
El reciente incremento en los precios del cobre ha generado un escenario positivo para las arcas fiscales, brindando nuevas alternativas al gobierno del presidente electo. Los ingresos adicionales provenientes del rally del cobre podrían significar una oportunidad única para equilibrar el déficit fiscal y fortalecer las capacidades económicas del país, siempre bajo las decisiones que priorice la administración entrante.
Rally alcista del cobre impulsa ingresos fiscales
El cobre, considerado el principal recurso de exportación del país, ha experimentado un significativo aumento en su cotización. Según el último Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central, la proyección de precio para 2026 pasó de US$4,30 a US$4,70 por libra, consolidando un escenario de bonanza para el metal rojo. Esta fuerte apreciación se debe a factores como el auge de la electromovilidad, problemas operativos en yacimientos clave a nivel mundial y la posible imposición de aranceles al cobre en Estados Unidos.
De acuerdo con la Dirección de Presupuestos (Dipres), cada centavo adicional en el precio promedio del cobre representa ingresos efectivos extra de US$17 millones a través de Codelco y US$10 millones mediante las grandes mineras privadas. Si el precio promedio del cobre alcanzara los US$5,5, como algunos economistas proyectan, el gobierno podría recibir hasta US$4.000 millones adicionales. Ante este panorama, las decisiones sobre cómo utilizar estos recursos adquieren una relevancia crucial.
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Alternativas para los ingresos adicionales
El uso de estos ingresos extraordinarios se encuentra en el centro del debate político y económico. Bajo la actual regla fiscal, los excedentes generados por el superávit del cobre deben ser ahorrados, ya sea en el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) o destinados al pago de deuda pública. César Valencia, economista de Alpari, indicó que “si el próximo gobierno quiere proyectar esa señal de austeridad, debe guardar recursos que además son transitorios”.
Esto cobra aún más sentido considerando que una eventual expansión del gasto público sería vista como contradictoria, en tanto el gobierno electo ha manifestado su intención de reducir el tamaño del Estado. Por su parte, Matías Acevedo, otro economista citado, señaló que ingresos extraordinarios de este calibre no se han observado desde el primer gobierno de Michelle Bachelet. Este contexto histórico resalta la singularidad de la situación actual y la importancia de optimizar el uso de estos recursos.
Cualesquiera sean las decisiones finales del gobierno entrante, el destino de los excedentes del cobre marcará un hito en la política económica nacional, especialmente en un contexto donde las expectativas ciudadanas y las metas fiscales deben equilibrarse de forma cautelosa.












