
La arcilla Opalinus —una roca arcillosa formada hace unos 175 millones de años— en prueba para el almacenamiento geológico de residuos nucleares. En el laboratorio subterráneo de Mont Terri (cantón del Jura, Suiza), un consorcio internacional inició una perforación profunda para medir, con muestras directas, si este tipo de formación puede actuar como barrera natural durante escalas de tiempo extremas.
Qué se está haciendo y dónde ocurre
La perforación se ejecuta dentro del Mont Terri Rock Laboratory, una instalación científica construida en el interior de una montaña y conectada a la galería de seguridad paralela a un túnel de carretera. El sitio opera desde 1996 y reúne investigación internacional enfocada en arcillas profundas como posibles rocas huésped para repositorios. Así lo describe el inspector federal suizo de seguridad nuclear (ENSI), que además subraya un punto clave: allí solo se investiga; no se construyen repositorios de residuos radiactivos.
Datos duros del sondeo: del arranque a la meta de 800 metros
El plan considera llegar a 800 metros de profundidad y documentar, capa por capa, la arcilla Opalinus y las formaciones que la rodean. En la fase inicial, el equipo informó que ya completó los primeros 55 metros, con recuperación de núcleo cercana al 100%, según el comunicado del Centro Helmholtz de Geociencias (GFZ), entidad que impulsa el experimento DEBORAH.
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En términos operativos, el método es el clásico del core drilling: el equipo “muele” un anillo con una broca hueca y deja una columna central que se extrae por segmentos para su registro y análisis.
Por qué la arcilla Opalinus es candidata a “barrera” para residuos nucleares
La hipótesis que se busca someter a prueba no es nueva, pero sí se afina con datos de mayor profundidad y continuidad: que la arcilla Opalinus combine muy baja permeabilidad, capacidad de auto-sellado de microfracturas y retención de radionúclidos, en un esquema donde la roca es parte central del sistema de seguridad de un repositorio profundo. Ese enfoque es el que detalla Nagra, responsable del programa suizo de disposición geológica profunda al explicar por qué Suiza seleccionó esta formación como roca huésped para su proyecto de repositorio.
Lo que busca DEBORAH es añadir resolución hidrogeológica: cómo se mueve el agua en torno a la formación y qué tan estables son esas condiciones cuando se observa el sistema completo (arcilla y capas adyacentes) a mayor distancia del laboratorio.
Qué se medirá además del núcleo: “rayos X” sísmicos y balance del agua
Además del muestreo directo, el programa incorpora mediciones complementarias para entender la geometría y el comportamiento del macizo rocoso: campañas sísmicas para mapear capas y mediciones gravimétricas para interpretar la estructura y el balance hídrico del sistema. En el diseño del proyecto, el foco es traducir todo eso a ensayos de laboratorio y modelación numérica.
Qué países miran este resultado y por qué importa fuera de Suiza
El proyecto está planteado como insumo técnico para decisiones sobre repositorios geológicos profundos en Suiza, Alemania e Inglaterra, de acuerdo con la descripción del GFZ. En la práctica, estos datos se vuelven referencia porque aportan mediciones de campo en una de las rocas arcillosas más estudiadas de Europa, con trazabilidad completa del núcleo.
En Chile, la discusión sobre tecnologías nucleares suele aparecer asociada a aplicaciones industriales y seguridad de ciclo, por ejemplo en el debate por reactores nucleares modulares en Chile, y también en la conversación tecnológica sobre valorización y manejo de materiales radiactivos, como el enfoque de desechos nucleares convertidos en combustible para fusión. En paralelo, el componente de “final de vida” y custodia del combustible gastado se observa con claridad en experiencias de cierre, como el caso del desmantelamiento de Indian Point y el almacenamiento del combustible nuclear gastado.
Lo inmediato: extender la perforación y caracterizar las capas sobre y bajo la arcilla
Con el tramo inicial completado, el trabajo continúa con la extensión del sondeo hacia la meta de 800 metros, manteniendo el registro sistemático del núcleo y el muestreo para ensayos físico-químicos e hidrogeológicos. El objetivo declarado es describir con precisión la arcilla Opalinus y las unidades que la enmarcan, para reducir incertidumbres sobre cómo interactúan la roca y el agua subterránea en profundidad.









