Revisa el tiempo en las faenas mineras de Chile
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MOP despliega 1.300 máquinas tras registrar 119 afectaciones en rutas por sistema frontal

El Ministerio de Obras Públicas ha movilizado 1.300 máquinas y 2.000 funcionarios para abordar las 119 afectaciones en rutas, principalmente en Atacama, Coquimbo y Valparaíso, tras el sistema frontal.

MOP despliega 1.300 máquinas tras registrar 119 afectaciones en rutas por sistema frontal

El operativo moviliza además a cerca de 2.000 funcionarios para despejar nieve, derrumbes y sedimentos. Atacama, Coquimbo y Valparaíso concentran los principales problemas en la red vial.

El Ministerio de Obras Públicas desplegó cerca de 1.300 máquinas y 2.000 funcionarios para enfrentar los daños provocados por el sistema frontal que afecta a gran parte de Chile, con trabajos concentrados en la recuperación de caminos, retiro de nieve y despeje de sectores afectados por derrumbes, rocas y acumulación de sedimentos.

El balance nacional registra 119 afectaciones en la red vial, principalmente en las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso. Los eventos incluyen activaciones de quebradas, crecidas de cauces, remociones en masa y caídas de árboles, condiciones que han obligado a restringir temporalmente el tránsito en distintos puntos.

El despliegue resulta especialmente relevante para las zonas productivas y mineras, donde la conectividad terrestre sostiene el traslado de trabajadores, combustible, insumos, equipos y servicios críticos. La interrupción prolongada de una ruta secundaria o cordillerana puede alterar cambios de turno, abastecimiento de campamentos y circulación de proveedores, incluso cuando las operaciones industriales no presentan daños directos.

Maquinaria desplegada en rutas y sectores cordilleranos

Los equipos de la Dirección de Vialidad mantienen labores en caminos afectados por acumulación de nieve y material desprendido desde laderas. Una de las operaciones supervisadas durante la jornada se desarrolló en la Ruta G-25, Camino El Volcán, en San José de Maipo, donde maquinaria pesada intervino sectores con derrumbes, caída de rocas y sedimentación.

Las faenas consideran el uso de retroexcavadoras, camiones tolva, vehículos especializados, camiones aljibe y equipos destinados al despeje de nieve. La prioridad inmediata es recuperar condiciones mínimas de tránsito, asegurar el acceso de vehículos de emergencia y evitar que comunidades o instalaciones productivas queden aisladas.

El trabajo, sin embargo, depende del comportamiento meteorológico. En sectores con suelos saturados, cauces activos o laderas inestables, el ingreso de maquinaria debe esperar hasta que existan condiciones seguras para operadores y cuadrillas. Esto implica que algunas reparaciones estructurales solo podrán comenzar después de que disminuyan las precipitaciones y los caudales.

Mientras se ejecutan las intervenciones, el MOP mantiene como alternativa la interrupción temporal de tramos dañados y la habilitación de desvíos. La efectividad de esta medida varía según el territorio, debido a que numerosos caminos rurales y cordilleranos cuentan con pocas rutas paralelas disponibles.

Atacama y Coquimbo entre las regiones más afectadas

La concentración de afectaciones en Atacama y Coquimbo pone presión sobre una infraestructura vial estrechamente vinculada con la actividad minera. Ambas regiones reúnen faenas de cobre, hierro, oro y minería de menor escala, además de plantas de procesamiento, terminales logísticos y una extensa red de proveedores.

En estos territorios, una parte relevante del transporte industrial utiliza caminos interiores que atraviesan quebradas, zonas de montaña y sectores expuestos a crecidas repentinas. Las lluvias intensas pueden activar cauces que permanecen secos durante gran parte del año, arrastrando barro, rocas y sedimentos sobre las calzadas.

La conectividad también es determinante para la pequeña minería, cuyas operaciones suelen depender de rutas rurales para movilizar mineral, explosivos autorizados, combustible y maquinaria. A diferencia de las grandes compañías, muchos productores de menor escala disponen de menos alternativas logísticas y enfrentan mayores dificultades para absorber jornadas de paralización.

El despliegue vial busca reducir ese riesgo y restablecer los accesos prioritarios. No obstante, el impacto final sobre las actividades productivas dependerá de la duración del frente, del estado de puentes y caminos secundarios, y de la rapidez con que puedan retirarse los materiales acumulados.

Riesgos para el transporte de insumos y trabajadores

La minería opera mediante cadenas logísticas que requieren circulación permanente. Los turnos, servicios de mantenimiento, alimentación, transporte de reactivos y suministro de combustible dependen de rutas disponibles y seguras. Por esta razón, las compañías y contratistas deben revisar no solo el estado de los accesos directos a las faenas, sino también la condición de los corredores utilizados desde ciudades cercanas y centros de distribución.

El principal riesgo durante este tipo de contingencias no se limita al cierre completo de una carretera. Las restricciones de velocidad, desvíos y controles preventivos pueden extender los tiempos de viaje, generar retrasos en los cambios de turno y dificultar el ingreso de equipos especializados.

En rutas cordilleranas, la presencia de nieve aumenta además el riesgo de pérdida de adherencia, bloqueo de vehículos pesados y reducción de visibilidad. Cuando las precipitaciones se combinan con temperaturas bajas y viento, las condiciones pueden cambiar rápidamente entre un tramo y otro.

Para las operaciones mineras, la respuesta preventiva incluye coordinación con autoridades, monitoreo meteorológico, revisión de inventarios críticos y suspensión de desplazamientos que no sean indispensables. También resulta necesario mantener comunicación con empresas contratistas, cuyos trabajadores suelen trasladarse desde distintas comunas hacia instalaciones alejadas de los centros urbanos.

Sistemas sanitarios rurales presentan interrupciones

El balance también contabiliza 113 Sistemas Sanitarios Rurales con afectaciones, principalmente por interrupciones del suministro eléctrico. Una parte de estas instalaciones continúa operando con generadores de respaldo, evitando cortes totales en comunidades ubicadas fuera de las redes urbanas.

La continuidad de estos servicios tiene una dimensión productiva y social. En comunas mineras, los sistemas rurales abastecen a localidades donde viven trabajadores, pequeños productores y familias vinculadas a la cadena de servicios de la industria. Una interrupción prolongada de agua potable puede profundizar los efectos de la emergencia y aumentar las necesidades de apoyo logístico.

La disponibilidad de generadores permite mantener temporalmente las instalaciones, pero exige combustible, supervisión y acceso vial. Por ello, la recuperación de caminos y del suministro eléctrico se encuentra directamente relacionada con la capacidad de sostener los servicios básicos durante la contingencia.

Rutas preventivamente cerradas en la Región Metropolitana

En la Región Metropolitana, Vialidad mantiene 13 cuadrillas, alrededor de 70 funcionarios, 45 vehículos, maquinaria especializada y cuatro camiones aljibe. En Pirque y San José de Maipo operan tres equipos con camiones tolva, retroexcavadoras y unidades de abastecimiento de agua.

Como medida preventiva permanecen cerradas la Ruta G-21, Camino a Farellones; la Ruta G-251, acceso a Valle Nevado; y la Ruta G-249, acceso a El Colorado. Las restricciones buscan evitar desplazamientos hacia zonas donde la nieve, el estado de la calzada o eventuales desprendimientos pueden comprometer la seguridad de los usuarios.

En San José de Maipo no se registran familias aisladas, aunque durante la emergencia se produjeron interrupciones puntuales de electricidad y telecomunicaciones, cuyos servicios han sido recuperados gradualmente.

Qué observará la industria durante las próximas jornadas

La disminución momentánea de las precipitaciones permitió ampliar las labores en terreno, pero el pronóstico considerado por las autoridades contempla un nuevo aumento de las lluvias durante el domingo y el lunes, aunque con menor intensidad que las registradas entre jueves y viernes.

La atención estará puesta en la estabilidad de laderas, el comportamiento de las quebradas y el estado de las rutas interiores de Atacama y Coquimbo. Para la minería, la continuidad operacional dependerá de que los accesos permanezcan habilitados y de que los trabajos de despeje permitan normalizar el tránsito de trabajadores y suministros.

El despliegue de maquinaria reduce los tiempos de respuesta, pero la recuperación definitiva de algunos tramos podría requerir obras posteriores, especialmente donde existan socavones, pérdida de plataforma o daños en sistemas de drenaje. Hasta que las condiciones se estabilicen, la planificación logística y la prevención seguirán siendo claves para disminuir la exposición de trabajadores, transportistas y comunidades.