La iniciativa busca entregar nuevas herramientas para enfrentar el comercio ilegal, la evasión, los daños y las interrupciones provocadas dentro de la red. El texto todavía debe completar su tramitación legislativa antes de entrar en vigencia.
El proyecto destinado a fortalecer la seguridad en el Metro de Santiago dio un nuevo paso en el Congreso, luego de que los cinco integrantes de la Comisión de Seguridad Pública del Senado aprobaran en general la iniciativa de forma unánime.
La propuesta se encuentra en su segundo trámite constitucional y apunta a ampliar las capacidades de actuación frente a conductas que afectan diariamente a pasajeros y trabajadores, entre ellas el comercio ambulante, la evasión del pasaje, los desórdenes, el ingreso a las vías y los actos vandálicos.
La aprobación en comisión no significa que las nuevas medidas comenzarán a aplicarse inmediatamente. El proyecto deberá continuar su discusión en particular, ser revisado por la Sala del Senado y completar las etapas legislativas correspondientes antes de convertirse en ley.
Qué busca cambiar el proyecto
Uno de los principales problemas identificados es la limitada capacidad que actualmente tiene el personal de seguridad de Metro para intervenir frente a determinadas incivilidades.
En casos de comercio ilegal, por ejemplo, los trabajadores pueden solicitar a los vendedores que abandonen una estación. Sin embargo, una vez que el personal se retira del sector, es frecuente que las mismas personas vuelvan a ingresar y retomen la actividad.
El proyecto busca entregar herramientas más efectivas tanto a los equipos de seguridad de Metro como a Carabineros. La discusión legislativa deberá precisar cuáles serán esas facultades, sus límites y los procedimientos que tendrán que cumplirse para evitar actuaciones arbitrarias.
La iniciativa también pretende mejorar la respuesta ante personas que ingresan a las vías, detienen trenes, realizan grafitis o provocan interrupciones que afectan la continuidad del servicio.
Comercio ilegal concentra reclamos y agresiones
El comercio ambulante se ha convertido en uno de los principales focos de conflicto dentro de la red. Esta actividad representa el 24% de los reclamos formulados por usuarios de Metro, reflejando la molestia que genera la ocupación de pasillos, accesos, andenes y vagones.
El impacto no se limita a la circulación de pasajeros. El 54% de las agresiones contra trabajadores de Metro se produce durante procedimientos destinados a retirar o neutralizar el comercio ilegal.
Durante 2026 se han desarrollado cerca de 35.000 intervenciones relacionadas con esta actividad. La cifra da cuenta de un problema persistente y de alta frecuencia, especialmente en estaciones con gran flujo de pasajeros o que funcionan como puntos de combinación.
Para quienes utilizan Metro diariamente, el comercio no autorizado puede dificultar los desplazamientos, bloquear rutas de evacuación, aumentar las aglomeraciones y generar conflictos en horarios punta. También afecta a los trabajadores que deben enfrentar situaciones potencialmente violentas sin contar siempre con mecanismos suficientes para hacer cumplir las instrucciones.
Vandalismo está detrás de la mayoría de las interrupciones
En lo que va de 2026 se han registrado 78 interrupciones en el servicio de Metro. El 77% de esos episodios está relacionado con actos vandálicos.
Entre las conductas detectadas se encuentran personas que ingresan a las vías mientras intentan escapar de controles, cruces no autorizados por sectores de circulación de trenes y grupos que detienen convoyes para realizar grafitis.
Una interrupción puede mantener una línea detenida durante 30 o 40 minutos y afectar a decenas de miles de pasajeros. El problema se extiende más allá del tiempo de espera: obliga a modificar recorridos, aumenta la demanda en buses, genera atrasos laborales y altera conexiones con otros servicios de transporte.
Para trabajadores con horarios rígidos, estudiantes, personas que acuden a controles médicos o usuarios que deben realizar combinaciones, una paralización prolongada puede tener consecuencias directas en su jornada.
La iniciativa busca establecer una respuesta sancionatoria más clara frente a quienes interrumpen deliberadamente el funcionamiento del sistema. Actualmente, no existirían herramientas legales suficientemente específicas para castigar de manera efectiva algunas de estas conductas.
Robos y hurtos siguen entre los principales delitos
Metro registra cerca de tres delitos diarios. Aproximadamente el 67% corresponde a robos y hurtos, principalmente de teléfonos celulares.
Estos hechos suelen producirse en vagones llenos, escaleras, accesos y zonas de combinación, donde el movimiento de pasajeros facilita la acción de quienes aprovechan las aglomeraciones.
También se han registrado robos de equipos instalados para responder ante emergencias, como desfibriladores ubicados en estaciones. La sustracción de estos dispositivos no solo implica una pérdida económica, sino que reduce la capacidad de reacción ante una emergencia médica.
El fortalecimiento de la seguridad deberá combinar mayores facultades operativas con medidas preventivas, coordinación policial, cámaras, control de accesos y protocolos de actuación que resguarden tanto a pasajeros como a trabajadores.
Qué falta para que las medidas entren en vigencia
La aprobación general permite que el proyecto continúe avanzando, pero todavía no define su contenido definitivo.
Durante la discusión en particular, los senadores podrán revisar cada artículo, presentar indicaciones, modificar atribuciones y establecer procedimientos específicos. Luego, el texto deberá ser votado por la Sala del Senado.
En caso de que el Senado introduzca cambios respecto de lo aprobado previamente por la Cámara de Diputadas y Diputados, esas modificaciones deberán ser revisadas nuevamente. Si ambas cámaras no logran acuerdo, podría constituirse una comisión mixta.
Solo después de completar esas etapas, recibir la aprobación del Congreso y ser promulgado, el proyecto podrá transformarse en ley.
Qué deben considerar los pasajeros
Por ahora, las normas de funcionamiento de Metro no cambian. Los usuarios deben mantener el pago del pasaje, respetar las zonas restringidas y seguir las instrucciones del personal ante emergencias, evacuaciones o interrupciones.
La evasión, el ingreso a las vías y la manipulación de sistemas de emergencia pueden poner en riesgo la integridad de pasajeros y trabajadores, además de provocar detenciones masivas del servicio.
Mientras avance la discusión, uno de los puntos centrales será determinar cómo se equilibrarán las nuevas facultades de seguridad con el respeto de los derechos de las personas. También deberá quedar claramente definido quién podrá efectuar controles, en qué circunstancias y bajo qué protocolos.
El resultado del debate será relevante para una red que transporta diariamente a una parte importante de la población de Santiago y que cumple un papel central en la movilidad laboral, estudiantil y familiar de la capital.













