
Investigadores de la Universidad de Pekín reexaminaron datos de la misión Viking 2 de 1976 y encontraron indicios de actividad sísmica. El hallazgo podría ampliar la historia geológica conocida del planeta rojo.
Una señal captada por la sonda Viking 2 de la NASA hace casi 50 años podría corresponder a uno de los primeros terremotos registrados en Marte. La investigación, publicada el 30 de septiembre de 2026 en la revista científica AGU Advances y difundida nuevamente el 21 de octubre, recuperó datos sísmicos obtenidos durante la década de 1970 y los comparó con los registros modernos de la misión InSight, que detectó más de 1.300 eventos sísmicos entre 2018 y 2022.
El trabajo, liderado por Wanbo Xiao, de la Universidad de Pekín, analizó dos señales detectadas durante los días marcianos 53 y 80 de Viking 2. Los resultados sugieren que el segundo evento podría haber sido un verdadero sismo, posiblemente originado en las llanuras septentrionales de Marte, una región cuya actividad sísmica también fue identificada décadas después por InSight.
Sin embargo, los investigadores advierten que existen otras interpretaciones posibles, incluyendo un terremoto tectónico distante o el impacto de un meteorito. La naturaleza exacta de la señal todavía no puede establecerse de manera definitiva.
Dos señales que desconcertaron a los científicos desde 1976
La misión Viking 2 aterrizó en Marte el 3 de septiembre de 1976, en la región de Utopia Planitia, como parte del programa de exploración planetaria de la NASA.
Aunque sus principales objetivos incluían estudiar la superficie marciana y buscar posibles indicios de vida, también transportaba un sismómetro diseñado para detectar vibraciones del terreno.
Durante aproximadamente 560 días marcianos de funcionamiento, el instrumento registró numerosas perturbaciones relacionadas con el ambiente, pero solamente dos señales fueron consideradas posibles eventos sísmicos.
El problema estaba en la ubicación del sensor.
A diferencia de los instrumentos sísmicos terrestres, instalados directamente sobre el suelo, el sismómetro de Viking 2 permanecía montado sobre la estructura del módulo de aterrizaje.
Esta configuración lo hacía particularmente sensible a las vibraciones generadas por el viento, dificultando distinguir entre movimientos auténticos del terreno y perturbaciones ambientales.
La situación era todavía más compleja porque el sismómetro de Viking 1 no consiguió liberar correctamente su mecanismo de detección, por lo que no proporcionó un registro sísmico equivalente.
Como resultado, los científicos disponían de información limitada para establecer si Marte presentaba actividad sísmica detectable.
Las dos señales identificadas por Viking 2 permanecieron durante décadas como candidatos sin confirmación.
La clave estaba en cómo Viking 2 procesaba sus datos
Para revisar los registros originales, los investigadores reconstruyeron el funcionamiento del sistema de adquisición y procesamiento de señales utilizado por la misión.
El sismómetro tomaba mediciones inicialmente a una frecuencia de aproximadamente 121 muestras por segundo, pero las restricciones de transmisión entre Marte y la Tierra obligaban a comprimir considerablemente la información.
El procedimiento conservaba determinadas características de las señales, especialmente las asociadas a frecuencias elevadas, mientras que otras componentes de menor frecuencia podían perderse durante el procesamiento.
Esto tenía una consecuencia fundamental: Viking 2 era mucho menos sensible a ciertos tipos de terremotos que posteriormente serían detectados por InSight.
El equipo desarrolló simulaciones informáticas para reproducir cómo se habrían registrado distintos sismos conocidos si hubieran sido captados por los instrumentos de Viking.
La comparación reveló que algunos eventos registrados por InSight habrían resultado prácticamente invisibles para el sistema de la década de 1970.
Por lo tanto, la escasez de señales sísmicas detectadas por Viking 2 no demuestra necesariamente que Marte fuera geológicamente más tranquilo durante aquella época.
Una parte importante de la diferencia podría explicarse por las limitaciones técnicas de los instrumentos y de los métodos originales de transmisión.
Una señal nocturna refuerza la hipótesis de un terremoto
De los dos eventos originales, el registrado durante el sol 80 es considerado el candidato más convincente.
La señal apareció aproximadamente a las 03:00 de la madrugada marciana, un período caracterizado por una menor actividad del viento.
Las mediciones meteorológicas disponibles, realizadas unos 20 minutos antes, indicaban velocidades cercanas a 2,6 metros por segundo.
Además, su amplitud alcanzó aproximadamente 30 unidades digitales, frente a un nivel de ruido nocturno cercano a 10 unidades.
En comparación, el evento del sol 53 ocurrió alrededor de las 13:30, cuando las condiciones eran más ventosas, y presentó una señal más próxima al ruido ambiental.
Estas diferencias llevaron a los investigadores a concentrar su análisis en el registro del sol 80.
Los resultados muestran características compatibles con ondas sísmicas, aunque la ausencia de mediciones meteorológicas exactamente simultáneas impide eliminar toda incertidumbre.
El origen podría estar a 110 kilómetros o mucho más lejos
Una de las interpretaciones más interesantes surge de la separación temporal entre dos posibles tipos de ondas sísmicas.
Las ondas P son las primeras en propagarse a través de un material, mientras que las ondas S avanzan más lentamente.
La diferencia entre sus tiempos de llegada permite estimar la distancia a la que ocurrió un terremoto.
Los investigadores originales habían identificado una separación de aproximadamente 10 segundos entre ambas señales.
Si esa interpretación es correcta, el evento habría ocurrido a unos 110 kilómetros de Viking 2, dentro de las llanuras septentrionales marcianas.
La ubicación resulta especialmente interesante porque coincide con una amplia región de posible actividad sísmica estacional identificada posteriormente mediante los registros de InSight.
Durante su misión, este instrumento detectó cerca de 1.000 eventos pertenecientes a poblaciones sísmicas de alta frecuencia y características estacionales.
La coincidencia geográfica sugiere que determinadas zonas de Marte podrían haber mantenido actividad sísmica durante varias décadas.
Sin embargo, existe otra explicación.
La primera señal registrada por Viking 2 podría no corresponder a una onda P directa, sino a una onda transformada durante su propagación por las capas de la corteza marciana.
En ese escenario, el terremoto habría ocurrido a una distancia considerablemente mayor.
Un sismo de magnitud cercana a 5 es otra posibilidad
Al comparar las amplitudes registradas por Viking 2 con los terremotos detectados posteriormente por InSight, los científicos calcularon posibles magnitudes para el escenario de un evento tectónico distante.
Los resultados entregaron dos intervalos de magnitud momento: entre 4,6 y 4,8, o entre 4,9 y 5,1, dependiendo del componente instrumental utilizado.
Estas estimaciones son relevantes porque se aproximan a los mayores terremotos identificados mediante instrumentos modernos en Marte.
Sin embargo, no representan una medición definitiva.
Los investigadores advierten que las características del terreno donde se encontraba Viking 2 podrían haber amplificado las vibraciones registradas. Por esta razón, las magnitudes calculadas deben considerarse límites superiores aproximados bajo los supuestos utilizados.
El estudio también mantiene abierta la hipótesis de un impacto meteorítico, ya que este tipo de fenómeno puede producir señales sísmicas de alta frecuencia similares a las observadas.
Por tanto, no está demostrado que Viking 2 haya registrado un terremoto tectónico de magnitud 5.
Una nueva pista sobre el interior de Marte
Otro resultado surgió al estudiar cuánto tiempo permanecían las vibraciones después de alcanzar su amplitud máxima.
Los científicos encontraron que las señales de Viking 2 disminuían más rápidamente que muchos terremotos registrados posteriormente por InSight.
Este comportamiento podría relacionarse con diferencias en la manera en que las ondas sísmicas pierden energía al atravesar distintas regiones del subsuelo marciano.
Si se confirma, permitiría investigar variaciones en las propiedades físicas de la corteza y las capas internas del planeta.
El descubrimiento también demuestra el valor científico de conservar los registros originales de las misiones espaciales.
Viking 2 operó con instrumentos mucho menos sensibles que los actuales y utilizó procedimientos de transmisión condicionados por la tecnología disponible en la década de 1970.
Cincuenta años después, la combinación de simulaciones informáticas, mejores modelos del interior de Marte y registros sísmicos modernos permite recuperar información que originalmente no podía interpretarse con suficiente precisión.
La investigación todavía no resuelve definitivamente qué produjo la señal del sol 80, pero transforma un registro histórico ambiguo en una nueva evidencia para estudiar la actividad geológica marciana.
Su principal aporte es abrir la posibilidad de que una región de las llanuras septentrionales haya experimentado actividad sísmica tanto durante la misión Viking como durante las observaciones de InSight.
De confirmarse esa relación, Marte tendría un registro instrumental de actividad sísmica que se extendería a lo largo de casi medio siglo, conectando dos generaciones de exploración espacial mediante una señal que permaneció sin explicación concluyente desde 1976.
REDIMIN Responde
¿Qué hallazgo hicieron los investigadores de la Universidad de Pekín al reexaminar los datos de la misión Viking 2?
Encontraron indicios de actividad sísmica en Marte, sugiriendo que una señal captada por la sonda Viking 2 podría corresponder a uno de los primeros terremotos registrados en el planeta rojo.
¿Qué limitaciones técnicas tenía el sismómetro de Viking 2?
El sismómetro de Viking 2 estaba montado sobre la estructura del módulo de aterrizaje, lo que lo hacía sensible a las vibraciones del viento, y tomaba mediciones a una frecuencia de aproximadamente 121 muestras por segundo, pero la información debía comprimirse para su transmisión a la Tierra, perdiendo componentes de menor frecuencia.
¿Cuál de los dos eventos sísmicos registrados por Viking 2 es considerado más convincente y por qué?
El evento registrado durante el sol 80 es considerado más convincente porque ocurrió a las 03:00 de la madrugada marciana, un período con menor actividad del viento, y su amplitud fue significativamente mayor que el nivel de ruido nocturno.
¿Qué estimaciones de magnitud se hicieron para el posible evento tectónico registrado por Viking 2?
Los científicos calcularon que la magnitud momento del evento podría estar entre 4,6 y 4,8, o entre 4,9 y 5,1, dependiendo del componente instrumental utilizado, aunque estas magnitudes deben considerarse límites superiores aproximados.
¿Qué otras interpretaciones existen para las señales sísmicas captadas por Viking 2?
Además de un posible terremoto, las señales podrían corresponder a un impacto de meteorito o a un terremoto tectónico distante, ya que la naturaleza exacta de las señales no puede establecerse de manera definitiva.






