Los cruces visibles por una de las rutas energéticas más importantes del mundo se redujeron nuevamente. Los registros preliminares pueden excluir embarcaciones que navegan con sus sistemas de identificación apagados.
El tráfico visible de buques de commodities por el estrecho de Hormuz cayó el lunes 21 de septiembre a solo dos embarcaciones, frente a diez el domingo y alrededor de 125 grandes buques comerciales diarios antes del inicio del conflicto regional el 28 de febrero. Los datos preliminares de Kpler muestran un nuevo descenso de los cruces detectables por una vía marítima que, antes de las hostilidades, concentraba aproximadamente una quinta parte de los flujos mundiales de petróleo y gas natural licuado.
La cifra refleja únicamente embarcaciones que pudieron ser rastreadas. Algunos buques que operan en la zona han desconectado sus transpondedores del Sistema de Identificación Automática (AIS), por lo que el tráfico real podría ser superior al contabilizado por las plataformas de seguimiento marítimo.
Solo dos buques fueron detectados cruzando la ruta
Los registros de Kpler correspondientes al lunes identificaron un Supramax con bandera de Panamá que transportaba minerales y un granelero con bandera de Liberia entre las embarcaciones que atravesaron el estrecho.
La reducción fue especialmente pronunciada respecto del día anterior, cuando se contabilizaron diez cruces visibles. Durante el fin de semana completo, el flujo también se había mantenido muy por debajo de los patrones previos al conflicto: doce buques de commodities fueron rastreados el sábado y domingo, frente a 35 durante el fin de semana precedente.
Antes del 28 de febrero, Hormuz recibía alrededor de 125 grandes embarcaciones comerciales al día, incluyendo petroleros, transportadores de gas, graneleros y portacontenedores. La diferencia ilustra la magnitud de la alteración que enfrenta actualmente el transporte marítimo en el Golfo.
Sin embargo, el dato de dos buques no significa que únicamente dos embarcaciones hayan utilizado físicamente el estrecho durante la jornada. El uso irregular o la desconexión deliberada del AIS dificulta construir un recuento completo en tiempo real.
Dos tanqueros fueron alcanzados durante su tránsito
La caída del tráfico coincidió con nuevos incidentes de seguridad marítima en la zona.
El petrolero de crudo LR Stephanie, con bandera de la Isla de Man, fue alcanzado por un proyectil no identificado mientras transitaba por el estrecho. Dos tripulantes sufrieron heridas menores, aunque la embarcación pudo continuar navegando sin necesidad de remolque.
En otro episodio, el tanquero de gas licuado de petróleo Al Maryah, con bandera de Liberia, fue impactado cuando salía del estrecho. También pudo continuar su navegación. Al momento de los primeros reportes no se había establecido públicamente la responsabilidad por ninguno de los ataques.
Los incidentes añaden presión sobre navieras y operadores que deben decidir si mantienen rutas por Hormuz, retrasan viajes o aplican medidas adicionales de seguridad en un corredor donde el tráfico ya se encuentra muy por debajo de sus niveles habituales.
Una ruta clave para petróleo y gas mundial
El estrecho de Hormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo y constituye uno de los principales puntos críticos del comercio energético internacional.
Antes de la actual interrupción, por la ruta transitaban aproximadamente 20,9 millones de barriles diarios de petróleo y otros líquidos, tomando como referencia el primer semestre de 2025. Esa cantidad equivalía a cerca del 20% del consumo mundial de líquidos petroleros y aproximadamente una cuarta parte de todo el petróleo comercializado por vía marítima.
Su relevancia es igualmente alta para el gas natural licuado. Durante el primer semestre de 2025 cruzaron Hormuz unos 11.400 millones de pies cúbicos diarios de GNL, algo más del 20% del comercio mundial de este combustible. Qatar representaba la mayor parte de estos embarques.
Los datos más recientes de la Administración de Información Energética de Estados Unidos muestran la dimensión del impacto provocado por las alteraciones de este año. El volumen de petróleo y líquidos transportado a través de Hormuz promedió 4,9 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026, frente a 21,6 millones en el cuarto trimestre de 2025, antes del inicio del conflicto. Los flujos de GNL descendieron en el mismo período desde 10.500 millones hasta apenas 800 millones de pies cúbicos diarios.
Las alternativas tienen capacidad limitada
La importancia estratégica de Hormuz también deriva de que no existe suficiente infraestructura alternativa para sustituir completamente la ruta marítima.
Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos cuentan con oleoductos capaces de trasladar parte de su producción hacia terminales situados fuera del estrecho, pero su capacidad conjunta disponible históricamente ha sido muy inferior a los volúmenes que normalmente circulan por Hormuz.
Antes del conflicto, la capacidad de las principales rutas alternativas saudíes y emiratíes rondaba 4,7 millones de barriles diarios, frente a más de 20 millones de barriles diarios de petróleo y productos que atravesaban normalmente el estrecho.
Esta diferencia convierte cualquier interrupción prolongada en un problema que trasciende el transporte marítimo. La reducción de los cruces puede afectar disponibilidad de buques, tarifas de flete, seguros marítimos, tiempos de entrega y la distribución regional de petróleo, combustibles refinados y gas.
Asia concentra la mayor exposición
El impacto tiene especial importancia para los mercados asiáticos. Antes de las actuales disrupciones, cerca del 89% del crudo y condensado que cruzaba Hormuz tenía como destino Asia. China, India, Japón y Corea del Sur concentraban conjuntamente alrededor del 74% de esos flujos.
La exposición también es considerable en el mercado del GNL. Qatar, uno de los mayores exportadores mundiales, depende de Hormuz para acceder a los océanos abiertos desde sus terminales del golfo Pérsico.
Por eso, más allá de las variaciones de un día en el número de barcos rastreados, el mercado sigue observando cuánto petróleo, gas y otras materias primas logran efectivamente salir de la región.
El descenso a dos cruces visibles constituye una de las señales más claras de la reducción del tráfico comercial por Hormuz, aunque los datos AIS no permiten medir por sí solos el volumen total transportado. La evolución de los próximos días dependerá tanto de las condiciones de seguridad como de la capacidad de productores y navieras para mantener embarques mediante rutas y procedimientos alternativos.









