Industria Minera

BHP consolida su base en Chile mientras Argentina emerge como nuevo polo cuprífero de clase mundial

La minera mantiene en Chile activos clave como Escondida y Spence, pero su apuesta con Lundin en el distrito Vicuña muestra por qué Argentina empieza a competir por capital minero de gran escala. BHP enfrenta una etapa decisiva en Sudamérica. En Chile, la compañía opera algunos de los activos cupríferos más relevantes del mundo, con […]

BHP consolida su base en Chile mientras Argentina emerge como nuevo polo cuprífero de clase mundial
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La minera mantiene en Chile activos clave como Escondida y Spence, pero su apuesta con Lundin en el distrito Vicuña muestra por qué Argentina empieza a competir por capital minero de gran escala.

BHP enfrenta una etapa decisiva en Sudamérica. En Chile, la compañía opera algunos de los activos cupríferos más relevantes del mundo, con Escondida como eje central de su producción regional y Spence como una operación que viene mostrando mejores resultados. Pero, al mismo tiempo, la minera australiana está ampliando su mirada hacia Argentina, donde el proyecto Vicuña, desarrollado junto a Lundin Mining, puede convertirse en uno de los mayores distritos de cobre, oro y plata del mundo.

El movimiento no implica una salida de Chile. Por el contrario, confirma que el país sigue siendo una plataforma central para BHP. Sin embargo, también refleja una tendencia que la industria observa con atención: Argentina, históricamente rezagada frente a Chile y Perú en cobre, está ganando espacio en la cartera de proyectos globales gracias a su potencial geológico, nuevos incentivos a la inversión y una ventana de precios altos para minerales críticos.

BHP y el peso estratégico de Chile

Chile sigue siendo uno de los territorios más importantes para BHP a nivel mundial. La compañía opera y posee el 57,5% de Minera Escondida, en sociedad con Rio Tinto, que tiene un 30%, y JECO Corp, con un 12,5%. La operación, ubicada en la Región de Antofagasta, es considerada por la propia empresa como el mayor productor mundial de concentrados y cátodos de cobre.

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Escondida no solo es relevante por su escala. Su operación alimenta dos rajos, tres plantas concentradoras y operaciones de lixiviación de óxidos y sulfuros, lo que la convierte en un activo central para la oferta global de cobre. Según BHP, la faena representa varios puntos porcentuales del PIB chileno, una señal del peso económico que mantiene dentro del país.

En el año fiscal 2025, BHP informó una producción récord de cobre superior a 2 millones de toneladas a nivel global. En ese resultado, Chile tuvo un rol determinante: Escondida alcanzó su mayor producción en 17 años y Spence registró una producción récord, de acuerdo con la revisión operacional anual de la compañía.

Chile sigue fuerte, pero con desafíos estructurales

La posición de Chile como líder mundial en cobre no está en discusión, pero enfrenta desafíos que pesan cada vez más en las decisiones de inversión: leyes minerales más bajas, mayores exigencias ambientales, necesidad de desalación, presión energética, permisos más extensos y mayores costos de desarrollo.

Ese contexto no afecta solo a BHP. Es parte del nuevo ciclo de la gran minería chilena. Los proyectos ya no se explican únicamente por reservas o producción esperada, sino por su capacidad de asegurar agua, energía, infraestructura, aceptación territorial, permisos y competitividad de costos.

Cochilco estimó una cartera de inversión minera 2024-2033 por US$83.181 millones, con 51 proyectos y un aumento de 26,6% frente a la cartera anterior, según su informe de inversión en la minería chilena. Esa cifra muestra que Chile conserva una base robusta de proyectos, pero también evidencia la magnitud del capital que deberá ejecutarse en un entorno más complejo.

Para BHP, Chile sigue siendo una base productiva difícil de reemplazar. Pero el crecimiento incremental exige más ingeniería, más permisos, más infraestructura y más coordinación con comunidades y autoridades. Esa realidad abre espacio para que otros países de la región intenten capturar parte del nuevo ciclo de inversión.

Argentina aparece en la agenda cuprífera

Argentina no tiene hoy el peso cuprífero de Chile, pero sí tiene una cartera de proyectos que está cambiando la percepción del mercado. El caso más visible para BHP es Vicuña, una empresa conjunta 50/50 con Lundin Mining creada para integrar los depósitos Filo del Sol y Josemaría en el distrito Vicuña, entre San Juan, Argentina, y la Región de Atacama, en Chile.

BHP y Lundin completaron en enero de 2025 la adquisición de Filo Corp. y la formación de Vicuña Corp., según informó la minera australiana en su comunicado oficial. La transacción dejó a ambas compañías con una participación equivalente en el joint venture, mientras que BHP pagó US$2.000 millones en efectivo por su parte de la operación.

La tesis detrás de Vicuña es clara: combinar dos depósitos de gran escala bajo una sola visión técnica, operacional e infraestructura común. Esa lógica busca capturar sinergias en caminos, energía, agua, procesamiento, logística y permisos, una variable crítica en proyectos cordilleranos de alto capital.

Vicuña: el proyecto que puede cambiar el mapa regional

Vicuña presentó en febrero de 2026 una Evaluación Económica Preliminar que integró por primera vez Josemaría y Filo del Sol bajo una visión unificada. La compañía informó una inversión inicial estimada en US$7.000 millones y una inversión total de largo plazo cercana a US$18.000 millones, de acuerdo con el plan de desarrollo por etapas publicado por Vicuña Corp.

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El proyecto considera una primera etapa enfocada en Josemaría, con una mina a cielo abierto y una planta concentradora diseñada para futuras expansiones. Luego vendrían etapas asociadas al desarrollo de óxidos lixiviables de Filo del Sol y, posteriormente, la expansión del concentrador y el desarrollo de sulfuros.

La propia Vicuña proyecta una producción anual promedio durante los primeros 25 años completos de aproximadamente 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata. Durante los primeros diez años de producción, el plan contempla cerca de 2,5 millones de toneladas de cobre, 5,5 millones de onzas de oro y 214 millones de onzas de plata.

Lundin Mining, en su reporte técnico NI 43-101 del proyecto Vicuña, elevó aún más la lectura estratégica del activo: señaló que el distrito tiene potencial para ubicarse entre las cinco principales minas de cobre, oro y plata del mundo, con una vida inicial de mina superior a 70 años.

Por qué Argentina puede ser prometedora

Argentina se vuelve atractiva por una combinación de geología, escala y oportunidad. A diferencia de Chile, donde buena parte de los grandes distritos ya están en operación o en etapas maduras, Argentina conserva una cartera de cobre menos desarrollada y con potencial para convertirse en nueva fuente de oferta en la próxima década.

El país también está intentando mejorar su marco de atracción de capital mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI. La señal más reciente fue la aprobación del proyecto PSJ Cobre Mendocino, de Minera San Jorge, con una inversión total de US$891 millones, junto con la expansión de litio Cauchari-Olaroz en Jujuy, por US$1.241 millones. Según el Gobierno de Mendoza, ambos proyectos sumarían más de 8.000 empleos directos e indirectos.

El RIGI no resuelve por sí solo todos los riesgos del país, pero apunta a un problema central para la minería argentina: la necesidad de entregar previsibilidad tributaria, cambiaria, aduanera y regulatoria a inversiones que pueden superar varios miles de millones de dólares y tardar más de una década en madurar.

La comparación con Chile

Chile ofrece experiencia minera, proveedores especializados, infraestructura, institucionalidad sectorial, capital humano y una trayectoria operacional que Argentina todavía debe construir en cobre. Esa ventaja sigue siendo relevante para empresas como BHP, Antofagasta Minerals, Codelco, Anglo American, Collahuasi, Teck y Lundin.

Pero Argentina puede competir en otra dimensión: proyectos greenfield de gran escala, distritos menos explotados, potencial de descubrimiento y una urgencia política por convertir la minería en motor exportador. Si logra sostener estabilidad macroeconómica y reglas claras, puede transformarse en un complemento importante para la oferta cuprífera regional.

La minería argentina no está libre de obstáculos. Debe resolver infraestructura en zonas remotas, acceso a energía, caminos cordilleranos, permisos ambientales provinciales, relación con comunidades, logística de exportación y coordinación entre jurisdicciones. También necesita construir confianza en un país que ha tenido alta volatilidad económica y regulatoria.

Sin embargo, el interés de BHP, Lundin, Rio Tinto, McEwen Copper y otros actores globales muestra que el mercado está dispuesto a mirar Argentina con más seriedad, especialmente cuando el cobre se mantiene como uno de los metales centrales para electrificación, redes, data centers, inteligencia artificial y transición energética.

Datos clave

  • Empresa: BHP.

  • País base regional: Chile, con Escondida y Spence como activos relevantes.

  • Principal operación chilena: Escondida, Región de Antofagasta.

  • Participación de BHP en Escondida: 57,5%.

  • Socios en Escondida: Rio Tinto, con 30%, y JECO Corp, con 12,5%.

  • Producción global de cobre de BHP en FY2025: más de 2 millones de toneladas.

  • Proyecto regional emergente: Vicuña.

  • Socios en Vicuña: BHP y Lundin Mining, 50/50.

  • Activos integrados: Josemaría y Filo del Sol.

  • Ubicación: San Juan, Argentina, y Región de Atacama, Chile.

  • Inversión inicial estimada de Vicuña: US$7.000 millones.

  • Inversión total estimada de largo plazo: cerca de US$18.000 millones.

  • Producción promedio proyectada de Vicuña: cerca de 395.000 toneladas de cobre al año durante los primeros 25 años completos.

  • Primer horizonte de producción informado por Vicuña: 2030, sujeto a permisos, ingeniería y decisión de inversión.

Impacto para la minería sudamericana

La estrategia de BHP muestra que el nuevo ciclo del cobre no se jugará solo en minas existentes. La demanda asociada a electrificación, redes eléctricas, electromovilidad, inteligencia artificial y data centers obliga a las grandes mineras a asegurar producción futura en activos de larga vida.

Chile tiene la ventaja de la escala operacional y la experiencia. Argentina tiene la ventaja del potencial geológico aún no desarrollado. Para las grandes compañías, la lectura no es necesariamente elegir entre uno u otro país, sino construir una cartera regional que combine producción estable, proyectos de expansión y nuevos distritos capaces de sostener oferta en las próximas décadas.

En ese escenario, BHP parece estar haciendo ambas cosas: mantener su base chilena en activos de clase mundial y, al mismo tiempo, tomar posición temprana en Argentina antes de que el país consolide su próximo ciclo cuprífero. Para la industria, el avance de Vicuña será una prueba concreta de si Argentina puede pasar de promesa geológica a productor relevante de cobre a escala global.