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Industria Minera

Minería despliega drones y evaluación técnica para habilitar retorno seguro a faenas afectadas en Atacama

La autoridad minera en Atacama implementa drones y análisis técnicos para evaluar riesgos y facilitar el retorno seguro a las faenas afectadas por recientes temporales.

Minería despliega drones y evaluación técnica para habilitar retorno seguro a faenas afectadas en Atacama
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Sernageomin y la autoridad minera regional iniciaron levantamientos topográficos y análisis de riesgo en caminos e instalaciones, como parte del proceso para reactivar operaciones de pequeña y mediana minería dañadas por los recientes sistemas frontales.

El Ministerio de Minería inició en Atacama una nueva fase del proceso de recuperación de las faenas afectadas por los sistemas frontales que golpearon al norte del país durante las últimas semanas, con un despliegue técnico orientado a determinar bajo qué condiciones pueden regresar los trabajadores y retomarse las operaciones.

La intervención considera sobrevuelos con drones, georreferenciación, levantamientos topográficos y evaluaciones de riesgo ejecutadas con capacidades técnicas de Sernageomin, particularmente en caminos de acceso e instalaciones mineras expuestas a deslizamientos, cortes de ruta, acumulación de material y otros daños provocados por las precipitaciones.

El objetivo inmediato es reducir la incertidumbre antes de autorizar el reingreso a zonas donde la infraestructura minera o vial pudo haber sufrido alteraciones que no necesariamente son visibles desde superficie.

La medida adquiere especial relevancia para la pequeña y mediana minería de Atacama, segmento que depende en gran medida de caminos secundarios, rutas interiores y accesos de menor estándar que pueden permanecer inutilizables durante semanas después de un episodio meteorológico severo.

Drones para identificar riesgos antes del reingreso

El trabajo comenzó con tareas de georreferenciación y reconocimiento aéreo destinadas a obtener información actualizada sobre el estado de las áreas afectadas.

El uso de drones permite examinar sectores de difícil acceso sin exponer inicialmente a trabajadores o equipos técnicos, generar imágenes de alta resolución y levantar antecedentes para determinar si existen modificaciones en quebradas, taludes, caminos, plataformas o instalaciones.

A partir de estos antecedentes, los especialistas podrán priorizar puntos críticos y definir dónde se requieren intervenciones adicionales antes de permitir una normalización operacional.

Este tipo de inspección resulta particularmente relevante después de eventos de precipitaciones intensas, debido a que el comportamiento del terreno puede cambiar incluso una vez terminado el sistema frontal. Saturación de suelos, erosión, desprendimientos de roca e inestabilidad de taludes pueden persistir durante varios días.

En julio, la autoridad minera ya había advertido que el aumento de caudales, los posibles deslizamientos, la inestabilidad de caminos y las condiciones adversas de visibilidad elevaban significativamente los riesgos de operar durante los temporales, especialmente en sectores cordilleranos y precordilleranos.

Recuperación minera entra en una fase técnica

La inspección de las faenas forma parte de Minería en Marcha, el plan desplegado para recuperar operaciones afectadas principalmente en Atacama y Coquimbo.

La estrategia considera tres frentes: habilitación de accesos, seguridad de las faenas y reactivación operacional, además de mecanismos de apoyo técnico y alternativas de financiamiento.

El programa articula capacidades del Ministerio de Minería, Sernageomin, ENAMI, BancoEstado, gobiernos regionales y actores privados para abordar uno de los problemas centrales que dejó el temporal: pequeños productores con instalaciones disponibles para operar, pero sin acceso seguro a sus pertenencias mineras.

La situación difiere de la gran minería, donde las compañías normalmente cuentan con infraestructura propia de caminos, mantenimiento permanente, sistemas meteorológicos y mayores recursos para recuperar rápidamente las operaciones.

Para productores pequeños y medianos, en cambio, un camino cortado puede interrumpir completamente la actividad, impedir el movimiento de minerales y afectar directamente sus ingresos.

Infraestructura y maquinaria para acelerar la recuperación

La respuesta al frente meteorológico comenzó antes de la etapa de evaluación actualmente en curso.

Durante la emergencia, la autoridad minera coordinó con más de 15 compañías un catastro de infraestructura, maquinaria pesada y personal especializado disponible para apoyar acciones preventivas y de recuperación.

Entre los equipos identificados se incluyeron camionetas, camiones pluma, buses, cargadores frontales y retroexcavadoras, además de geólogos, especialistas geomecánicos y personal con experiencia en salvataje.

El despliegue refleja una de las dificultades estructurales de la minería en zonas cordilleranas: después de un fenómeno climático extremo, recuperar una operación no depende únicamente del estado de la mina.

También deben estar asegurados los caminos, plataformas, taludes, suministro eléctrico, comunicaciones, instalaciones de apoyo y rutas de evacuación.

En la pequeña minería esta dependencia es incluso mayor, debido a que muchas faenas operan de manera discontinua y cuentan con menor capacidad financiera para absorber periodos prolongados sin producción.

Seguridad condicionará la velocidad de la reactivación

La recuperación productiva enfrenta así una tensión habitual después de eventos meteorológicos severos: reactivar rápidamente las faenas para limitar pérdidas económicas, pero evitar retornos prematuros que puedan poner en riesgo a trabajadores.

La autoridad minera había instruido previamente a los pequeños productores suspender operaciones y descender hacia sectores seguros mientras persistieran las condiciones climáticas adversas.

Ahora el proceso avanza en sentido inverso, pero bajo una lógica similar: el retorno dependerá de que los accesos y las condiciones operacionales puedan ser evaluados técnicamente.

La utilización de información geoespacial permitirá identificar sectores donde sea necesario retirar material, estabilizar caminos, rehabilitar obras de drenaje o efectuar inspecciones adicionales.

En este escenario, la tecnología cumple una función principalmente preventiva. Un levantamiento aéreo puede reducir desplazamientos innecesarios hacia zonas inestables y aportar antecedentes para planificar maquinaria y cuadrillas antes de intervenir.

El impacto económico para Atacama

La normalización de la pequeña y mediana minería tiene una dimensión económica que supera a cada faena individual.

En Atacama existe una extensa red de productores, plantas, contratistas, transportistas, proveedores de insumos y servicios asociados directamente al movimiento de minerales. Cuando una operación detiene su producción durante varias semanas, el efecto se transmite rápidamente hacia esa cadena.

También puede disminuir el mineral disponible para procesamiento y comercialización, afectando flujos que son relevantes para localidades donde la actividad minera representa una parte significativa de la economía.

Por este motivo, el plan de recuperación contempla no solo inspecciones de seguridad, sino también mecanismos financieros y recursos extraordinarios para apoyar a productores dañados por los temporales.

Entre los instrumentos considerados se encuentran recursos vinculados al Programa de Capacitación y Transferencia Tecnológica para la Pequeña Minería Artesanal, PAMMA, y fondos regionales de emergencia.

La industria también ha movilizado recursos propios para apoyar la recuperación de pequeños productores en distintas regiones del país.

Eventos climáticos elevan las exigencias sobre la minería

Los sistemas frontales registrados durante este invierno han vuelto a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de la infraestructura minera ante episodios meteorológicos capaces de afectar simultáneamente rutas, suministro eléctrico, conectividad y acceso a faenas.

El impacto no ha estado limitado a productores de menor escala. Durante los temporales también se registraron interrupciones y ajustes operacionales en grandes operaciones mineras del norte y centro del país.

Para la minería chilena, el episodio refuerza la necesidad de integrar con mayor profundidad información meteorológica, monitoreo geotécnico, herramientas remotas y planificación de contingencias dentro de la gestión operacional.

En Atacama, la prioridad inmediata será determinar qué faenas pueden volver a operar y cuáles requieren obras adicionales antes del ingreso de trabajadores.

El avance de las inspecciones mediante drones y los análisis técnicos de Sernageomin será, por tanto, una de las principales variables para definir la velocidad con que la pequeña y mediana minería regional logra recuperar su actividad después de varias semanas marcadas por emergencias climáticas.