La minera anglo-australiana busca convertir al litio en su división de mayor crecimiento, con foco en Argentina, Canadá y Chile, pese a la volatilidad de precios que aún presiona al mercado de baterías.
Rio Tinto profundiza su apuesta por el litio. La compañía proyecta elevar su capacidad a cerca de 200.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente hacia 2028, una meta que consolida al mineral como uno de los principales vectores de crecimiento dentro de su cartera global, junto con el cobre y el aluminio. La estrategia se apoya en la integración de Arcadium Lithium, la expansión del proyecto Rincón en Argentina y nuevas asociaciones en salares sudamericanos.
El mensaje fue reforzado por Jérôme Pécresse, responsable del negocio de aluminio y litio de Rio Tinto, quien señaló que la división de litio debería crecer más rápido que otros segmentos del grupo, incluidos cobre y mineral de hierro. Según Reuters, la empresa apunta a triplicar su producción hasta 200.000 toneladas métricas anuales hacia 2028, en respuesta a la demanda esperada de vehículos eléctricos y almacenamiento de energía.
La apuesta detrás de Arcadium Lithium
El giro estratégico se aceleró en marzo de 2025, cuando Rio Tinto completó la adquisición de Arcadium Lithium por US$6.700 millones. Con esa operación, Arcadium pasó a convertirse en Rio Tinto Lithium e incorporó activos en salmueras, roca dura, procesamiento químico y clientes del mercado de baterías.
La compra no fue menor para una compañía históricamente asociada al hierro, cobre, aluminio y bauxita. Le permitió entrar con escala en un negocio donde la integración vertical y la capacidad de procesamiento son tan relevantes como el recurso geológico. Rio Tinto no compró solo reservas: compró una plataforma operativa para competir en químicos de litio, un segmento clave para fabricantes de celdas, automotrices y sistemas de almacenamiento.
En su actualización estratégica, Rio Tinto indicó que los proyectos de litio en ejecución permitirán alcanzar alrededor de 200.000 toneladas anuales de capacidad hacia 2028, aunque la empresa aclaró que el capital adicional se comprometerá solo cuando las condiciones de mercado y retorno lo justifiquen.
Esa precisión es relevante. El mercado del litio viene de un ciclo de fuerte corrección de precios tras el exceso de oferta, especialmente desde China, y una moderación en el ritmo de crecimiento de las ventas de vehículos eléctricos en algunos mercados. En ese escenario, las grandes mineras están intentando capturar activos de bajo costo, pero con mayor disciplina de capital que en ciclos anteriores.
Rincón, el eje argentino de la expansión
Uno de los pilares de la estrategia es el proyecto Rincón, ubicado en la provincia de Salta, en el corazón del Triángulo del Litio. Rio Tinto informó una inversión de US$2.500 millones para expandir el activo, que considera una capacidad de 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería. Esa cifra se compone de una planta inicial de 3.000 toneladas y una expansión de 57.000 toneladas.
La compañía espera que la primera producción de la planta expandida ocurra en 2028, seguida por un período de aumento gradual hasta plena capacidad. Rincón tendría una vida útil esperada de 40 años, de acuerdo con la información publicada por Rio Tinto.
El proyecto también es relevante por su tecnología. Rio Tinto plantea el uso de extracción directa de litio, conocida como DLE, un proceso que busca producir carbonato de litio de manera más consistente y con menor impacto en agua y residuos frente a métodos evaporíticos tradicionales. La tecnología, sin embargo, sigue siendo observada por la industria porque su escalamiento comercial en salares de gran tamaño todavía debe demostrar desempeño sostenido en costos, recuperación, reinyección y operación continua.
En marzo de 2026, Reuters informó que Rio Tinto aseguró un paquete de financiamiento por US$1.175 millones para desarrollar Rincón, con participación de IFC, IDB Invest, Export Finance Australia y Japan Bank for International Cooperation. Ese respaldo financiero refuerza el peso del proyecto dentro de la estrategia regional de la compañía.
Chile entra en la ecuación con Maricunga
La expansión de Rio Tinto también tiene una lectura directa para Chile. En mayo de 2025, Codelco seleccionó a la minera anglo-australiana como socia para desarrollar un proyecto de litio en el Salar de Maricunga. El acuerdo considera un aporte de hasta US$900 millones por parte de Rio Tinto y una participación de 49,99% en Salar de Maricunga SpA, mientras Codelco mantendrá el control con 50,01%.
La alianza aún depende del cumplimiento de requisitos legales y regulatorios, pero marca un punto de inflexión para la industria local. Rio Tinto se posiciona simultáneamente en Argentina y Chile, los dos países con mayor peso geológico en salmueras de litio de Sudamérica, aunque bajo modelos institucionales distintos: apertura provincial y régimen de grandes inversiones en Argentina, y control estatal mayoritario en salares estratégicos en Chile.
Para Codelco, la entrada de Rio Tinto aporta capital, experiencia técnica y conocimiento en DLE. Para Rio Tinto, Maricunga representa una opción de crecimiento en uno de los salares más relevantes del país, en línea con su intención de construir una cartera de minerales críticos más diversificada.
Datos clave
Empresa: Rio Tinto.
División: Rio Tinto Lithium.
Meta de capacidad: alrededor de 200.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente hacia 2028.
Operación adquirida: Arcadium Lithium.
Valor de adquisición: US$6.700 millones.
Proyecto relevante: Rincón, Salta, Argentina.
Inversión en Rincón: US$2.500 millones.
Capacidad prevista de Rincón: 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería.
Alianza en Chile: Codelco-Rio Tinto en Salar de Maricunga.
Aporte previsto de Rio Tinto en Maricunga: hasta US$900 millones.
Participación proyectada en Maricunga: Rio Tinto 49,99% y Codelco 50,01%.
Por qué importa para la industria minera
La apuesta de Rio Tinto confirma que el litio sigue siendo estratégico para las grandes mineras, incluso en un ciclo de precios bajos. La lectura de fondo es que los actores con balance sólido pueden invertir cuando los activos están más baratos, siempre que los proyectos tengan costos competitivos, permisos robustos y acceso a clientes industriales.
Para Sudamérica, el movimiento tiene varias implicancias. Primero, eleva la competencia por tecnología y talento especializado en salmueras. Segundo, aumenta la presión por acelerar permisos sin debilitar exigencias ambientales. Tercero, instala a Rio Tinto como un actor regional de largo plazo en litio, no solo como inversionista financiero.
El desafío será ejecutar. La meta de 200.000 toneladas hacia 2028 depende de cronogramas de construcción, ramp-up, desempeño metalúrgico, financiamiento, estabilidad regulatoria y condiciones de mercado. En litio, la capacidad anunciada no siempre se traduce de inmediato en producción vendible, especialmente cuando se trata de nuevas tecnologías o expansiones en salares complejos.
Lo que observará el mercado
La industria seguirá de cerca tres frentes: el avance real de Rincón en Argentina, la formalización y permisos de Maricunga en Chile, y la capacidad de Rio Tinto para integrar Arcadium sin perder disciplina de capital. También será clave observar si los contratos con clientes de baterías logran amortiguar la volatilidad de precios y dar visibilidad de ingresos.
Rio Tinto está intentando construir una plataforma global de litio en plena parte baja del ciclo. Si logra cumplir la meta de 2028, pasará de ser un actor emergente a uno de los productores relevantes del mercado, con una posición especialmente fuerte en salmueras sudamericanas y materiales críticos para la electrificación.









