
Operación de inteligencia aduanera detectó contrabando en carga declarada como chatarra
Un nuevo golpe al comercio ilegal de cobre concretó el Servicio Nacional de Aduanas tras incautar un cargamento de chatarra metálica en el Puerto de Arica, cuyo destino final era Corea del Sur. La operación permitió decomisar cerca de 600 kilos de cobre robado, avaluado en más de US$5.300, y frenar una exportación que buscaba evadir controles y tributos asociados al comercio exterior.
La detección fue posible gracias a un análisis previo de operaciones sospechosas, una herramienta que Aduanas ha fortalecido para enfrentar el aumento del tráfico ilegal de metales. En este caso, inconsistencias documentales activaron una revisión física de seis fardos declarados como chatarra regular. La inspección reveló cables de cobre cuya procedencia no pudo ser acreditada y que, posteriormente, fueron reconocidos por una empresa de telecomunicaciones como material sustraído.
Contrabando de exportación y evasión fiscal
Confirmada la irregularidad, la autoridad configuró el delito de contrabando de exportación conforme a la Ordenanza de Aduanas. El embarque fue inmediatamente suspendido y la carga incautada, estimándose además una evasión fiscal cercana a los US$1.400. La frase clave que resume el operativo es clara y objetiva: la fiscalización basada en análisis de riesgo permitió impedir la salida de cobre robado al mercado internacional.
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Desde la Aduana Regional de Arica destacaron que el control de exportaciones de chatarra de cobre es una prioridad, dado el impacto transversal del robo de cables. No solo se afecta a empresas proveedoras de servicios básicos, sino también a comunidades que sufren interrupciones prolongadas en telecomunicaciones y energía.
Refuerzo del control y trazabilidad del cobre
El procedimiento se enmarca en un plan nacional de fiscalización que busca resguardar la trazabilidad del cobre, principal producto de exportación del país. La estrategia combina inteligencia de datos, coordinación con actores privados y denuncias penales oportunas para desarticular cadenas ilícitas que aprovechan la alta demanda internacional del metal.
Aduanas informó que su área jurídica ya presentó las acciones correspondientes para perseguir responsabilidades penales y administrativas. Asimismo, recalcó que este tipo de controles continuará intensificándose en puertos y pasos fronterizos, especialmente en regiones donde la salida de chatarra metálica ha mostrado mayores riesgos.
Impacto y señal al mercado
El decomiso envía una señal al mercado: el fortalecimiento de la fiscalización reduce incentivos al contrabando y protege la cadena formal del cobre. En un contexto de precios elevados y presión internacional por el suministro de metales, la vigilancia aduanera se consolida como una barrera clave para evitar que el delito capture rentas que pertenecen a la economía formal y al fisco.






