La mina de oro ubicada en la Región de Atacama sufrió interrupciones durante julio, agosto y septiembre por fuertes nevadas y vientos. Pese al impacto sobre el movimiento de mineral, Rio2 mantiene como objetivo alcanzar producción comercial durante el cuarto trimestre de 2026.
Rio2 enfrenta uno de los desafíos operacionales más exigentes desde la puesta en marcha de Fenix Gold, su mina aurífera en la Región de Atacama. Una sucesión de tormentas invernales severas obligó a suspender temporalmente las actividades mineras durante el tercer trimestre, afectando el programa de aumento gradual de producción que la operación desarrolla durante su primer año.
Las condiciones meteorológicas estuvieron marcadas por fuertes nevadas y vientos, con dos episodios especialmente prolongados entre el 17 y 24 de julio y entre el 10 y 22 de agosto. Después del segundo evento se registraron además otras tres jornadas con nevadas significativas.
El impacto se concentró principalmente en las actividades de mina. Durante los episodios más complejos las operaciones fueron suspendidas y el personal fue evacuado, mientras instalaciones esenciales pudieron continuar funcionando a capacidad reducida.
Entre ellas se encuentran la plataforma de lixiviación, la planta de procesos y las instalaciones de generación eléctrica, infraestructura que permitió mantener parte del circuito operacional y facilitar la recuperación de las actividades una vez mejoraron las condiciones meteorológicas.
A pesar de las interrupciones, Rio2 mantiene su objetivo de llevar Fenix Gold a producción comercial durante el cuarto trimestre de 2026, aunque continúa sin entregar una guía formal de producción para el resto del ejercicio.
El invierno vuelve a presionar el ramp-up de Fenix Gold
Los problemas meteorológicos del tercer trimestre profundizaron una situación que ya había comenzado a sentirse durante el período anterior.
Fenix Gold produjo 9.088 onzas de oro durante el segundo trimestre de 2026, frente a 4.648 onzas durante los primeros tres meses del año. Al cierre de junio, la producción acumulada alcanzaba 13.736 onzas.
Durante el segundo trimestre se extrajeron 1,63 millones de toneladas de mineral, mientras aproximadamente 1,30 millones de toneladas fueron colocadas en la plataforma de lixiviación. La ley de cabeza alcanzó 0,462 gramos de oro por tonelada.
El aumento gradual de la actividad minera había permitido elevar la extracción de mineral desde aproximadamente 13.600 toneladas diarias en abril hasta 16.100 toneladas diarias en junio. El siguiente objetivo operacional era alcanzar 20.000 toneladas por día durante el tercer trimestre.
Las tormentas alteraron ese programa.
Antes de la actualización de septiembre, la operación ya había enfrentado la postergación de aproximadamente 265.000 toneladas de extracción de mineral como consecuencia de eventos de nieve, efecto asociado a unas 5.000 onzas de producción de oro diferidas.
El escenario explica por qué la compañía retiró anteriormente su guía anual de Fenix Gold, que contemplaba entre 60.000 y 65.000 onzas de oro para 2026. La combinación entre el proceso normal de ramp-up y la dificultad para anticipar la duración e intensidad de las condiciones meteorológicas redujo la visibilidad sobre el volumen que podrá recuperarse antes de terminar el año.
Infraestructura crítica continuó operando
Uno de los elementos relevantes para la recuperación operacional es que las tormentas no dejaron fuera de servicio las principales instalaciones de procesamiento.
La continuidad de la lixiviación y de la planta permite diferenciar el impacto climático de una paralización completa de Fenix Gold. El principal cuello de botella estuvo en la capacidad de mantener normalmente las actividades de extracción y transporte de mineral.
Fenix Gold utiliza lixiviación en pilas, por lo que mantener disponible la plataforma y el circuito de soluciones resulta determinante para sostener la recuperación del metal contenido en el material previamente apilado.
Durante el segundo trimestre, la planta ya había mostrado una mejora operacional. El procesamiento de solución de lixiviación llegó a un promedio de aproximadamente 16.300 metros cúbicos diarios en junio, frente a 10.700 metros cúbicos diarios registrados en marzo.
Las bajas temperaturas también habían obligado a introducir ajustes en la plataforma. Después de detectar congelamiento en sectores de las líneas de goteo, la operación probó distintas alternativas de cobertura y adoptó una solución de doble capa negra, capaz de generar una diferencia de temperatura cercana a 12°C respecto del ambiente.
Esa experiencia previa adquirió especial relevancia frente a un invierno que terminó siendo más complejo de lo considerado inicialmente para el período de puesta en marcha.
Más frentes y una flota de mayor capacidad
El desafío climático ocurre mientras Fenix Gold todavía atraviesa una fase de estabilización operacional.
Durante el primer semestre Rio2 había trabajado sobre varios factores que restringieron inicialmente el desempeño de la mina. Entre ellos estuvieron la disponibilidad de operadores, las limitaciones de espacio para trabajar simultáneamente en Fenix South y la transición hacia una flota de transporte de mayor capacidad.
En junio quedó completado el reemplazo de camiones arrendados de 35 toneladas por unidades de 42 toneladas pertenecientes al contratista principal STRACON. El cambio busca mejorar disponibilidad y costos a medida que aumente el movimiento de material.
Paralelamente se habilitó acceso a Fenix Central, ampliando la flexibilidad para distribuir los equipos entre distintos sectores de extracción y reducir la dependencia de un solo frente.
Ese aumento de capacidad será relevante durante los próximos meses, porque la administración de la mina está implementando medidas destinadas a recuperar parte del volumen perdido durante las interrupciones invernales.
Una operación estratégica para la minería aurífera de Atacama
Fenix Gold inició producción durante 2026 y representa el principal activo aurífero de Rio2 en Chile. Su entrada en operación incorporó una nueva faena de oro a la cartera minera de la Región de Atacama, territorio donde conviven proyectos de cobre, oro, hierro y exploración en distintas etapas de desarrollo.
La operación también tiene una dimensión laboral relevante. Al cierre del segundo trimestre trabajaban en Fenix Gold aproximadamente 1.670 personas, incluyendo contratistas. El 96% correspondía a trabajadores chilenos y un 36% provenía de la Región de Atacama.
La compañía, además, está evaluando una expansión considerable de la operación.
Los estudios consideran un escenario capaz de elevar la tasa hasta 80.000 toneladas diarias, cuatro veces el nivel operacional de 20.000 toneladas por día que se busca consolidar en la actual etapa. El análisis incluye alternativas para suministrar agua desalinizada desde Copiapó y contempla modificaciones en rajos, planta ADR, plataforma de lixiviación, botaderos, suministro de agua, conexión eléctrica y otras instalaciones.
La prefactibilidad de esa expansión está prevista para el cuarto trimestre de 2026, mientras ya se desarrollan estudios de línea base asociados a una futura evaluación ambiental.
El cuarto trimestre será decisivo para estabilizar la mina
Las condiciones meteorológicas comenzaron a mostrar una mejora gradual hacia fines de septiembre, aunque las proyecciones de largo plazo mantienen la posibilidad de nevadas fuera de temporada hasta diciembre.
Esto introduce un factor de incertidumbre relevante para el último trimestre.
El objetivo inmediato no es solamente recuperar toneladas postergadas. Fenix Gold necesita estabilizar simultáneamente extracción, transporte, apilamiento, lixiviación y recuperación de oro para alcanzar un régimen operacional que permita declarar producción comercial.
El desempeño de octubre a diciembre mostrará cuánto terreno puede recuperar la mina después de un invierno excepcionalmente complejo.
Rio2 mantiene por ahora la meta de alcanzar producción comercial en Fenix Gold durante el cuarto trimestre de 2026, mientras la operación trabaja en recuperar capacidad minera y normalizar el ramp-up. La decisión de mantener suspendida una guía anual refleja, sin embargo, que el clima seguirá siendo una variable determinante para el volumen final de oro que la faena pueda producir durante su primer año.









