
El gobierno mendocino busca cambiar la forma en que ambos países enfrentan los temporales en alta montaña. La idea contempla contratar una empresa especializada para mantener operativo uno de los principales corredores terrestres entre Chile y Argentina.
El gobierno de Mendoza prepara una propuesta para que Chile y Argentina realicen una licitación internacional conjunta destinada al despeje del Paso Internacional Cristo Redentor, una iniciativa que apunta a reducir los prolongados cierres provocados por nieve, viento y otras condiciones meteorológicas adversas en la cordillera.
La propuesta será presentada en el próximo Comité de Integración Cristo Redentor, previsto para octubre en Mendoza, y surge después de un período especialmente complejo para la conectividad fronteriza, con más de 30 días de interrupción acumulada del tránsito producto de intensas nevadas y condiciones adversas en alta montaña.
El planteamiento todavía no constituye un acuerdo entre ambos países ni una licitación aprobada. Se trata de una iniciativa que deberá ser discutida con las autoridades chilenas y argentinas antes de definir su viabilidad, financiamiento, condiciones contractuales y responsabilidades operativas.
Una empresa especializada para trabajar durante los temporales
El modelo impulsado desde Mendoza apunta a contratar una compañía con dedicación específica al mantenimiento y despeje de la ruta durante los eventos meteorológicos que afectan el corredor internacional.
Actualmente, las labores se realizan mediante la coordinación de distintos organismos públicos a ambos lados de la frontera. El diagnóstico planteado desde Mendoza es que el desafío no pasa solamente por disponer de maquinaria, sino también por mejorar la rapidez con que se movilizan los recursos y se coordinan los trabajos cuando las condiciones climáticas permiten intervenir.
La propuesta busca establecer un servicio permanente y preparado específicamente para responder ante nevadas de gran intensidad, siguiendo esquemas utilizados en territorios donde las rutas permanecen expuestas durante varios meses al año a fuertes acumulaciones de nieve.
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, ha planteado que bajo un sistema especializado ciertos trabajos podrían ejecutarse en períodos de 48 a 72 horas, dependiendo de la intensidad del temporal. En fenómenos extraordinarios, las labores podrían extenderse durante varios días. (La Tercera)
Estos tiempos corresponden al planteamiento presentado por la autoridad argentina y no representan actualmente un plazo garantizado para la reapertura del corredor.
Por qué el Paso Cristo Redentor es estratégico para Chile
El Sistema Cristo Redentor conecta la provincia de Mendoza con la Región de Valparaíso y constituye uno de los principales pasos terrestres entre Chile y Argentina.
En territorio chileno, el Complejo Fronterizo Los Libertadores se encuentra a 3.220 metros sobre el nivel del mar y su principal acceso corresponde a la Ruta 60-CH. Está habilitado para vehículos particulares, buses y transporte de carga.
Su importancia supera ampliamente los viajes turísticos entre ambos países. Por esta vía circulan camiones asociados al comercio internacional y a cadenas logísticas que conectan Chile con Argentina y otros mercados del Atlántico.
Por ello, cada cierre prolongado puede generar efectos sobre transportistas, empresas importadoras y exportadoras, operadores logísticos, servicios turísticos y pasajeros.
Cuando un temporal obliga a suspender el tránsito, los vehículos de carga pueden quedar detenidos a la espera de mejores condiciones o deben evaluar rutas alternativas, aumentando tiempos de traslado y costos operacionales.
El desafío no depende únicamente de retirar la nieve
La alta montaña presenta condiciones que hacen especialmente compleja cualquier estrategia para mantener abierto el corredor.
Los riesgos habituales incluyen hielo sobre la calzada, cambios meteorológicos rápidos, fuertes ráfagas, viento blanco, avalanchas, derrumbes y temperaturas extremas. En episodios severos, las acumulaciones de nieve pueden alcanzar niveles que hacen imposible trabajar con seguridad mientras continúa el temporal.
Por eso, incluso una eventual empresa especializada no eliminaría los cierres preventivos. La autoridad puede mantener suspendido el tránsito cuando exista riesgo para conductores, pasajeros, funcionarios fronterizos o trabajadores encargados del despeje.
El objetivo de un nuevo modelo estaría principalmente en acelerar las labores una vez que existan condiciones seguras para intervenir y reducir los tiempos necesarios para recuperar la transitabilidad.
Qué tendría que definir Chile antes de avanzar
La propuesta abre varias preguntas que deberán resolverse si ambos países deciden avanzar.
Una licitación binacional tendría que establecer quién financia el servicio, qué tramo corresponde a cada país, qué estándares técnicos deberán cumplir las empresas participantes, qué maquinaria debe mantenerse disponible y bajo qué condiciones puede comenzar el despeje durante un temporal.
También tendría que determinarse cómo se coordinarían las decisiones con los organismos responsables de vialidad, seguridad, aduanas, migraciones y administración fronteriza.
Otro punto relevante será establecer indicadores de cumplimiento. En una ruta de alta montaña, un contrato no puede garantizar que el paso permanezca permanentemente abierto, porque existen condiciones climáticas que obligan a suspender las operaciones independientemente de la cantidad de maquinaria disponible.
El verdadero desafío será establecer procedimientos que permitan recuperar la circulación con mayor rapidez cuando el tiempo lo permita.
Transporte de carga y turismo podrían ser los principales beneficiados
Una reducción en los períodos de cierre tendría impacto directo sobre distintos sectores.
Para el transporte terrestre significaría una menor exposición a largas esperas, mejor planificación de viajes y menor incertidumbre sobre los tiempos de entrega.
Para las empresas que utilizan el corredor en operaciones comerciales entre Chile y Argentina, una mayor continuidad permitiría organizar con mayor precisión inventarios, distribución y contratos logísticos.
El turismo también podría beneficiarse. Mendoza mantiene una estrecha conexión con Chile, especialmente con la zona central, por lo que las interrupciones durante el invierno afectan viajes en ambas direcciones y obligan a pasajeros a modificar reservas, estadías y transporte.
Sin embargo, el proyecto está todavía en una etapa inicial.
La fecha clave será octubre, cuando Mendoza pretende llevar formalmente la iniciativa al Comité de Integración Cristo Redentor. Desde ese momento deberá conocerse si Chile está dispuesto a evaluar un esquema conjunto y qué condiciones técnicas, presupuestarias y administrativas serían necesarias para concretarlo.
Hasta entonces, el funcionamiento del corredor continuará dependiendo de las condiciones meteorológicas y de los operativos coordinados actualmente entre ambos países. Para transportistas y viajeros, la recomendación sigue siendo revisar el estado oficial del Paso Los Libertadores antes de iniciar un desplazamiento hacia la alta cordillera.






