
El grupo produjo 27.300 toneladas de carbonato de litio equivalente durante el primer semestre. En cobre, Oyu Tolgoi aumentó 31% su producción y permitió recortar la proyección de costos C1.
Rio Tinto cerró el primer semestre de 2026 con un fuerte crecimiento de su negocio de litio y una mejora en las perspectivas de costos de su división de cobre, mientras mantiene sin cambios sus metas anuales para ambos minerales.
La producción de carbonato de litio equivalente alcanzó 27.300 toneladas entre enero y junio, un incremento de 53% frente a la base comparable de 2025. En cobre, el grupo produjo 442.000 toneladas consolidadas durante el mismo período, 1% más que un año antes.
El avance de la mina Oyu Tolgoi, en Mongolia, fue determinante para el desempeño del negocio cuprífero. La operación elevó 31% su producción durante la primera mitad del año, compensando parcialmente menores volúmenes en otras unidades del portafolio.
La mayor producción y los ingresos asociados a subproductos permitieron a Rio Tinto reducir su guía de costos netos C1 para el cobre desde un rango de US$0,65 a US$0,75 por libra hasta una nueva estimación de entre US$0,30 y US$0,50 por libra.
El resultado refuerza el desplazamiento estratégico del grupo hacia minerales vinculados con electrificación, almacenamiento energético y expansión de redes, sin abandonar el mineral de hierro, que continúa siendo su principal negocio por volumen.
Litio alcanza 27.300 toneladas en el semestre
La producción de litio llegó a 14.600 toneladas de carbonato de litio equivalente durante el segundo trimestre, un aumento de 20% respecto del mismo período de 2025 y de 15% frente a los primeros tres meses de 2026.
Con ese resultado, la producción acumulada alcanzó 27.300 toneladas, 53% más que en la primera mitad del año anterior.
La comparación interanual debe considerar que los registros del primer semestre de 2025 incorporan la producción de los activos adquiridos a Arcadium Lithium solo desde marzo, cuando Rio Tinto completó la compra de la compañía por US$6.700 millones.
La operación permitió integrar faenas, plantas y proyectos de litio en Argentina, Australia, Canadá, Estados Unidos, China, Japón y Reino Unido. El portafolio pasó a operar bajo la estructura de Rio Tinto Lithium y se convirtió en uno de los principales ejes de crecimiento del grupo.
Para 2026, la minera mantuvo su proyección de entre 61.000 y 64.000 toneladas de carbonato de litio equivalente. Cumplir ese objetivo exigirá una aceleración productiva durante el segundo semestre, apoyada por nuevas capacidades en Argentina.
La producción trimestral estuvo impulsada por la puesta en marcha gradual de la planta inicial de Rincón y por las primeras toneladas obtenidas en Sal de Vida y en la expansión Fénix 1B, ambas en la provincia argentina de Catamarca.
Argentina concentra la expansión productiva
El aumento de la producción refleja el avance de una cartera que busca convertir a Argentina en el principal centro de crecimiento del litio de Rio Tinto durante los próximos años.
En la provincia de Salta, el proyecto Rincón considera una inversión de US$2.500 millones para desarrollar una capacidad total de 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería.
El diseño combina una planta inicial con capacidad para 3.000 toneladas al año y una expansión de 57.000 toneladas. La primera producción de la instalación de mayor escala está programada para 2028, seguida por un proceso de aumento gradual que se extenderá durante tres años.
Rincón utiliza extracción directa de litio, tecnología que procesa salmueras mediante sistemas de separación y reinyección, evitando depender exclusivamente de grandes piscinas de evaporación. Su desempeño será observado por la industria debido al interés por aplicar estas soluciones en salares con restricciones de agua y mayores exigencias ambientales.
En Catamarca, Fénix 1B incorpora una capacidad de 10.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente, mientras Sal de Vida está diseñado para producir 15.000 toneladas por año.
La obtención anticipada de las primeras toneladas en ambas instalaciones entrega una base adicional para la meta anual, aunque el desafío operativo seguirá siendo estabilizar las plantas y llevarlas progresivamente hacia sus niveles nominales.
Rio Tinto busca superar las 200.000 toneladas anuales de capacidad de litio equivalente hacia 2028. Esa escala dependerá tanto del crecimiento de los activos argentinos como del desarrollo de sus proyectos en Canadá y otras jurisdicciones.
Oyu Tolgoi sostiene el crecimiento del cobre
En cobre, Rio Tinto produjo 213.000 toneladas durante el segundo trimestre, una disminución de 7% frente al mismo período de 2025 y también de 7% respecto del trimestre inmediatamente anterior.
Pese al retroceso trimestral, el volumen acumulado en los primeros seis meses llegó a 442.000 toneladas, 1% por encima del registro comparable.
La principal fuente de crecimiento fue Oyu Tolgoi, mina de cobre y oro ubicada en el desierto de Gobi, donde Rio Tinto posee 66% y el Estado de Mongolia controla el 34% restante.
El aumento de 31% durante el semestre estuvo vinculado con la expansión de la minería subterránea, desarrollada mediante el método de hundimiento por bloques. La operación mantiene su proceso de escalamiento y apunta a producir, considerando conjuntamente la mina abierta y subterránea, un promedio cercano a 500.000 toneladas de cobre al año entre 2028 y 2036.
Ese volumen situaría a Oyu Tolgoi entre las mayores operaciones cupríferas del mundo y aumentaría su relevancia dentro de la oferta asiática, particularmente por su cercanía con el mercado chino.
La expansión también tiene un efecto directo sobre los costos del grupo. A medida que aumenta el procesamiento de mineral subterráneo y se distribuyen los costos fijos sobre mayores volúmenes, la operación mejora su capacidad para generar cobre a costos competitivos.
Rio Tinto mantuvo su proyección anual de producción consolidada de cobre entre 800.000 y 870.000 toneladas. Para llegar al extremo superior del rango, el grupo necesitará sostener el escalamiento de Oyu Tolgoi y estabilizar el aporte de sus otras operaciones.
Escondida mantiene el vínculo directo con Chile
El portafolio cuprífero de Rio Tinto incluye una participación de 30% en Minera Escondida, en la Región de Antofagasta. BHP controla el 57,5% y administra la operación, mientras el porcentaje restante pertenece a socios japoneses.
Aunque Escondida no es operada por Rio Tinto, constituye uno de sus activos estratégicos por escala, generación de caja y exposición al cobre chileno.
La participación también conecta los resultados globales del grupo con la evolución productiva de Chile, en un momento en que las grandes compañías buscan aumentar su exposición al cobre ante las dificultades para desarrollar nuevas minas.
El crecimiento de la demanda asociada a redes eléctricas, energías renovables, centros de datos y electromovilidad está elevando el valor de operaciones existentes con infraestructura, permisos y reservas disponibles.
En ese contexto, la mejora de costos de Rio Tinto muestra la ventaja de contar con un portafolio diversificado. Oyu Tolgoi aporta crecimiento orgánico, Escondida entrega exposición a una operación de gran escala y Kennecott mantiene presencia productiva en Estados Unidos.
Cobre y litio ganan peso frente al mineral de hierro
La producción total de Rio Tinto, medida en cobre equivalente, aumentó 3% durante el primer semestre de 2026. El crecimiento fue inferior al 9% registrado durante el primer trimestre, pero confirmó el aporte creciente de cobre y litio dentro de la estructura productiva.
El mineral de hierro continuará representando una parte central de los ingresos y volúmenes del grupo. Sin embargo, el avance de Oyu Tolgoi y la incorporación de Arcadium están modificando la composición de su cartera.
Para la industria minera, los resultados muestran dos tendencias. La primera es la consolidación del litio argentino como plataforma de crecimiento regional, con proyectos que comienzan a pasar desde construcción y puesta en marcha hacia producción efectiva.
La segunda es la importancia de las expansiones en minas de cobre existentes. Frente a los extensos procesos de permisos y construcción de nuevos yacimientos, el aumento de capacidad en operaciones ya desarrolladas se ha convertido en una de las principales vías para responder al crecimiento de la demanda.
Rio Tinto llegará al segundo semestre con metas productivas sin cambios, una guía de costos de cobre más favorable y nuevos activos de litio en proceso de estabilización. El desempeño de Oyu Tolgoi y el ritmo de aumento de Rincón, Sal de Vida y Fénix determinarán cuánto de ese crecimiento podrá transformarse en producción sostenida durante 2026.












