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Tráfico por el estrecho de Ormuz cae a 17 buques en un fin de semana y mantiene bajo presión al comercio energético

La actividad marítima en el estrecho de Ormuz se desplomó a 17 buques en un fin de semana, evidenciando la presión sobre el comercio energético global en medio del conflicto en Medio Oriente.

Tráfico por el estrecho de Ormuz cae a 17 buques en un fin de semana y mantiene bajo presión al comercio energético
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El número de buques de materias primas rastreados en la estratégica ruta marítima cayó desde 37 a 17 entre dos fines de semana consecutivos. El movimiento visible sigue muy por debajo de los niveles previos al conflicto, mientras productores del Golfo recurren a operaciones con transpondedores apagados y transferencias de crudo entre petroleros.

El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz volvió a reducirse durante el fin de semana del 19 y 20 de septiembre, con 17 buques de materias primas detectados cruzando el paso, frente a los 37 registrados durante el fin de semana anterior. La caída mantiene bajo presión una de las principales arterias energéticas del mundo, en momentos en que persiste el conflicto en Medio Oriente y continúan las alteraciones en las rutas utilizadas para exportar petróleo y gas desde el Golfo Pérsico.

Los datos de seguimiento marítimo muestran, sin embargo, solo una parte de la actividad. Algunos petroleros están navegando con sus sistemas de identificación automática —AIS— desactivados, lo que dificulta conocer con precisión cuántas embarcaciones atraviesan efectivamente el estrecho y cuánto crudo está siendo movilizado.

La diferencia es relevante: aunque el número de barcos visibles se ha desplomado, las exportaciones de petróleo de varios productores de Medio Oriente continúan mediante mecanismos que buscan reducir la exposición de los buques en una zona sometida a elevados riesgos de seguridad.

Solo cinco buques rastreados salieron el domingo

Los datos preliminares de Kpler mostraron que cinco embarcaciones salieron del estrecho de Ormuz el domingo 20 de septiembre, mientras otros dos petroleros de menor tamaño ingresaron al Golfo.

Entre las naves que abandonaron la zona estuvo el superpetrolero Pinios, junto con dos buques que transportaban productos petrolíferos refinados y dos cargueros vacíos vinculados al transporte de graneles y gas.

El Pinios transportaba aproximadamente 2 millones de barriles de crudo iraquí Basra y el lunes realizaba una operación de transferencia frente a Fuyaira, en Emiratos Árabes Unidos, hacia el VLCC New Constant, cuyo destino previsto era China.

Las operaciones de transferencia de barco a barco se han convertido en uno de los mecanismos utilizados para mantener las exportaciones en medio de las restricciones. Durante septiembre, este tipo de movimientos frente a las costas de Omán aumentaron hasta alrededor de 2,5 millones de barriles diarios, frente a 1,4 millones en agosto, de acuerdo con datos recogidos por Reuters.

De 125 grandes buques diarios a un tránsito reducido

Antes del inicio del actual conflicto, el estrecho gestionaba habitualmente alrededor de 125 grandes buques comerciales diarios, incluyendo petroleros, metaneros, graneleros y portacontenedores.

El contraste con la actividad registrada en septiembre evidencia la magnitud de la alteración. El 10 de septiembre se contabilizaron 11 tránsitos, cifra que bajó a siete al día siguiente. El 15 de septiembre pasaron cuatro buques y el miércoles 16 el número se redujo a solo tres, según información preliminar de seguimiento marítimo.

A comienzos de septiembre, el promedio móvil de diez días ya había descendido hasta 10 buques de materias primas diarios, su nivel más bajo desde mayo.

Las cifras deben interpretarse con cautela porque las naves que apagan sus transpondedores pueden quedar fuera del registro convencional. Por lo mismo, la caída en el tráfico AIS visible no implica necesariamente una reducción proporcional en el volumen total de petróleo exportado.

Ormuz sigue siendo clave para el suministro mundial

La importancia del estrecho explica la atención que genera cualquier variación en su funcionamiento. El corredor marítimo separa Irán de la península arábiga y conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo.

En 2025 circularon por Ormuz alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo crudo y productos derivados, equivalentes aproximadamente al 25% del petróleo comercializado por vía marítima a escala global, según la Agencia Internacional de Energía.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos estimó además que durante el primer semestre de 2025 pasaron por esta ruta 20,9 millones de barriles diarios, volumen equivalente a cerca del 20% del consumo mundial de líquidos petroleros. Cerca del 89% del petróleo crudo y condensado transportado por el estrecho tuvo como destino mercados asiáticos.

Ormuz también es esencial para el gas natural licuado. Más del 20% del comercio global de GNL atravesaba el paso antes de la interrupción, principalmente desde Qatar hacia compradores de Asia.

Arabia Saudita vuelve a depender más de la ruta

Uno de los factores que está modificando nuevamente los flujos es la situación del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, infraestructura construida precisamente para permitir que parte del petróleo saudí llegue al mar Rojo sin atravesar Ormuz.

Los ataques contra esa infraestructura han obligado a Saudi Aramco a aumentar nuevamente sus embarques utilizando el estrecho.

Durante la semana iniciada el 13 de septiembre, 22 petroleros, en su mayoría VLCC, transportaron unos 42 millones de barriles de crudo fuera de Ormuz. Arabia Saudita e Irak representaron cada uno aproximadamente el 43% de ese volumen.

La situación limita una de las principales alternativas disponibles ante problemas en el Golfo. Antes del conflicto, el oleoducto saudí y la infraestructura de Emiratos Árabes Unidos podían aportar conjuntamente alrededor de 4,7 millones de barriles diarios de capacidad para evitar el estrecho, una fracción del volumen que normalmente transitaba por la ruta marítima.

La presión también alcanza al mar Rojo

Las dificultades no se concentran exclusivamente en Ormuz. El tráfico por Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, también disminuyó durante el último fin de semana.

Un total de 51 buques cruzaron ese estrecho, frente a 57 durante el fin de semana anterior. Entre ellos estuvo un petrolero Aframax que transportaba cerca de 700.000 barriles de crudo saudí.

La combinación de restricciones en Ormuz y problemas en el corredor del mar Rojo complica la capacidad de los productores para redirigir rápidamente los cargamentos.

La Agencia Internacional de Energía ha descrito la crisis iniciada en 2026 como la mayor interrupción de suministro registrada en la historia del mercado petrolero. Durante los primeros meses del conflicto, los flujos por Ormuz cayeron desde aproximadamente 20 millones de barriles diarios antes de las hostilidades hasta un promedio cercano a 2,7 millones de barriles diarios entre marzo y mayo.

Aunque desde entonces se han desarrollado nuevas rutas, transferencias entre buques y mecanismos para mantener las exportaciones, el nuevo descenso del tráfico observado en septiembre muestra que la normalización del transporte marítimo por el Golfo sigue dependiendo de la evolución del conflicto y de las condiciones de seguridad para los buques comerciales.