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Sistema frontal de julio dejó lluvias récord y El Niño mantendrá alto el riesgo de eventos extremos en Chile

Las recientes lluvias récord en Chile, impulsadas por un sistema frontal, han transformado el panorama hídrico del país, mientras se anticipan más precipitaciones intensas debido al fenómeno de El Niñ

Sistema frontal de julio dejó lluvias récord y El Niño mantendrá alto el riesgo de eventos extremos en Chile

El episodio acumuló más de 200 milímetros en sectores de Valparaíso y multiplicó por diez la lluvia habitual de La Serena. Las proyecciones anticipan precipitaciones sobre lo normal entre Atacama y Los Ríos durante los próximos meses.

El sistema frontal que afectó a Chile entre el 14 y el 21 de julio se ubicó entre los episodios de precipitaciones más significativos registrados durante este mes en las últimas décadas. El evento estuvo compuesto por tres frentes consecutivos, reforzados por un río atmosférico, y alcanzó una extensa zona desde la Región de Atacama hasta Los Lagos.

El balance dejó acumulaciones excepcionales, récords en distintas estaciones meteorológicas y un cambio abrupto en el panorama hídrico de ciudades que hasta comienzos de julio mantenían déficits severos. Al mismo tiempo, las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño seguirán elevando la probabilidad de lluvias intensas y otros eventos meteorológicos de alto impacto durante los próximos meses.

Las ciudades que concentraron las mayores lluvias

Rodelillo, en la Región de Valparaíso, acumuló 243,7 milímetros de agua en ocho días, uno de los registros más altos del período. En Valparaíso se contabilizaron 206,1 milímetros, volumen equivalente a cerca de tres veces la lluvia promedio esperada para todo julio.

Más al sur, Curicó alcanzó 172,2 milímetros. En Quinta Normal, estación de referencia para Santiago, el acumulado llegó a 131,7 milímetros y superó ampliamente el promedio climatológico mensual.

Uno de los cambios más notorios ocurrió en La Serena. En apenas ocho días cayó más de diez veces la cantidad de lluvia que normalmente recibe la ciudad durante julio. La capital de Coquimbo pasó de registrar un déficit de precipitaciones cercano al 97% a cerrar el episodio con un superávit próximo al 200%.

El vuelco es relevante para una región afectada durante años por la escasez hídrica, aunque una lluvia intensa no elimina por sí sola los problemas estructurales de disponibilidad de agua. El beneficio para embalses, suelos y sistemas de riego depende de cuánto caudal pueda almacenarse y de los daños que hayan sufrido canales, caminos, bocatomas y otras obras hidráulicas.

Récords históricos en Atacama, La Serena y Santiago

El frente también modificó registros históricos de precipitaciones en distintas estaciones del país.

En el desierto de Atacama se alcanzaron los mayores acumulados históricos medidos en períodos de 24, 48 y 72 horas. La Serena anotó su segundo mayor registro en 24 horas y nuevos máximos para lapsos de 48, 72, 96 y 120 horas.

Quinta Normal, en tanto, llegó al segundo mayor registro histórico de precipitaciones acumuladas durante períodos de 24 y 48 horas. Estas cifras muestran que no se trató solamente de varios días lluviosos, sino de un episodio con grandes volúmenes concentrados en períodos relativamente breves.

Esa concentración aumenta el riesgo de desbordes, activación de quebradas, remociones en masa, inundaciones urbanas y cortes de conectividad. También puede superar la capacidad de evacuación de colectores, canales y sistemas de aguas lluvias, especialmente cuando el suelo ya se encuentra saturado.

El Niño seguirá influyendo hasta 2027

Chile permanece bajo la influencia de un episodio de El Niño que continuará fortaleciéndose durante 2026. La temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial se mantiene por sobre los valores normales y las proyecciones entregan una probabilidad de 97% de que el fenómeno persista hasta comienzos del otoño de 2027 en el hemisferio sur.

El escenario podría alcanzar su mayor intensidad entre octubre y diciembre. Para ese trimestre existe una probabilidad de 81% de que El Niño llegue a la categoría de muy fuerte, nivel que lo situaría entre los eventos de mayor magnitud de los registros disponibles desde 1950.

Esto no significa que cada sistema frontal será extremo ni que lloverá permanentemente. El Niño modifica las probabilidades y puede generar condiciones más favorables para precipitaciones intensas, ríos atmosféricos y cambios en los patrones de temperatura, pero no permite anticipar con meses de antelación el día, lugar o intensidad exacta de un temporal.

Qué se espera para agosto, septiembre y octubre

El pronóstico estacional para el trimestre agosto-septiembre-octubre muestra una alta probabilidad de precipitaciones por sobre los niveles normales desde Atacama hasta Los Ríos.

La señal aparece con mayor fuerza durante agosto, cuando las lluvias superiores al promedio podrían extenderse entre las regiones de Atacama y Ñuble. La tendencia se ha fortalecido durante las últimas actualizaciones climáticas, elevando la necesidad de mantener medidas preventivas en zonas urbanas, rurales y productivas.

En materia de temperaturas, se esperan máximas sobre el promedio en gran parte del norte y centro del país. Desde Biobío hacia el sur, las temperaturas mínimas podrían mantenerse dentro de rangos normales o ubicarse por debajo de ellos.

La combinación de días templados, noches frías y nuevos pulsos de precipitaciones puede tener efectos sobre la agricultura, el consumo eléctrico, las faenas al aire libre, la construcción y el transporte. Para los hogares, también implica revisar techumbres, canaletas, sistemas de calefacción y condiciones de seguridad eléctrica antes de nuevos episodios de lluvia.

Un nuevo frente avanzará hacia la zona central

Después de un breve período de estabilidad en la zona centro-norte, un nuevo sistema frontal ingresará por el sur y avanzará hacia la zona central durante el viernes, con posibilidades de extenderse hasta la Región de Coquimbo durante el fin de semana.

El evento llegará acompañado de un río atmosférico, aunque perderá intensidad antes de tocar el continente. Inicialmente presentará una isoterma cero alta, cercana a los 3.500 metros en la zona norte, condición que puede provocar lluvias en sectores cordilleranos donde normalmente cae nieve. Posteriormente, la isoterma descenderá durante el desarrollo del frente.

El sistema tendría características entre moderadas y fuertes, pero no alcanzaría la magnitud del episodio ocurrido entre el 14 y el 21 de julio. Aun así, el riesgo puede aumentar en terrenos saturados, rutas previamente dañadas y sectores donde continúan trabajos de reposición de servicios básicos.

Qué deben revisar hogares y empresas

Las personas que viven cerca de quebradas, riberas, laderas o puntos con antecedentes de inundación deben mantenerse atentas a las alertas oficiales y evitar desplazamientos por rutas anegadas. También conviene revisar el estado de canaletas y desagües, mantener documentos y medicamentos en lugares protegidos y contar con iluminación de emergencia ante posibles cortes eléctricos.

Las empresas agrícolas, mineras, logísticas y de construcción enfrentan un período que exige reforzar la evaluación de caminos, turnos, campamentos, drenajes y protocolos de evacuación. Un pronóstico estacional no determina que ocurrirá una emergencia, pero sí entrega una señal para preparar operaciones frente a una mayor probabilidad de eventos intensos.

El balance de julio confirma que los sistemas meteorológicos pueden alterar en pocos días los registros de lluvia y las condiciones de funcionamiento de ciudades completas. Con El Niño fortaleciéndose y nuevas precipitaciones previstas, la prevención será determinante para reducir daños en viviendas, infraestructura, servicios básicos y actividades productivas durante lo que resta del invierno y la primavera.