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Arabia Saudita reanuda las cargas de petróleo en Yanbu tras el ataque al oleoducto Este-Oeste

Arabia Saudita ha reanudado las cargas de petróleo en Yanbu, ampliando sus opciones de exportación tras el ataque al oleoducto Este-Oeste, aunque el volumen aún es inferior al previo a la interrupción

Arabia Saudita reanuda las cargas de petróleo en Yanbu tras el ataque al oleoducto Este-Oeste
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La recuperación de esta ruta hacia el mar Rojo amplía las opciones de exportación saudí, aunque el transporte de crudo todavía permanece por debajo de los niveles anteriores al cierre.

Arabia Saudita reanudó las cargas de petróleo en el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, tras restablecer parcialmente el oleoducto Este-Oeste. La recuperación, constatada este 29 de septiembre, devuelve al país una vía de exportación que permite evitar el estrecho de Ormuz, afectado por la guerra entre Estados Unidos e Irán.

El reinicio del transporte por la tubería ocurrió el 22 de septiembre. Saudi Aramco también comunicó a clientes su programación de cargas para octubre desde Yanbu. Sin embargo, la infraestructura todavía no recupera el volumen que movilizaba antes de la interrupción.

Del reinicio del bombeo a las cargas marítimas

Los ataques con drones obligaron a cerrar el oleoducto el 11 de septiembre y paralizaron las cargas de crudo en Yanbu. Las autoridades saudíes atribuyeron los ataques a milicias iraquíes, una responsabilidad que debe distinguirse de los daños y la suspensión de operaciones constatados.

La reapertura de la tubería no se tradujo inmediatamente en la normalización de los embarques. El 24 de septiembre, los antecedentes de seguimiento marítimo todavía mostraban que las cargas de crudo en petroleros no se habían reanudado, pese a que el petróleo comenzaba a llegar a las refinerías de la costa del mar Rojo.

En esa etapa, Aramco estaba acumulando volúmenes suficientes en Yanbu para retomar las entregas. La recuperación también requería pruebas de presión en el sistema. Dos buques que debían cargar el 23 de septiembre no habían realizado esa operación, de acuerdo con los registros de Kpler. Esa secuencia explica la diferencia entre volver a bombear petróleo y recuperar su salida efectiva por vía marítima.

Una recuperación todavía parcial

Kpler estimó el flujo del oleoducto en unos 2,65 millones de barriles diarios, frente a una capacidad de siete millones. La firma prevé que alcance entre tres millones y cuatro millones en los próximos días.

Volver al nivel previo al ataque, cercano a 5,5 millones de barriles diarios, podría requerir otro mes. Ese plazo corresponde a una proyección de recuperación, no a una fecha garantizada.

El oleoducto, también conocido como Petroline, conecta los campos petroleros del este saudí con Yanbu. Su importancia excede la capacidad de carga de un puerto: permite trasladar crudo desde la zona productora hasta otra costa del país y diversificar las rutas disponibles para los compradores.

Antes del ataque, aproximadamente 4,5 millones de barriles diarios de crudo se exportaban por Yanbu, dentro de un flujo total de unos 5,5 millones por la tubería. El terminal ha sido una salida relevante para abastecer a refinerías del Mediterráneo y del noroeste de Europa sin atravesar Ormuz.

La interrupción también afectó al mercado de combustibles. Kpler vinculó la pérdida de producción de diésel de la refinería Yasref, en Yanbu, con mayores restricciones de suministro para compradores europeos. Por ello, recuperar esta infraestructura importa tanto para las exportaciones de crudo como para el abastecimiento de productos refinados.

El petróleo baja, pero persisten las restricciones

Los precios internacionales retrocedieron este martes ante las señales de recuperación de las exportaciones de Oriente Medio. El Brent cerró en US$102,59 por barril, con una caída de US$2,69, equivalente a 2,6%. El petróleo estadounidense WTI terminó en US$89,38, tras perder US$3,22, o 3,5%.

La baja diaria no elimina las tensiones acumuladas: el Brent todavía se encaminaba a un aumento cercano al 13% durante septiembre y el WTI a uno de aproximadamente 4%.

La disponibilidad de rutas alternativas tampoco asegura que los cargamentos lleguen con los costos y plazos habituales. Durante el conflicto, desviar petróleo destinado a Asia a través de Suez y luego alrededor de África ha alargado los viajes. Las transferencias entre buques fuera de Ormuz también añaden operaciones y tiempos de espera.

El propio ataque al oleoducto mostró la vulnerabilidad de la infraestructura terrestre utilizada para sostener las exportaciones. La reapertura de Yanbu recupera una opción relevante, pero su efecto dependerá de que el bombeo aumente y los embarques puedan mantenerse de manera continua.