
El azul intenso del lapislázuli chileno proviene principalmente de la lazurita, pero la piedra no está hecha de un solo mineral. En las muestras de Coquimbo, su proporción convive con minerales blancos, grises y, a veces, con motas metálicas doradas: una mezcla que explica por qué cada pieza puede mostrar dibujos y tonos distintos.
El yacimiento Flor de los Andes, en la alta cordillera de Ovalle, es el único conocido en Chile. La lazurita es la fase que aporta el azul característico; la calcita y la wollastonita suelen formar zonas claras, mientras que pequeños granos de pirita pueden producir destellos amarillos metálicos. No todas las piezas presentan las mismas cantidades ni la misma distribución de esos componentes.
La lazurita aporta el azul y su proporción cambia entre muestras
La mineralogista Lucía Cuitiño Gallegos describió la composición y el origen del yacimiento en un artículo publicado en 1986 en la Revista Geológica de Chile. Para identificar sus minerales, examinó secciones delgadas al microscopio y utilizó difracción de rayos X y análisis con microsonda. En las muestras estudiadas, la lazurita representó entre 39% y 66%; la wollastonita, entre 20% y 43%; y la calcita, entre 1% y 21%. También registró haüyna, diópsido, pirita y escapolita, además de otros minerales en cantidades menores.
La lazurita pertenece al grupo de la sodalita y contiene azufre en su estructura cristalina. El color, por tanto, no es un recubrimiento aplicado sobre la roca: está asociado a la composición del mineral azul que forma parte de ella. Los análisis de microsonda reportados para las muestras chilenas encontraron una relación entre mayor contenido de azufre y un azul más oscuro; en variedades verdosas se detectó cloro. Esa relación describe las muestras analizadas y no significa que el color permita, por sí solo, determinar la composición exacta de cualquier pieza.
Las proporciones también ayudan a entender las diferencias visuales. Si hay menos lazurita en relación con los minerales claros, el conjunto puede verse más pálido o moteado; las zonas de calcita y wollastonita aportan manchas blancas o grises. La pirita, identificada en el estudio en proporciones de 1% a 4%, puede aparecer como puntos de brillo metálico. El efecto visible depende tanto de qué minerales están presentes como de cómo se distribuyen en la roca.
El mármol de wollastonita aloja lentes de lapislázuli
La explicación del mosaico comienza en la geología del depósito. Cuitiño situó el lapislázuli en una zona de mármol con wollastonita, dentro de una aureola de metamorfismo de contacto desarrollada en calizas de la Formación Tascadero. El trabajo estima para ese metamorfismo temperaturas de 500 a 550 °C, una presión total de 1,5 kilobares y una relación de presión de CO₂ de 0,1. Son condiciones propuestas para el sistema geológico estudiado, no mediciones de cada pieza extraída.
En la interpretación del artículo, el proceso tuvo dos etapas. Hace unos 24 millones de años, el metamorfismo de contacto formó minerales calcosilicatados y haüyna en sectores de caliza ricos en sodio y aluminio. Después, una alteración hidrotermal habría incorporado azufre —el estudio la sitúa entre 13 y 9 millones de años atrás— y transformado la haüyna en lazurita. El verbo importa: se trata de una explicación genética propuesta por la investigación, no de una secuencia observada directamente en tiempo real.
Un estudio posterior de Robert Coenraads y Claudio Canut de Bon, publicado en Gems & Gemology en 2000, también describió lentes irregulares de lapislázuli alojadas en mármol de wollastonita. El trabajo señala que algunas alcanzan hasta 2 metros de largo y 10 centímetros de ancho, aunque esas dimensiones corresponden a lentes del yacimiento, no al tamaño típico de una pieza ornamental. Sus observaciones coinciden en la combinación de lazurita azul, wollastonita y calcita claras, y pirita dorada.
La composición publicada no constituye una receta fija para todas las piezas: los porcentajes varían entre muestras y la roca incluye fases minerales minoritarias. Esa variabilidad, documentada por los análisis mineralógicos, es la razón de que el lapislázuli chileno pueda pasar de un azul más uniforme a una superficie con vetas claras o puntos metálicos.
REDIMIN Responde
¿Dónde se encuentra el único yacimiento conocido de lapislázuli en Chile?
El único yacimiento conocido de lapislázuli en Chile se encuentra en Flor de los Andes, en la alta cordillera de Ovalle.
¿Qué minerales componen el lapislázuli chileno y en qué proporciones se encuentran?
El lapislázuli chileno está compuesto principalmente por lazurita, que representa entre 39% y 66%, wollastonita entre 20% y 43%, y calcita entre 1% y 21%. También contiene haüyna, diópsido, pirita y escapolita en menores cantidades.
¿Qué condiciones geológicas se propusieron para el metamorfismo del yacimiento de lapislázuli?
El metamorfismo del yacimiento de lapislázuli se propuso que ocurrió a temperaturas de 500 a 550 °C, con una presión total de 1,5 kilobares y una relación de presión de CO₂ de 0,1.
¿Cómo se formó la lazurita en el yacimiento de Flor de los Andes según el estudio?
Según el estudio, la lazurita se formó en dos etapas: primero, hace unos 24 millones de años, el metamorfismo de contacto formó minerales calcosilicatados y haüyna en calizas ricas en sodio y aluminio; luego, entre 13 y 9 millones de años atrás, una alteración hidrotermal incorporó azufre y transformó la haüyna en lazurita.
¿Qué características tienen las lentes de lapislázuli en el mármol de wollastonita?
Las lentes de lapislázuli en el mármol de wollastonita pueden alcanzar hasta 2 metros de largo y 10 centímetros de ancho. Estas dimensiones corresponden a lentes del yacimiento, no al tamaño típico de una pieza ornamental.







