Industria Minera

Super Copper encuentra cobre visible en los cuatro primeros sondajes de Cordillera Cobre en Atacama

Super Copper ha detectado mineralización visible de cobre en sus primeros cuatro sondajes en el proyecto Cordillera Cobre, ubicado en la Región de Atacama, mientras espera resultados de laboratorio.

Super Copper encuentra cobre visible en los cuatro primeros sondajes de Cordillera Cobre en Atacama
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La campaña inaugural en el objetivo El Alto acumula cerca de 2.348 metros perforados y detectó minerales visibles de cobre en los cuatro pozos terminados. La compañía mantiene un quinto sondaje en ejecución mientras espera los primeros ensayes de laboratorio.

Super Copper registró mineralización visible de cobre en los cuatro primeros sondajes diamantinos completados en el objetivo El Alto, dentro de su proyecto Cordillera Cobre, en la Región de Atacama. Los trabajos constituyen la primera campaña de perforación de la compañía en el sector y buscan comprobar en profundidad un sistema de mineralización previamente definido mediante geofísica, mapeo y muestreo superficial.

La exploración suma aproximadamente 2.348 metros perforados. Cuatro pozos ya fueron completados y un quinto sondaje, identificado como DH26CC-005, continuaba en ejecución y había alcanzado 413,78 metros registrados al 29 de septiembre.

El resultado inicial tiene relevancia geológica porque los cuatro pozos perforados desde tres plataformas diferentes presentan ocurrencias visibles de minerales de cobre dentro de la secuencia volcánica de El Alto. Además, tres sondajes contienen sulfuros de cobre, aunque la magnitud y continuidad de la mineralización deberán establecerse mediante análisis químicos.

Los ensayes de los primeros tres sondajes fueron enviados o se encuentran en preparación. Hasta conocer esos resultados, las observaciones visuales no permiten determinar leyes de cobre, espesores mineralizados ni eventual importancia económica de las intersecciones.

Cobre desde cerca de 30 hasta 581 metros de profundidad

El sondaje DH26CC-003 entregó hasta ahora una de las observaciones geológicas más relevantes del programa. El pozo alcanzó una profundidad final de 593,2 metros y registró diez ocurrencias con minerales de cobre entre aproximadamente 30 y 581 metros de profundidad.

En los cuatro sondajes se identificaron distintos minerales asociados al cobre. Entre ellos aparecen cobre nativo y minerales oxidados, además de sulfuros como calcosina y covelina. La calcosina fue registrada en los pozos DH26CC-002 y DH26CC-004, mientras que en DH26CC-003 se observó covelina.

Estas apariciones se distribuyen en diferentes profundidades y corresponden a ocurrencias separadas, por lo que todavía no pueden interpretarse como intervalos continuos de mineralización.

Un elemento adicional surgió en DH26CC-003 y DH26CC-004. Ambos interceptaron una unidad tobácea con cobre nativo aproximadamente entre los 356 y 363 metros de profundidad.

La coincidencia resulta relevante porque los collarines de ambos sondajes están separados por aproximadamente 500 metros. La presencia de características similares en una unidad comparable abre una línea de trabajo para determinar si existen horizontes favorables repetidos dentro de la secuencia volcánica.

Sin embargo, establecer una correlación geológica entre ambos puntos requerirá integrar los ensayes, el registro detallado de testigos, información estructural y los modelos geofísicos disponibles.

Una campaña de hasta 5.000 metros en El Alto

La perforación comenzó en agosto de 2026 como parte de una campaña inaugural que contempla hasta 15 sondajes diamantinos y aproximadamente 5.000 metros.

El foco está puesto en El Alto, donde los trabajos geofísicos anteriores definieron un corredor de cargabilidad de más de 800 metros de extensión. Los pozos fueron diseñados para probar objetivos asociados a brechas y mineralización tipo manto dentro de una secuencia volcánica.

Super Copper evalúa un modelo donde el control de la mineralización podría combinar estructuras y determinados niveles estratigráficos favorables. Las observaciones obtenidas en los primeros pozos permitirán ajustar esa interpretación a medida que avance la perforación.

El programa representa un cambio de etapa para Cordillera Cobre. La exploración deja de depender exclusivamente de anomalías geofísicas y evidencias superficiales para comenzar a generar información directa del subsuelo.

Antes de iniciar los sondajes, los trabajos realizados en el proyecto habían identificado sectores mineralizados y una arquitectura estructural a escala distrital. La exploración superficial también había definido agrupaciones mineralizadas distribuidas a lo largo de aproximadamente ocho kilómetros, mientras que la geofísica ayudó a seleccionar los objetivos prioritarios para perforación.

Los ensayes definirán el verdadero alcance de los hallazgos

La presencia de minerales visibles de cobre en todos los sondajes iniciales entrega información para orientar la campaña, pero el próximo punto decisivo será la publicación de los resultados analíticos.

Los ensayes permitirán establecer las leyes de cobre de las zonas observadas y de la roca circundante, además de entregar antecedentes para evaluar la distribución de la mineralización.

Ese dato será especialmente relevante en los sectores donde se reconocieron sulfuros y en los niveles tobáceos interceptados por más de un sondaje. También permitirá determinar si las ocurrencias corresponden a zonas restringidas alrededor de estructuras o si forman parte de cuerpos con mayor continuidad.

Las profundidades reportadas corresponden a distancias medidas a lo largo de los sondajes y los espesores verdaderos todavía no están determinados.

Esta distinción es clave en una campaña inicial. La identificación visual de minerales puede orientar el modelo geológico, pero no reemplaza los análisis de laboratorio ni permite estimar recursos minerales.

Exploración de cobre en una región minera estratégica

Cordillera Cobre se encuentra en la Región de Atacama, uno de los principales territorios cupríferos de Chile. El proyecto comprende concesiones mineras que abarcan aproximadamente 6.858 hectáreas, mientras Super Copper mantiene también el proyecto Castilla como parte de su cartera de exploración regional.

El avance de Cordillera Cobre ocurre en un escenario donde la industria mantiene una búsqueda activa de nuevos depósitos capaces de alimentar la oferta futura de cobre. Para los proyectos de exploración temprana, convertir anomalías superficiales y geofísicas en intersecciones perforadas constituye uno de los principales filtros técnicos antes de avanzar hacia campañas de delimitación más intensivas.

En El Alto, la perforación deberá determinar ahora si las distintas ocurrencias encontradas pueden conectarse dentro de un modelo mineralizado coherente.

La campaña todavía tiene recorrido por delante. Frente a un programa proyectado de hasta 5.000 metros, los cerca de 2.348 metros ejecutados representan menos de la mitad del metraje contemplado inicialmente.

Los próximos sondajes, junto con los primeros resultados químicos, serán determinantes para decidir dónde concentrar la perforación adicional y comprobar si el corredor geofísico de más de 800 metros tiene correspondencia con zonas mineralizadas en profundidad.

Para Super Copper, el desafío inmediato ya no es únicamente encontrar evidencias visuales de cobre. La siguiente etapa será establecer ley, espesor y continuidad, tres variables necesarias para determinar si las primeras observaciones de Cordillera Cobre pueden transformarse en un objetivo de exploración de mayor escala.