El Decreto 482/2026 actualiza la reglamentación de la Ley 24.196 y redefine el alcance operativo de los proyectos mineros. La medida apunta a reducir trámites, ampliar cadenas productivas y mejorar la logística entre faenas, plantas de beneficio e infraestructura asociada.
Argentina dio un paso regulatorio relevante para su industria minera al ampliar a 500 kilómetros el límite de integración regional entre yacimientos, plantas de beneficio e infraestructura vinculada. La medida fue formalizada mediante el Decreto 482/2026, publicado el 23 de junio en el Boletín Oficial, y forma parte de una actualización integral del régimen reglamentario de la Ley 24.196 de Inversiones Mineras, vigente desde 1993.
El cambio busca adaptar la normativa a la escala actual de los proyectos de litio, cobre, oro, plata y otros minerales, donde la operación minera ya no siempre se concentra en un solo punto geográfico. La nueva definición permite integrar en un mismo esquema productivo activos ubicados a mayor distancia, siempre dentro de los alcances que establezca la autoridad de aplicación.
Qué cambia con el radio de 500 kilómetros
El punto más concreto de la reforma es la redefinición del concepto de integración regional. Según el texto oficial, el Gobierno consideró necesario ampliar el límite vigente a 500 km, en línea con excepciones que ya se habían otorgado en la práctica.
La modificación tiene impacto directo sobre proyectos que necesitan vincular depósitos minerales con plantas de procesamiento, instalaciones industriales, centros logísticos, infraestructura de apoyo y proveedores ubicados fuera del entorno inmediato de la mina.
En términos operativos, esto puede ser relevante para yacimientos alejados de plantas de beneficio o de corredores logísticos consolidados. En la minería moderna, especialmente en cobre y litio, la distancia entre el recurso, la infraestructura energética, el agua industrial, las rutas, los puertos secos, los talleres y los servicios especializados puede definir la competitividad de un proyecto.
El nuevo radio apunta a facilitar cadenas productivas más extensas y menos fragmentadas, un factor clave para provincias con proyectos en zonas cordilleranas, salares de altura o áreas de baja densidad industrial.
Una actualización después de más de 30 años
El decreto sustituye el anexo reglamentario del Decreto 2686/1993, que había ordenado la aplicación de la Ley 24.196. La propia norma señala que, a más de tres décadas de esa reglamentación, era necesario adecuar el régimen a nuevas realidades productivas, tecnológicas y administrativas.
El Ministerio de Economía de Argentina informó que los cambios buscan modernizar procedimientos, incorporar herramientas digitales y reducir cargas burocráticas. Entre los ejes principales figuran la agilización de importaciones, la devolución acelerada del IVA en exploración, la precisión del alcance de la estabilidad fiscal, la creación de declaraciones juradas por proyecto, el domicilio legal electrónico y nuevas reglas para prestadores de servicios mineros.
La medida también fija que la autoridad de aplicación deberá dictar normas complementarias dentro de un plazo de 60 días corridos desde la entrada en vigencia del decreto.
Impacto para plantas, logística y proveedores
La ampliación a 500 kilómetros no solo afecta a las compañías titulares de proyectos. También puede modificar el mapa de oportunidades para proveedores industriales, empresas de ingeniería, transporte, mantenimiento, servicios ambientales, metalmecánica, energía, tecnología, campamentos y construcción.
La Ley 24.196 contempla actividades como prospección, exploración, desarrollo, preparación, extracción y procesos de trituración, molienda, beneficio, pelletización, sinterización, briqueteo, elaboración primaria, calcinación, fundición, refinación y otros tratamientos, siempre bajo las condiciones del régimen.
Con un radio de integración mayor, un proyecto podría ordenar de manera más flexible su red de abastecimiento y procesamiento. Esto es especialmente importante en Argentina, donde los principales distritos mineros se ubican lejos de los grandes centros industriales, pero cerca de corredores bioceánicos, pasos fronterizos, nodos energéticos y zonas con proveedores vinculados al petróleo, la construcción o la industria pesada.
Para la cadena de valor local, la señal es clara: la minería argentina necesitará más capacidad logística, servicios especializados y equipamiento distribuido en territorios más amplios.
Nuevas condiciones para prestadores mineros
El decreto también incorpora un régimen específico para prestadores de servicios mineros. La normativa establece condiciones para su inscripción y permanencia, incluyendo la obligación de acreditar un porcentaje mínimo de facturación proveniente de la prestación de esos servicios, según lo que determine la autoridad competente.
Este punto es relevante porque ordena el acceso de proveedores a beneficios vinculados al régimen, especialmente en materia de importación de bienes de capital, equipos especiales, partes, componentes e insumos necesarios para actividades comprendidas por la ley.
La reforma también prevé mecanismos de intimación, suspensión y eventual baja del registro en caso de incumplimientos. En la práctica, el Gobierno busca ampliar la base de actores alcanzados, pero con mayores exigencias documentales y de trazabilidad.
Importaciones, IVA y estabilidad fiscal
Otro eje de la actualización es el régimen de importaciones mineras. El decreto reemplaza el esquema anterior de autorizaciones previas y certificados emitidos por la autoridad de aplicación por un mecanismo basado en declaraciones juradas sobre el destino minero de los bienes.
Ese sistema se integrará con la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino y el Sistema Informático Malvina, con el objetivo de validar operaciones de manera más automática. Para una industria intensiva en equipos, repuestos, tecnología, perforación, sistemas eléctricos, componentes de planta y maquinaria pesada, la reducción de tiempos administrativos puede incidir en cronogramas de construcción y operación.
En materia tributaria, la reglamentación también busca optimizar la devolución acelerada del IVA para exploración, limitando la documentación exigida a facturas y comprobantes de pago, salvo antecedentes estrictamente necesarios para verificar el crédito fiscal.
La estabilidad fiscal sigue siendo uno de los pilares del régimen. La Ley 24.196 establece estabilidad por 30 años desde la presentación del estudio de factibilidad, y el nuevo decreto precisa procedimientos, plazos y condiciones para su aprobación y actualización.
Datos clave
Norma: Decreto 482/2026.
Publicación: 23 de junio de 2026.
Régimen actualizado: Ley 24.196 de Inversiones Mineras.
Reglamentación reemplazada: Decreto 2686/1993.
Nuevo alcance de integración regional: 500 kilómetros.
Sectores alcanzados: minería metalífera, litio y otros minerales comprendidos por el régimen.
Ejes adicionales: importaciones, IVA exploratorio, estabilidad fiscal, proveedores, domicilio electrónico y seguro ambiental.
Plazo para normas complementarias: 60 días corridos.
Medioambiente y control del régimen
La actualización también aborda el componente ambiental. El decreto armoniza las obligaciones de la Ley 24.196 con la Ley General del Ambiente N° 25.675, incorporando la posibilidad de acreditar el Seguro Ambiental Obligatorio como mecanismo para cumplir, previa evaluación, con requisitos vinculados a prevención, recomposición y remediación ambiental.
El texto oficial sostiene que este instrumento no implica una reducción de tutela ambiental, sino la consolidación de una garantía externa orientada a asegurar disponibilidad de recursos frente a eventuales impactos. En todo caso, la aplicación práctica dependerá de cómo se coordinen las exigencias nacionales con las autoridades ambientales provinciales, que conservan un rol central en la aprobación y fiscalización de proyectos.
Qué observará la industria
La ampliación del radio de integración regional a 500 kilómetros llega en un momento en que Argentina busca acelerar proyectos de cobre, litio, oro y plata, competir por capital internacional y fortalecer su red de proveedores locales.
El cambio no garantiza por sí solo la construcción de nuevas minas, pero sí entrega mayor flexibilidad normativa para diseñar proyectos con componentes dispersos: yacimientos en zonas remotas, plantas de beneficio ubicadas en áreas con mejor infraestructura, proveedores en polos industriales y corredores logísticos de mayor escala.
El próximo punto a observar será cómo la autoridad de aplicación reglamenta los detalles operativos y qué proyectos utilizan el nuevo margen de integración para reordenar sus planes de inversión, procesamiento y abastecimiento.








