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Tráfico visible por Hormuz cae a 17 buques en el fin de semana mientras exportadores recurren a navegación sin AIS

El tráfico marítimo por el estrecho de Hormuz se ha reducido drásticamente, con solo 17 buques visibles en el último fin de semana, evidenciando las restricciones en este crucial corredor energético.

Tráfico visible por Hormuz cae a 17 buques en el fin de semana mientras exportadores recurren a navegación sin AIS
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El movimiento rastreable se redujo desde 37 embarcaciones el fin de semana anterior y permanece muy por debajo de los niveles previos al conflicto. Sin embargo, los datos de seguimiento subestiman el tráfico efectivo porque parte de los tanqueros atraviesa el estrecho con sus transpondedores apagados.

Solo 17 buques que transportaban commodities realizaron tránsitos visibles por el estrecho de Hormuz durante el último fin de semana, frente a 37 una semana antes, mostrando la persistencia de fuertes restricciones sobre uno de los principales corredores energéticos del mundo. Antes del inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero, el paso registraba normalmente alrededor de 125 grandes buques comerciales por día, incluidos petroleros, metaneros, graneleros y portacontenedores.

La comparación requiere cautela: los 17 barcos corresponden al conjunto del fin de semana, mientras que los 125 previos al conflicto son un promedio diario. Además, las plataformas de seguimiento no están detectando todos los movimientos. Productores de Medio Oriente continúan exportando crudo en embarcaciones que atraviesan determinadas zonas con los sistemas de identificación automática, o AIS, apagados, por lo que el volumen real de tráfico es mayor que el visible en las estadísticas de Kpler y LSEG.

La situación refleja una transformación del transporte energético desde el Golfo: el estrecho continúa operando, pero con menos buques identificables, mayores medidas de seguridad, operaciones de transferencia entre petroleros y costos logísticos significativamente superiores a los existentes antes de la guerra.

Solo cinco embarcaciones rastreables salieron el domingo

Los datos provisionales de Kpler mostraron que cinco buques visibles salieron de Hormuz el domingo, mientras otros dos petroleros pequeños ingresaron al Golfo.

Entre los barcos que abandonaron la zona estaba el Pinios, un superpetrolero de la categoría VLCC, además de dos tanqueros cargados con productos refinados y dos embarcaciones vacías destinadas al transporte de graneles y gas.

El sábado se habían observado ocho salidas, correspondientes a embarcaciones que transportaban petróleo crudo, productos agrícolas, derivados del petróleo, gas natural licuado, gas licuado de petróleo y fertilizantes. También ingresaron al Golfo un gran transportador de gas y otro VLCC.

El nivel observado sigue siendo extraordinariamente reducido en comparación con el tráfico previo al conflicto, aunque el uso deliberado de rutas con menor exposición pública dificulta establecer una cifra completa mediante sistemas comerciales de seguimiento.

Los AIS transmiten información como identidad, posición, velocidad y rumbo de los buques y normalmente deben mantenerse encendidos bajo las normas internacionales de navegación. Existen, sin embargo, excepciones asociadas a la protección de información y seguridad marítima, una consideración especialmente relevante al navegar por una zona de conflicto.

Dos millones de barriles iraquíes cambiaron de buque frente a Fujairah

Una de las operaciones más relevantes identificadas durante el periodo ocurrió frente a Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, fuera del estrecho.

El Pinios estaba transfiriendo el lunes alrededor de 2 millones de barriles de crudo iraquí Basrah al VLCC New Constant, cuyo destino previsto era China. La maniobra constituye una transferencia de barco a barco, o ship-to-ship, utilizada crecientemente para limitar la exposición de determinados tanqueros a los riesgos asociados al tránsito completo por Hormuz.

Este sistema permite que una embarcación realice el recorrido desde un terminal del Golfo hacia una zona de transferencia relativamente próxima, donde el petróleo pasa a otro buque encargado de efectuar el viaje de larga distancia.

La práctica ha ganado relevancia desde el inicio del conflicto. Durante septiembre, las transferencias de este tipo en torno a Omán alcanzaron aproximadamente 2,5 millones de barriles diarios, frente a 1,4 millones en agosto, mientras los exportadores de la región adaptan sus operaciones para mantener el flujo de petróleo.

El mecanismo reduce la cantidad de tiempo que cada petrolero de larga distancia debe permanecer dentro de las zonas de mayor riesgo, pero añade operaciones, costos y complejidad a la cadena logística.

Arabia Saudita e Irak concentran el flujo observado

A pesar de la caída del número de embarcaciones visibles, los volúmenes de crudo continúan siendo relevantes.

Durante la semana iniciada el 13 de septiembre, 22 petroleros —principalmente VLCC— salieron por Hormuz transportando en conjunto 42 millones de barriles de petróleo, de acuerdo con Kpler. Arabia Saudita e Irak representaron cada uno aproximadamente 43% del volumen observado, equivalente a unos 18 millones de barriles por país.

Arabia Saudita ha incrementado durante septiembre sus despachos desde terminales del Golfo después de ataques contra su oleoducto East-West, infraestructura que permite trasladar crudo desde las áreas productoras orientales hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, evitando Hormuz.

La interrupción de esa alternativa aumentó nuevamente la importancia de los terminales del Golfo. Datos de seguimiento mostraron que Saudi Aramco cargó alrededor de 14 millones de barriles en siete VLCC durante el domingo, operación consistente con un aumento de los flujos desde Ras Tanura.

Hormuz movía alrededor de una quinta parte del petróleo mundial

La magnitud económica del problema proviene del volumen que históricamente cruza esta estrecha vía marítima entre Irán y Omán.

Antes de las actuales disrupciones, alrededor de 20,9 millones de barriles diarios de petróleo y productos líquidos atravesaban Hormuz, equivalentes a aproximadamente 20% del consumo mundial. El corredor también canalizaba más de una quinta parte del comercio internacional de gas natural licuado, principalmente desde Qatar.

Las alternativas terrestres son insuficientes para reemplazar completamente esa capacidad. Antes del conflicto, los oleoductos disponibles en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos podían desviar solo una fracción del volumen que normalmente utilizaba el estrecho.

Esa vulnerabilidad se reflejó durante el segundo trimestre de 2026, cuando los flujos petroleros estimados a través de Hormuz cayeron a un promedio de 4,9 millones de barriles diarios, desde 14,9 millones en el trimestre anterior y más de 21 millones diarios durante buena parte de 2025.

Menos barcos visibles no significa necesariamente menos petróleo en la misma proporción

La caída a 17 tránsitos visibles durante el fin de semana entrega una señal clara sobre la alteración del transporte marítimo, pero no permite calcular directamente cuánto petróleo atravesó realmente Hormuz.

Los VLCC pueden transportar alrededor de 2 millones de barriles cada uno, por lo que unos pocos superpetroleros pueden movilizar volúmenes importantes. A ello se agregan los barcos que no aparecen en los registros públicos porque operan temporalmente sin transmitir AIS.

La divergencia ya es visible en las estadísticas: mientras los sistemas comerciales muestran un número reducido de embarcaciones identificables, autoridades militares estadounidenses han señalado que el volumen de crudo, carga y gas natural licuado transportado durante las últimas semanas ha aumentado. La navegación sin transpondedores dificulta comprobar de manera independiente la magnitud exacta de ese movimiento.

El estrecho de Hormuz permanece así operativo, pero bajo un esquema muy distinto al existente antes del 28 de febrero: menos tráfico públicamente rastreable, mayor utilización de transferencias entre buques, rutas bajo protección y costos logísticos más altos.

Mientras continúe el conflicto y no se normalice la seguridad marítima, el número de barcos visible mediante AIS seguirá siendo una referencia incompleta. Para los mercados energéticos, la variable decisiva será cuánto petróleo y gas consigue efectivamente salir del Golfo y a qué costo, más que el número de puntos que aparecen en las plataformas de seguimiento.