Minería Internacional

Bain advierte riesgo de déficit de cobre y otros minerales críticos para Europa hacia 2035

Bain & Company alerta sobre un posible déficit de cobre y otros minerales críticos para Europa hacia 2035, destacando la concentración territorial en su extracción como un riesgo significativo.

Bain advierte riesgo de déficit de cobre y otros minerales críticos para Europa hacia 2035
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La consultora identifica al cobre, litio, níquel y cobalto entre los recursos expuestos a mayores tensiones de suministro durante la próxima década. En el escenario de mayor fragmentación internacional, el déficit de cobre podría alcanzar 5,3 millones de toneladas en 2035.

El abastecimiento de cobre, litio, níquel y cobalto se perfila como uno de los principales riesgos para la seguridad industrial y energética de Europa durante la próxima década. Bain & Company advierte que el problema no radica necesariamente en la disponibilidad geológica de estos minerales, sino en la elevada concentración territorial de su extracción, refinación y procesamiento, en momentos en que la electrificación, las redes eléctricas, las baterías y las tecnologías bajas en carbono elevan la demanda mundial.

El diagnóstico forma parte del Global Energy and Materials Outlook 2026, publicado por Bain, que construye tres escenarios hasta 2040 mediante su modelo Intersect. La consultora concluye que las cadenas de minerales críticos podrían convertirse en cuellos de botella particularmente relevantes bajo un escenario de mayor fragmentación entre regiones, con políticas energéticas, comerciales e industriales menos coordinadas.

El cobre aparece como uno de los principales puntos de tensión

Entre los minerales analizados, el cobre concentra una de las mayores preocupaciones. Las proyecciones recogidas a partir del escenario de Bain sitúan la demanda mundial en torno a 33,3 millones de toneladas para 2035, impulsada por la expansión de redes eléctricas, vehículos eléctricos, generación renovable y otras tecnologías asociadas a la electrificación.

La capacidad de suministro, sin embargo, podría comenzar a rezagarse después de 2030. Bajo el escenario de trayectorias divergentes considerado por la consultora, la brecha entre oferta y demanda podría alcanzar 5,3 millones de toneladas en 2035.

El diagnóstico coincide con las señales de la Agencia Internacional de Energía (AIE). Su Global Critical Minerals Outlook 2026 proyecta que, considerando los proyectos actualmente anunciados, el suministro primario de cobre podría quedar aproximadamente 25% por debajo de las necesidades estimadas para 2035. La cifra representa una mejora frente a la brecha cercana al 30% prevista anteriormente, debido principalmente al avance de nuevos proyectos en países como República Democrática del Congo y Zambia.

La magnitud del desafío responde también a las dificultades para aumentar rápidamente la producción. Los grandes proyectos cupríferos requieren altos niveles de capital, extensos procesos de permisos, infraestructura y varios años entre el descubrimiento de un depósito y su entrada efectiva en operación.

Litio podría triplicar su demanda

El litio constituye otro foco de presión. Bain estima que su demanda podría alcanzar alrededor de 2,9 millones de toneladas en 2035, casi triplicándose frente a los niveles considerados al inicio del período de proyección.

El principal motor seguirá siendo el desarrollo de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético. Aunque existe una cartera importante de nuevos proyectos de producción, la velocidad de expansión del consumo mantiene abierto el riesgo de una brecha estructural.

El mercado ya ha mostrado fuertes variaciones. La AIE constató que los precios del litio más que se duplicaron durante el período reciente analizado, después de las fuertes caídas observadas en 2023 y 2024, debido a una combinación de mayor demanda de almacenamiento y restricciones de oferta. Al mismo tiempo, la inversión de las compañías especializadas en litio cayó cerca de 40% durante 2025, aumentando la preocupación respecto de la disponibilidad de nueva capacidad durante los próximos años.

Níquel y cobalto también enfrentan presiones

Para el níquel, Bain proyecta un mercado relativamente mejor abastecido, aunque la expansión de las baterías podría llevar a que la demanda supere la oferta en aproximadamente 400.000 toneladas hacia 2035.

El caso del cobalto presenta una mayor incertidumbre. Su consumo depende en buena medida de la evolución tecnológica de las baterías, donde algunas químicas están reduciendo o eliminando el uso de este metal. Sin embargo, la concentración de la producción continúa siendo un factor de riesgo.

La AIE advirtió este año que las restricciones implementadas por República Democrática del Congo, principal productor mundial, modificaron rápidamente las perspectivas de oferta y generaron una brecha proyectada superior al 25% para 2035 bajo su escenario base. Los precios del cobalto habían aumentado cerca de 130% en el período analizado, en gran medida por las restricciones a las exportaciones congoleñas.

Europa intenta reducir su dependencia

La vulnerabilidad ha llevado a la Unión Europea a acelerar su política de seguridad de materias primas.

La Ley Europea de Materias Primas Fundamentales establece para 2030 objetivos de capacidad equivalentes a por lo menos 10% del consumo anual europeo mediante extracción dentro del bloque, 40% mediante procesamiento y 25% a través del reciclaje. Además, busca que no más del 65% del consumo anual de cada materia prima estratégica dependa de un único tercer país.

El desafío no se limita a abrir nuevas minas. La concentración es especialmente elevada en las etapas intermedias de la cadena. La AIE calcula que, excluyendo las tierras raras, la participación promedio del principal país refinador de minerales energéticos aumentó desde 70% en 2023 hasta 72% en 2025. China domina el procesamiento de numerosos materiales, mientras Indonesia mantiene una posición central en níquel.

Esto convierte al refinado y procesamiento en infraestructura estratégica para Europa, incluso cuando el mineral puede extraerse en países distintos.

Chile gana relevancia en la estrategia europea

La búsqueda europea de proveedores más diversificados tiene una relación directa con Chile debido a su posición en cobre y litio.

Chile y la Unión Europea mantienen desde 2023 una asociación orientada al desarrollo de cadenas sostenibles de materias primas, que incluye cooperación en cobre y litio, procesamiento, investigación, infraestructura y generación de mayor valor agregado. A esto se suma el Acuerdo Comercial Interino entre ambas partes, vigente desde el 1 de febrero de 2025, que contempla mecanismos para facilitar el flujo de materias primas estratégicas.

El escenario descrito por Bain refuerza así una tendencia que ya está modificando la política industrial de las principales economías: la seguridad energética depende cada vez más de la seguridad mineral.

Para países productores como Chile, el cambio abre oportunidades para consolidar exportaciones y atraer inversiones hacia nuevas capacidades de procesamiento y cadenas de mayor valor. Al mismo tiempo, aumenta la presión por desarrollar nuevos proyectos con suficiente rapidez para responder a un mercado donde el crecimiento de la demanda podría superar la capacidad de incorporar nueva oferta durante la próxima década.