Minería Internacional

Rio Tinto asegura Tomago hasta 2038 con A$1.100 millones y energía 100% renovable desde 2033

Rio Tinto ha asegurado la continuidad de la fundición Tomago hasta 2038 mediante un acuerdo de A$1.100 millones, que incluye un suministro energético 100% renovable desde 2033.

Rio Tinto asegura Tomago hasta 2038 con A$1.100 millones y energía 100% renovable desde 2033
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La mayor fundición de aluminio de Australia cerró un acuerdo eléctrico de largo plazo que despeja su continuidad después de 2028. La operación contempla inversión en activos, descarbonización y capacidad de respuesta de demanda para sostener una producción de hasta 590.000 toneladas anuales.

Rio Tinto y sus socios aseguraron la continuidad de Tomago Aluminium, la mayor fundición de aluminio de Australia, mediante un acuerdo energético que extenderá el abastecimiento eléctrico de la operación hasta 2038 y permitirá que, desde 2033, el suministro provenga completamente de fuentes renovables. La definición despeja una de las principales incertidumbres que enfrentaba el complejo industrial debido al vencimiento de su actual contrato eléctrico a fines de 2028.

El entendimiento involucra al Gobierno australiano, al estado de Nueva Gales del Sur y a Tomago Aluminium, que suscribirá un contrato de compraventa de energía por diez años. Como contrapartida industrial, la compañía comprometerá A$1.100 millones en inversiones hasta 2038, de los cuales A$100 millones estarán destinados específicamente a iniciativas de descarbonización y capacidad de respuesta frente a las necesidades del sistema eléctrico.

La operación resulta especialmente relevante porque Tomago no es un consumidor eléctrico convencional. La instalación requiere alrededor de 950 MW de potencia continua, equivalente aproximadamente al 12% de la demanda eléctrica de Nueva Gales del Sur, una escala que convierte al costo y disponibilidad de energía en factores determinantes para su competitividad.

Una fundición de 590.000 toneladas bajo presión energética

Ubicada en Tomago, cerca de Newcastle, la planta opera desde 1983 y tiene capacidad para producir hasta 590.000 toneladas de aluminio por año, volumen cercano al 40% de la producción australiana del metal. El complejo es controlado por un joint venture encabezado por Rio Tinto, con una participación de 51,55%, junto a Gove Aluminium Finance Limited, con 36,05%, y Hydro Aluminium, con 12,40%.

Su escala productiva le entrega un peso significativo dentro de la cadena industrial australiana y del mercado del Asia-Pacífico. Cerca del 90% de la producción de Tomago se destina a exportación hacia esa región, mientras la instalación mantiene vínculos comerciales con más de 500 proveedores del área de Hunter. También emplea a más de 1.000 trabajadores equivalentes a jornada completa y alrededor de 200 contratistas.

Sin embargo, el alto consumo eléctrico transformó la renovación del suministro energético en una condición crítica para mantener la operación después de 2028. Rio Tinto había advertido anteriormente que la fundición podía enfrentar un cierre si no conseguía energía a precios comercialmente viables una vez terminado el actual contrato asociado a generación a carbón.

El nuevo esquema modifica ese escenario y entrega visibilidad de costos y suministro por una década adicional.

A$1.100 millones para extender vida útil y competitividad

Del monto total comprometido, aproximadamente A$1.000 millones estarán dirigidos a mantener competitiva la fundición durante el período, incluyendo actualización de equipos críticos, grandes mantenimientos, trabajos de extensión de vida útil y mejoras de productividad.

Los A$100 millones restantes financiarán proyectos asociados con descarbonización y respuesta de demanda, un componente que adquiere especial relevancia en una instalación que opera de manera prácticamente continua y cuya magnitud de consumo permite participar activamente en la estabilización de la red eléctrica.

La transición energética de Tomago representa además un desafío distinto al de otras actividades industriales. La producción primaria de aluminio se desarrolla mediante procesos electrointensivos que requieren suministro estable durante las 24 horas, por lo que reemplazar generación convencional por una matriz renovable exige combinar nueva capacidad de generación, respaldo y flexibilidad operacional.

El acuerdo busca precisamente integrar a la fundición dentro de ese nuevo modelo. La operación deberá aumentar progresivamente su participación de energía limpia hasta alcanzar 100% de electricidad renovable desde 2033.

El respaldo público moviliza nueva capacidad eléctrica

El esquema contempla un paquete de apoyo público por A$2.500 millones, equivalente a unos US$1.760 millones al tipo de cambio utilizado al momento del anuncio, financiado conjuntamente por el Gobierno federal australiano y Nueva Gales del Sur. La estructura apunta a facilitar electricidad confiable y competitiva para la fundición durante la vigencia del nuevo contrato.

La iniciativa también está vinculada al desarrollo de aproximadamente 3 GW de nueva capacidad de generación, una magnitud que refleja el tamaño del desafío energético asociado con mantener funcionando una de las mayores cargas eléctricas individuales del país.

Para Australia, la decisión combina política industrial y transición energética. Mantener Tomago operativa permite conservar producción local de aluminio primario en momentos en que este metal aumenta su importancia estratégica por su utilización en redes eléctricas, transporte, infraestructura, energías renovables y manufactura vinculada a la electrificación.

Al mismo tiempo, expone una de las principales tensiones que enfrentan las economías mineras e industriales durante la descarbonización: asegurar electricidad de bajas emisiones sin deteriorar la competitividad de instalaciones intensivas en energía.

Menores emisiones y una referencia para la industria electrointensiva

Una vez alcanzado el suministro completamente renovable en 2033, Rio Tinto proyecta una reducción de 7,1 millones de toneladas anuales en las emisiones operacionales de alcance 1 y 2 asociadas a Tomago.

La dimensión del recorte convierte al proyecto en un caso relevante para otras operaciones metalúrgicas que enfrentan procesos similares de transformación energética. Fundiciones, refinerías y plantas de procesamiento necesitan grandes volúmenes de electricidad estable, por lo que la disponibilidad de energía renovable firme comienza a transformarse en una variable tan estratégica como el acceso a mineral, infraestructura o logística.

El caso Tomago también muestra que la transición energética de la industria pesada difícilmente depende únicamente de contratar electricidad renovable. Requiere inversiones simultáneas en infraestructura, capacidad de respuesta de demanda, mantenimiento de activos, respaldo del sistema y contratos capaces de entregar certidumbre durante períodos suficientemente largos para justificar nuevas inversiones.

Para Rio Tinto, el acuerdo asegura una pieza relevante de su negocio de aluminio y prolonga hasta 2038 la operación de un activo integrado profundamente a la economía regional de Hunter. Para el mercado industrial, en tanto, establece una referencia sobre cómo las grandes cargas eléctricas pueden intentar compatibilizar continuidad productiva, reducción de emisiones y suministro renovable a escala.

La experiencia será observada más allá de Australia. La presión por reducir la huella de carbono de los metales utilizados en la transición energética está trasladando parte de la competencia minera desde la disponibilidad de recursos hacia la capacidad de producirlos con energía segura, competitiva y de menores emisiones. En ese escenario, el costo y origen de la electricidad están pasando a ocupar un lugar central en las decisiones de inversión y permanencia de las grandes operaciones metalúrgicas.