los proyectos anunciados, la oferta primaria podría cubrir apenas alrededor del 75% de los requerimientos mundiales de cobre en 2035. La brecha proyectada se redujo respecto de estimaciones anteriores debido al avance de nuevos proyectos, pero continúa siendo suficientemente amplia como para mantener la presión sobre la industria.

Para Sudamérica, el escenario abre una oportunidad considerable. América Latina y el Caribe ya representan cerca del 40% de la producción minera mundial de cobre, aunque el desafío de la próxima década no será únicamente disponer de recursos geológicos, sino desarrollar proyectos, ampliar operaciones existentes, aumentar la productividad y capturar una mayor proporción del procesamiento del mineral.

Chile enfrenta el desafío de recuperar producción

Chile seguirá ocupando una posición central, aunque llega al nuevo ciclo con dificultades productivas.

Cochilco proyecta que la producción nacional alcanzará aproximadamente 5,27 millones de toneladas de cobre en 2026, una caída de 2,6% frente al año anterior. Para 2027 anticipa una recuperación hasta 5,55 millones de toneladas.

Los datos recientes muestran la magnitud del desafío. En agosto de 2026, Chile produjo unas 369.500 toneladas de cobre mina, mientras el Índice de Producción Minera registró una caída interanual de 11,7%.

El problema no es la falta de proyectos. La cartera de inversión minera de Chile para el período 2025-2034 alcanza US$104.549 millones, su mayor nivel en más de una década. El cobre concentra gran parte de esos recursos mediante expansiones, reposiciones de capacidad y nuevas instalaciones.

Entre las iniciativas de mayor tamaño aparecen proyectos asociados a Escondida y Collahuasi, además de inversiones destinadas a extender la vida útil y aumentar la capacidad de operaciones existentes.

Una parte relevante de esa cartera, sin embargo, corresponde a proyectos que todavía deben completar ingeniería, permisos ambientales, decisiones de inversión o construcción. Por ello, la existencia de recursos no implica automáticamente nueva oferta disponible en el mercado.

Perú busca consolidar su crecimiento

Perú constituye el segundo gran polo cuprífero de Sudamérica. El país produjo alrededor de 2,77 millones de toneladas de cobre en 2025, un máximo histórico, y mantiene una extensa cartera de iniciativas para sostener y ampliar esa capacidad.

El Ministerio de Energía y Minas peruano contabiliza para 2026 66 proyectos de inversión minera, distribuidos en 19 departamentos, con compromisos potenciales por aproximadamente US$64.075 millones.

La cartera abarca cobre, oro, plata, zinc y hierro e incluye tanto proyectos completamente nuevos como ampliaciones y optimizaciones de minas existentes.

A esto se suma la exploración. Perú mantiene decenas de iniciativas destinadas a identificar nuevos depósitos o prolongar la vida útil de operaciones actuales, un factor especialmente relevante porque los grandes proyectos de cobre pueden necesitar más de una década desde el descubrimiento hasta alcanzar producción comercial.

Argentina prepara su entrada como productor de gran escala

La mayor transformación regional podría producirse en Argentina.

El país dispone de grandes depósitos de cobre, pero actualmente no posee una producción comparable con Chile o Perú. Esa situación podría cambiar durante la próxima década si avanzan los proyectos actualmente anunciados.

Uno de los más relevantes es Vicuña, controlado por BHP y Lundin Mining y conformado por los depósitos Josemaría y Filo del Sol, en San Juan. Las compañías proyectan inversiones por unos US$18.000 millones durante los primeros diez años de desarrollo, incluidos aproximadamente US$7.000 millones hasta alcanzar el primer concentrado de cobre, previsto para 2030 bajo el cronograma anunciado.

A ello se suma Agua Rica, en Catamarca. Glencore anunció una inversión estimada de US$4.000 millones para desarrollar el proyecto, que tiene un potencial productivo calculado en alrededor de 200.000 toneladas anuales de cobre.

Son todavía proyectos que deben cumplir distintas etapas antes de transformarse en producción efectiva, pero muestran cómo Argentina podría incorporarse progresivamente al mapa mundial del cobre durante la década de 2030.

El cuello de botella no está solo en las minas

La disponibilidad de yacimientos constituye apenas una parte de la ecuación.

La industria enfrenta menores leyes minerales, mayores costos de capital, proyectos técnicamente más complejos, necesidades crecientes de agua y energía y largos procesos de desarrollo. A ello se suma una caída en el ritmo de nuevos descubrimientos importantes.

S&P Global contabiliza 263 grandes depósitos de cobre descubiertos entre 1990 y 2025, pero advierte que las incorporaciones recientes corresponden principalmente a ampliaciones de recursos conocidos y no a nuevos descubrimientos de gran escala.

Eso aumenta la importancia de las operaciones existentes. Durante la próxima década, una parte del crecimiento podría provenir no solo de nuevas minas, sino también de expansiones, recuperación metalúrgica, automatización, mantenimiento predictivo y mejoras de productividad capaces de obtener más cobre de infraestructura ya construida.

Sudamérica también enfrenta el desafío de procesar más cobre

La siguiente disputa será por el valor agregado.

La IEA estima que América Latina procesa localmente solo alrededor del 20% de los principales minerales energéticos que extrae, excluyendo el litio. Buena parte de los concentrados sale de la región para ser fundida o refinada en otros mercados, particularmente Asia.

Bajo la trayectoria actualmente proyectada, la actividad asociada a minerales críticos podría generar alrededor de US$185.000 millones de valor económico regional en 2035.

Un escenario analizado por la IEA, en el que la región procesara localmente todos sus minerales como litio, níquel y otros insumos estratégicos y aproximadamente dos tercios del cobre extraído, elevaría esa cifra hasta unos US$220.000 millones. No se trata de una proyección asegurada, sino de una estimación sobre el valor adicional que podría capturarse mediante mayor procesamiento regional.

Ese será uno de los puntos centrales de la próxima década. Sudamérica posee reservas, producción, experiencia minera y proyectos. La oportunidad dependerá de su capacidad para construir las minas a tiempo, mejorar operaciones envejecidas, resolver restricciones de infraestructura y energía y desarrollar una cadena industrial capaz de capturar una proporción mayor del valor generado por el cobre.

La demanda mundial puede entregar condiciones favorables, pero el eventual nuevo ciclo del cobre no garantizará por sí solo una expansión de la minería sudamericana. La diferencia estará en qué países consiguen transformar sus carteras de inversión en toneladas efectivamente producidas antes de que la brecha de oferta prevista para la próxima década se vuelva más profunda.

REDIMIN Responde

¿Cuál es la proyección de producción de cobre para Chile en 2026 y 2027?

Cochilco proyecta que la producción de cobre en Chile alcanzará aproximadamente 5,27 millones de toneladas en 2026, lo que representa una caída de 2,6% respecto al año anterior. Para 2027, se anticipa una recuperación hasta 5,55 millones de toneladas.

¿Cuánto produjo Perú de cobre en 2025 y cuántos proyectos de inversión minera tiene para 2026?

Perú produjo alrededor de 2,77 millones de toneladas de cobre en 2025, alcanzando un máximo histórico. Para 2026, el Ministerio de Energía y Minas peruano contabiliza 66 proyectos de inversión minera, distribuidos en 19 departamentos, con compromisos potenciales por aproximadamente US$64.075 millones.

¿Qué inversiones están proyectadas para el proyecto Vicuña en Argentina y cuándo se espera el primer concentrado de cobre?

El proyecto Vicuña en Argentina, controlado por BHP y Lundin Mining, proyecta inversiones por unos US$18.000 millones durante los primeros diez años de desarrollo. Se espera alcanzar el primer concentrado de cobre para 2030, según el cronograma anunciado.

¿Cuál es el potencial productivo del proyecto Agua Rica en Catamarca, Argentina?

Glencore anunció una inversión estimada de US$4.000 millones para desarrollar el proyecto Agua Rica en Catamarca, Argentina. El potencial productivo del proyecto se calcula en alrededor de 200.000 toneladas anuales de cobre.

¿Qué porcentaje de los principales minerales energéticos extraídos procesa localmente América Latina, según la IEA?

La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que América Latina procesa localmente solo alrededor del 20% de los principales minerales energéticos que extrae, excluyendo el litio.