Revisa el tiempo en las faenas mineras de Chile
Mundo

Soyuz-5: cohete ruso de 17 toneladas entra en fase final y redefine la estrategia espacial tras 10 años

Soyuz-5 marca un nuevo punto de inflexión en la industria espacial rusa al entrar en su etapa final de pruebas, según confirmó el jefe de Roscosmos, Dmitry…

Soyuz-5: cohete ruso de 17 toneladas entra en fase final y redefine la estrategia espacial tras 10 años
Seguir en Google

Soyuz-5 marca un nuevo punto de inflexión en la industria espacial rusa al entrar en su etapa final de pruebas, según confirmó el jefe de Roscosmos, Dmitry Bakanov, en una presentación oficial ante el presidente Vladimir Putin. El anuncio se produce en un contexto simbólico: el 65 aniversario del histórico vuelo de Yuri Gagarin, consolidando el relato de continuidad tecnológica en la carrera espacial rusa. El nuevo vehículo, desarrollado en conjunto con Kazajistán bajo el proyecto Baiterek, busca reemplazar a los antiguos cohetes Zenit y reposicionar a Rusia en el competitivo mercado global de lanzamientos. Con capacidad para colocar hasta 17 toneladas en órbita baja terrestre, el Soyuz-5 se proyecta como una pieza clave tanto para misiones comerciales como gubernamentales, en medio de un escenario internacional donde la autonomía tecnológica se ha vuelto estratégica.

Desarrollo técnico y cooperación internacional

El Soyuz-5 es el primer cohete completamente nuevo desarrollado por Rusia desde 2014, lo que subraya el rezago relativo que busca revertir la industria espacial del país. Durante su intervención, Bakanov detalló que el vehículo ya ha sido sometido a pruebas integrales, incluyendo la instalación vertical del sistema completo, un hito relevante en la fase de validación previa al lanzamiento.

El programa se desarrolla en cooperación con Kazajistán, particularmente en el complejo espacial de Cosmódromo de Baikonur, infraestructura heredada de la era soviética que sigue siendo clave para las operaciones rusas. Esta alianza, conocida como Baiterek, apunta a modernizar las capacidades de lanzamiento y asegurar la continuidad operativa en territorio kazajo.

Te puede interesar

Desde el punto de vista técnico, el cohete presenta un diseño de dos etapas optimizado para cargas medias, segmento altamente demandado en la industria satelital. Su rol será sustituir progresivamente a los Zenit, cuyos sistemas y logística han quedado obsoletos frente a nuevas exigencias del mercado.

Expansión orbital y cifras del sector

El anuncio del Soyuz-5 se enmarca en un crecimiento sostenido del grupo orbital ruso. Según cifras entregadas por Roscosmos, Rusia cuenta actualmente con 364 satélites en operación, reflejando un aumento significativo en su capacidad espacial.

Solo en el último año se construyeron 97 satélites, mientras que en el primer trimestre del presente año ya se han sumado 134 nuevas unidades. Estas cifras evidencian un fuerte impulso industrial, especialmente en el segmento de pequeños y medianos satélites, donde la competencia global se ha intensificado.

La expansión responde tanto a necesidades estratégicas —como comunicaciones, navegación y defensa— como a oportunidades comerciales en servicios satelitales, un mercado en rápida evolución.

Inversión privada y desempeño económico

Uno de los elementos más destacados del anuncio es el creciente rol del capital privado en el sector espacial ruso. Bakanov reveló que se proyecta una inversión de 600 mil millones de rublos (aproximadamente US$7.600 millones) en los próximos ocho años, cifra que refleja un cambio estructural en el financiamiento de la industria.

Este flujo de capital busca dinamizar la innovación y reducir la dependencia del financiamiento estatal, alineándose con tendencias globales donde actores privados han ganado protagonismo.

Por su parte, Putin subrayó que el desempeño del sector durante 2025 fue positivo: se realizaron 17 lanzamientos y los ingresos consolidados superaron los 500 mil millones de rublos (unos US$6.300 millones), con un crecimiento del 10%. Estos indicadores sugieren una recuperación progresiva pese a los desafíos acumulados en años anteriores.

En este escenario, el Soyuz-5 no solo representa un avance tecnológico, sino también una señal de reposicionamiento estratégico de Rusia en la economía espacial global.