Industria Minera

Test de drogas complica contrataciones en minería: algunos procesos pierden hasta 70% de los candidatos

La industria minera chilena enfrenta una crisis de contratación, con hasta un 70% de postulantes abandonando procesos por exámenes de drogas, justo cuando se prevé una alta demanda de mano de obra.

Test de drogas complica contrataciones en minería: algunos procesos pierden hasta 70% de los candidatos
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Wyser detectó postulantes que abandonan procesos de selección al conocer que deberán someterse a exámenes de drogas. El problema aparece principalmente en cargos operativos y de responsabilidad media y baja, en momentos en que la industria necesitará incorporar casi 37 mil trabajadores hacia 2034.

La contratación de trabajadores para la minería chilena está enfrentando una dificultad adicional. Algunos procesos de selección registran una fuerte caída de postulantes cuando los candidatos son informados de que deberán realizarse exámenes preocupacionales de detección de drogas, una situación que, de acuerdo con la firma de reclutamiento Wyser, se observa especialmente en operaciones y empresas relacionadas con la actividad minera del norte del país.

La magnitud varía según cada proceso. Francia Carlsson, Head of Energy & Mining Team Manager de Wyser Chile, explicó que algunos clientes han informado que cerca del 70% de los candidatos no consigue avanzar hasta la etapa de oferta debido a los resultados de estos exámenes.

La cifra no corresponde a una medición representativa de toda la industria minera chilena, sino a antecedentes recogidos por la consultora entre determinados clientes. Sin embargo, Wyser sostiene que el fenómeno aparece de manera recurrente en procesos vinculados con el sector, particularmente en el norte, aunque también ha registrado casos en Santiago.

Candidatos abandonan incluso antes del examen

Una parte de las dificultades aparece antes de que la evaluación médica se concrete.

Wyser ha observado casos de candidatos que superan las entrevistas iniciales, cumplen con las competencias técnicas requeridas, aceptan las condiciones salariales y están disponibles para trabajar en la ubicación solicitada, pero cambian su decisión cuando conocen que deberán someterse a una prueba de detección de drogas.

Las explicaciones entregadas posteriormente por los postulantes son diversas. Algunos señalan que la posición dejó de ajustarse a sus expectativas, otros informan que recibieron una contraoferta de su actual empleador o que necesitan analizar la decisión con su familia. En determinadas situaciones, simplemente no se presentan al examen programado.

La consultora identifica el problema principalmente en puestos de entrada y cargos de responsabilidad baja y media, tanto en compañías mineras como en empresas de ingeniería, construcción y proveedores que prestan servicios a las faenas.

El impacto adquiere mayor relevancia cuando se trata de posiciones directamente vinculadas con operaciones en terreno, manejo de equipos o actividades expuestas a riesgos laborales, donde las empresas aplican estándares de seguridad más estrictos.

Cannabinoides aparecen entre los resultados más frecuentes

Entre los resultados calificados como “no negativos” que Wyser ha observado con mayor frecuencia se encuentran aquellos asociados a cannabinoides.

La consultora incluso ha registrado procesos en que el examen fue programado con una semana de anticipación y los candidatos posteriormente no lograron cumplir con los requisitos establecidos por la empresa para continuar avanzando en la contratación.

El concepto de resultado “no negativo” utilizado en este tipo de procesos es relevante, ya que no necesariamente equivale por sí mismo a una conclusión clínica definitiva. Los procedimientos y eventuales mecanismos de confirmación dependen del protocolo aplicado por cada organización y por la entidad encargada de realizar los exámenes.

En Chile, los controles de alcohol y drogas son utilizados en distintas actividades donde existen riesgos operacionales. En el caso de trabajadores ya contratados, la Dirección del Trabajo ha establecido que las medidas de control implementadas por las empresas deben estar incorporadas en sus reglamentos internos y cumplir criterios de idoneidad, necesidad y proporcionalidad, además de definir los mecanismos y procedimientos utilizados.

En minería, estas evaluaciones adquieren especial importancia por las características de las operaciones, que incluyen maquinaria pesada, transporte, trabajo en altura geográfica, sistemas eléctricos, explosivos y otras tareas en las que una alteración de las capacidades puede aumentar las consecuencias de un accidente.

Una dificultad adicional para una industria que necesita trabajadores

El fenómeno aparece precisamente cuando la minería chilena se prepara para una fuerte demanda de capital humano durante los próximos años.

El Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025-2034, elaborado por la Alianza CCM-Eleva, calcula que la industria requerirá 36.895 nuevos trabajadores entre 2025 y 2034.

La principal causa no será necesariamente la apertura de nuevas faenas. El 87,4% de esa necesidad corresponderá al reemplazo de trabajadores que alcanzarán edades de retiro, mientras que el 12,6% restante estará relacionado con las dotaciones requeridas por proyectos mineros actualmente considerados en ejecución o evaluación.

La demanda se concentrará especialmente en perfiles asociados con la continuidad operacional, entre ellos mantenedores mecánicos, operadores de equipos móviles y fijos, profesionales de mantenimiento y otras especialidades técnicas.

La dimensión del desafío aumenta al considerar la expansión experimentada por el empleo minero durante los últimos años. El Consejo Minero calculó que el empleo directo del sector promedió 305 mil personas durante 2025, considerando trabajadores propios y contratistas, el nivel más alto observado en al menos 15 años.

Por separado, el estudio de CCM-Eleva —que utiliza una metodología y universo diferentes, centrados en la gran minería y sus proveedores— muestra que la fuerza laboral considerada por ese análisis pasó desde aproximadamente 105 mil trabajadores en 2016 a 209 mil en 2024.

Seguridad y disponibilidad de talento

La dificultad expuesta por Wyser deja a las compañías frente a dos exigencias simultáneas: aumentar la disponibilidad de trabajadores para cubrir cargos críticos y mantener los estándares de prevención exigidos en operaciones de alto riesgo.

Reducir los requisitos de seguridad para acelerar las contrataciones no aparece como una alternativa compatible con las características de las faenas. Al mismo tiempo, una pérdida elevada de candidatos durante las últimas etapas del reclutamiento puede extender los procesos, incrementar sus costos y dificultar la cobertura de posiciones necesarias para mantener la continuidad operacional.

La situación adquiere especial relevancia en el norte del país, donde se concentra una parte importante de la actividad minera y de las necesidades laborales proyectadas para los próximos años.

Con casi 37 mil incorporaciones requeridas hacia 2034, la capacidad de la industria para atraer, formar y finalmente contratar trabajadores será uno de sus principales desafíos de capital humano. Los exámenes preocupacionales de drogas aparecen ahora como otro factor que las empresas deberán considerar dentro de ese escenario, especialmente en aquellos cargos donde seguridad operacional y disponibilidad de personal están directamente relacionadas.